REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 09 | 2019
   

Confabulario

A Revueltas Treceadas


Roberto López Moreno

A REVUELTAS Treceadas quizá sea el único libro de poesía que se publicó en México para celebrar los 100 años del natalicio de José Revueltas. La editorial El Ala de la Iguana realizó un gran esfuerzo para que la idea de este singular homenaje se hiciera realidad. Los editores lo explican así:
Fue un esfuerzo impresionante. En unos meses más se iban a cumplir los 100 años del natalicio de uno de nuestros personajes más trascendentes del Siglo XX en México y considerado a la vez, como gran luchador y gran escritor en el resto del mundo. Un hombre incorruptible. Un ejemplo para siempre.
Roberto López Moreno a quien le tocó vivir también esos momentos históricos del país, en los que el Estado mexicano culminaba en el Palacio Negro de Lecumberri, la cadena de prisiones que le había impuesto a Revueltas desde sus 15 años de edad, cuando lo envió al más terrible penal mexicano, las Islas Marías, sintió que por esa correspondencia de tiempos, por la gran admiración que sentía por la obra literaria y política (teórica y práctica), por compartir gran parte de los mismos amigos, tenía la obligación de escribir algo especial para no pasar por alto, en lo muy personal, la significativa fecha, 20 de noviembre de 2014.
Cuando surgió la idea, los meses con los que López Moreno contaba eran un puñado de días que se iban como agua (este año fue muy lluvioso). Empezó la tarea. Decidió escribir un libro que, para que constituyera un verdadero homenaje (según lo explica), no fuera un sesudo estudio sobre su pensamiento filosófico o político como ya hay muchos, un escrutinio doctoral de sus estructuras literarias, un canto épico y arrebatado que era otra de las posibilidades, de arenga, o un libro de crónicas o una biografía, o un anecdotario. Dice López Moreno que sintió que un verdadero homenaje radicaba en despojarse de formalismos y señalamientos categóricos, y en cambio sí jugar literariamente con el mismo buen humor que distinguió a Revueltas a lo largo de su vida.
Fuera formalismos, sí, pero a la vez sería un “juego serio” -y logrado con las formas- creando un nuevo metro poético al que denomina “Treceadas” y que ahora se despliega en este libro publicado por
El Ala de la Iguana. Si el Estado lo iba a homenajear forzadamente desde su solemnidad, si amigos y correligionarios lo harían por su muy independiente lado, si habría la mención académica y doctoral colándose en el hecho o asumiendo su obligación, como lo quieran ver las tan variadas sensibilidades, entonces, también, amorosamente, estaría presente el homenaje treceado de López Moreno. Y éste es.
Lic. Flor de María Mendoza
Periodista cultural

Las treceadas despliegan su estructura con base en una métrica, que en un nuevo tipo de poesía, pretende fusionar un ritmo tradicional como es el octosílabo, tal como si se tratase de una décima espinela, sólo que con una metaforización muy moderna y desparpajada. Ya antes había hecho un trabajo muy parecido en un libro que alcanzó cierta resonancia y que se llamó Décimas Lezámicas, editado por la UNAM en 1986. En este nuevo experimento se le aumenta a la métrica preestablecida tres versos más, para que sumen trece con un fin que en seguida explico:
La idea es que desde su primera fase estructural se establezca un discurso contrastante produciendo una dinámica vital entre una medida heredada a la tradición junto a metáforas novedosas y raras para el lector tradicional; pero lo que viene a ser la verdadera culminación de esa dialéctica propuesta, es que la última línea, la décimo tercera, viene a romper, en la mayoría de los casos, con el discurso desarrollado por las doce líneas anteriores.
El esfuerzo fue grande, sobre todo, por el brevísimo tiempo con el que se contaba. La llama que lo mantuvo en pie fue el hecho de que se estaba trabajando para saludar el primer centenario de ese hombre fundamental para nuestra historia mexicana contemporánea, José Revueltas. Entonces, todo el esfuerzo que se hiciera pasaba a ser mínimo. Hoy, orgullosamente, podemos decirle a Revueltas: Cumplimos, maestro.
R.L.M.
DOZAL
El filisteo se apellidaba Bravo
o Yáñez o indecencia,
ya no nos acordamos.
Yo estaba presente cuando el latigazo de lumbre
cruzó el rostro del indigno.
Hubo un estremecimiento
en el seno de la hora transparente,
los goznes del viento
fueron rondanas que aullaron
hacia estupefactas direcciones.
Que no fue latigazo,
que fue un escupitajo de la rabia;
que no fue eso,
que fue tan solo el valor
de una verdad valiente;
que fue…
Existe una certeza:
¡Quemaba!
La página de ese día
conserva una esquina calcinada.

