REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
06 | 07 | 2020
   

Letras, libros y revistas

La Biblioteca de David recomienda…


David A Figueroa Hernández

Dar. Todos podemos cambiar el mundo
En 2011, cuando tuve la oportunidad de conocer a William Clinton en una charla -a propósito, bastante amena- en una destacada Universidad del sur de la ciudad, nunca imaginé que mi visión respecto al expresidente de la unión americana cambiaría para siempre.
Tal como él lo expondría ante el auditorio, logró que la mayoría de nosotros reflexionáramos sobre el devenir de nuestro país y del mundo; aunque también, nos enseñó con su ejemplo, que hasta los más grandes estadistas tienen una vida privada en la que realizan actividades que muchas veces resultan satisfactorias.
El caso de William Clinton, “Bill” como se le conoce, no solamente estuvo al frente de la nación más poderosa del mundo sino que su mandato estuvo inmerso en un escándalo sexual sin precedentes en la Casa Blanca. Para muchos, esto resultó en ataques a su persona, a su familia y a su mandato, sin embargo, el entonces mandatario logró terminar en tiempo y forma, su periodo.
En este sentido, al ver en los aparadores la presente lectura Dar. Todos podemos cambiar el mundo, uno creería que resulta en una vitrina de hechos que, como entonces presidente, logra justificar acciones fallidas o apoyar fehacientemente las que realizó. Todo lo contrario. Este libro, resulta en consejos para cualquier persona en el mundo; es decir, todos podemos dar algo a nuestros semejantes, ayudarlos y cambiar vidas.
A lo largo de las páginas, Clinton nos enseña que ya sea a través de donaciones en efectivo, en especie, con un par de horas de trabajo comunitario o simplemente apoyando las causas benéficas en tiempos aciagos, es posible transformar la forma y calidad de vida de una, miles o millones de personas.
A través de ejemplos visibles de grandes millonarios o con pequeñas acciones de personas comunes, el ex mandatario nos enseña que aunque a veces parece muy difícil cambiar una situación, la persistencia y la bondad por ayudar al que menos tiene (en el país y región que se trate) así como el saber canalizar las diferentes aptitudes de quienes pueden dar algo, resulta en una satisfacción personal pero también, en una construcción de ejemplos dignos de ser recordados.
Sin que parezca halago, cada página de la lectura resulta en un instrumento que logra tocar fibras sensibles de quienes a veces creemos que las peores desgracias se ciernen sobre nosotros o sobre cada uno de nuestros países. Sin duda alguna, las líneas vertidas resultan en consejos aptos para poder aplicarlos en nuestra comunidad y en nuestras regiones como países.
Así, cuando terminó la conferencia dictada, un servidor tuvo la fortuna de intercambiar una simple pregunta con el expresidente y ante el cuestionamiento que le haría sobre cuál había sido el mayor éxito en su campaña política para llegar a ser Presidente, Clinton se detuvo, me observó fijamente y sonriendo dijo: “Sin duda alguna para lograr el éxito fue necesario tener una vida equilibrada; ser feliz. Así se logra el éxito y entonces se puede gobernar”.
Esta visión resulta ser la mejor fórmula para gobernar. Para algunos tal vez resulte en algo que no aplicó correctamente en su gobierno, para otros una fórmula esencial, lo cierto es que los grandes estadistas no solo reflexionan en las actividades cotidianas sino que centran su mirada en lo que es trascendental para la humanidad. Esto queda reflejado en las múltiples acciones que a través de su Fundación realiza día con día.


Dar. Todos podemos cambiar al mundo. William Jefferson Clinton. 2014, 234 pp.