Treceadas

Gris mi amigo, es toda teoría. Verde es el árbol de oro de la vida
Goethe-Revueltas
1
Penitenciaría azul
en tu raíz abedul
temes el perfil blindado
del relámpago varado.
Te mantienen aterrado
trece caras sin cadenas.
En la espina del candado
las vértebras son apenas
tu calcio de miedo y penas.
Si tu hemorragia amarilla
las cejas del sol rastrilla
a más pavor te condenas.
Verbando entre trece hadas.

2
Proletariado sin ca-
beza besa los vacíos,
los estatutos sombríos
y el becuadro de la a.
Si es que la nada será
corporeidad de la idea
su física falseará
lo impalpable que escanea.
Su ecuación habrá operado
sobre el cápite nombrado
en cero, en vacío, en nada…
si tiene piel la chingada
cubrirá sólo orfandades.

3
Llueve del pan oxidado
la marea del ultrajante,
no hay camino, caminante,
con el cinturón vedado.
El hambre como venado
vuela su vuelo de piedra
la sombra se ha desandado
por el vuelo que le arredra.
Estructura la conciencia
son voltios de la gran ciencia.
Revueltas, revueltas, vueltas,
vueltas, vueltas y revueltas
Letras se hacen fogonazo.

4
Usted don José me dijo,
una vez que fui a su casa
que dos formas hay de fijo
de la palabra carcasa;
con la dos sumo la tasa
y me hace pensar a diario,
según dice el diccionario
que una es mazo y otra masa.
Una envuelve maquinarias
la otra estridencias palmarias.
Don José yo sé que un día
habrá en la cósmica vía
el desfogue de una de ellas.

5
En la noche de los mayas
hay un murmullo de cómo
se está incinerando el horno
mientras vuelan atalayas.
En la ergástula no hay fallas,
el oído se acostumbra
rayo a rayos, raya a rayas,
a escuchar en la penumbra.
Hay fuego en el calendario
ha sido un enorme armario
donde los sonidos caben
si saben o si no saben …
Todo sumará ese día.

6
Arte de armar lo falacio
con la sal de las esquinas,
formato entre las espinas
Heráclito y el cimacio.
Empuñados cetro y facio
la víscera se agudiza
en la prosa de la prisa
y en el preso cartapacio.
Desde las horas del Lacio
y con celajes de celo
pondrá su cruz al espacio
armado de desconsuelo.
Camina el fervor, camina.

7
La prisión es calendario,
azufre en do sostenido
nido, anapépsico nido
reinaugurándose armario.
En cinta el término: Diario
y con él su vena artera
se vierte en enredadera
con decurso mercenario.
La prisión es carcelario,
tiempo redondo y obeso,
sánate, negro verbario,
pero cero al sabio preso.
La luz rompe la cadena.

8
Arbitrio de cada oreja
se ensolapa en la distancia,
la letra devora el ansia
y el ojo su tinta queja.
La forma es foja pareja
al verbo que diagnostica
y diligente se aplica
clavado entre ceja y ceja.
Cada página es la reja
convertida en segundero
que acerca distancia leja
haciendo tinta el sendero.
Promesas de las solapas.

9
Desde el vínculo matrero
perversea la ignominia.
Para rimar serpentina
no es tan vasto el derrotero.
Pretendiéndose en artero
dará en el punto y el blanco,
ciega luz y viento manco
en encíclico cartero.
Quizá al blanco no le atine,
seguro le dará al negro
para que el bulin afine
desde su macabro alegro.
Vela el tiempo en tres constantes.

10
En lomos de obscuro acceso
la vertida marejada
empuña puñal obseso
de su nado hacia su nada.
Lúgubre la ensonorada
épica que aplica el crimen
aúlla y en ella esgrimen
particular desbandada
los que sustentan la espada.
De la calavera alada
sínodos de criminales
montan voltios terminales.
Hay un Revueltas de tinta.

11
En el apando a la sombra,
con el perfil amarillo,
puñal el filtro del grillo
la red de cuadros escombra.
La maldición se renombra
con un acento que vierte
las encías de la muerte
con que su latir asombra.
Se requieren hombro y hombra
para derribar su muro
y barrer verde maduro
la osamenta de su alfombra.
Géneros generan fuerza.

12
La química transfigura
el paisaje desdoblado,
cualquier crimen pregonado
es molécula y fisura.
Este proceder perdura
desde el primo segundero
que no se harta de lo artero,
sólo le cambia estructura.
Empenar la pena dura
exige líquido rojo,
al cerrojo con arrojo,
al arma con armadura.
La sentencia está en el aire.

13
Cintilos de sed herrera
lermando la ortografía,
esculpe cuantioso el día
y se curva a su manera.
La matemática artera
suma, resta, multiplica,
los pulmones tonifica,
se zafa la tobillera.
Bajó don sol con su esfera
con la luna en el anverso,
llama y sombra, enredadera,
hablándole al universo.
Es Santiago Papasquiaro.

14
Árbol de oro de la vida
en galón de artera espuma
tiñendo de verde el verde
en escalas aleatorias.
Fruto dulce de la herida
y amargo junto a la bruma
si lo especulado muerde
manecillas estentóreas.
De las galaxias asida
desde la ley que le abruma
jugará a que nunca pierde
relativando memorias.
La panacea es Las Centrales.

15
Arenga del solsticio
en la semilla varada,
madurando destinada
en la plenitud del quicio.
En medio del artificio
y de la voz fundadora
siglo a siglo, hora con hora
establece su armisticio
y con el sesgo hecho vicio
y a la mitad de la flora
beligerante ficticio
tiempo y verdad atesora.
Una rosa en el programa.

16
Duele la constitución
con sus articulaciones,
escenario de ladrones
de denigratorio don.
Nunca virgen ni nación
quiero conozca estas tretas,
por ser de pillos: pilluetas,
si es de ladridos: ladrón,
y sin conmiseración
consignaremos a tales
el insulto más cabrón:
¡Anticonstitucionales!
Las cosas que estamos viendo.

17
En medio de su connato
surca sed de libre rueda,
la lacra enlacra y se aceda
en el sentido más lato.
Aquí el alma es aparato
de redomadas rondanas,
son obscuras las campanas
invitadas a rebato.
Las siete vidas de un gato
dejarían sediento al crimen
y al centro del garabato
sin penínsulo y sin himen.
Saliva liba enconada.

18
En periplo claroscuro
devana la tuerca el cerco
con la terquedad del terco
grisando hacia lo maduro.
En lo abstracto está seguro
con analítico aliento,
va paseándose en el viento
con lo sabiondo en perduro.
Flagela de muro a muro
la teorización versada
y reboza con cianuro
la cavidad de la espada.
Polígonos deslindados.

19
Estoas del luto humano
quillando la sal de olanes,
restricciones de los panes,
son dedos del curvo arcano.
Cinco espumas en la mano
para el destinado oleaje
profundo, ondulante traje,
ceñido para ir al grano.
Se laberinta en el plano
el enhebrado estatuto
para que niegue al tirano
humanidades del luto.
La nueva escritura nace.

20
En célula pretérita
el ábrara de su cita
contando con los instantes
como lazos trashumantes.
Van atrás los adelantes
con impulsos cohesionados,
caminan los caminantes
caminos imaginados
y van a andar los andados
que sin andar todavía
ya recorrieron la vía
en balastros transitados.
Ábrara de nuevo en punto.