REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 09 | 2019
   

Confabulario

Martha


Eduardo Marbán

Soy una idiota más en este mundo, creí en él, como cualquier mujer que se enamora por primera vez de un hombre; pero Miguel Angello, tú eras lo único que yo esperaba de esta vida.
Fui una tonta, una verdadera tonta, toda mi vida cambió cuando ese día que te miré en casa de rosa sonreíste y me dijiste.
- Eres nueva.
Yo torpemente dejé caer de entre mis manos mis cuadernos escolares y al tratar de levantarlos choqué con tu cabeza, pues tu te agachaste al mismo tiempo que yo, tratando de ser cortés con una dama, después de estrellarnos me dijiste.
- Definitivamente si eres nueva en estos lugares.
Yo sonreí apenada, no sabía que decirte, mi rostro se ruborizaba y deseaba escapar en ese momento, lo hubiera hecho, estaba a tiempo de seguir con mi vida, aburrida, y buena, viendo la televisión en casa, encerrada en mi cuarto, sin el peligro que existe para una mujer adolescente casera y protegida por los padres.
Después de ese incidente lograste tu objetivo, mi número telefónico y mi nombre.
- Me llamó Martha - te dije con voz temblorosa; tú reías, disfrutabas mi nerviosismo, Rosa sabía que lograrías fácilmente conquistarme y me dejó a solas contigo, ahora me doy cuenta que todo fue planeado, Rosa ni siquiera me hablaba en la secundaria, fue la primera vez que acudí a su casa a realizar la tarea que nos encomendó el maestro de física, creo que era sobre el movimiento uniforme rectilíneo, yo no entendía nada de las formulas y le dije a Rosa si podía explicármelo.
- Claro, sólo que tendrás que venir a mi casa a las cinco- me dijo.
Y fue esa tarea escolar la que cambió mi vida, al tirar mis cuadernos y golpear mi cabeza a la tuya, quedamos conectados para siempre; esa torpeza unió mi vida a ti Miguel, ahora deseo regresar el tiempo y no volver a tirar esos cuadernos, pero ya es tarde, porque primero tus ojos, luego tu pelo y por último tu voz, hicieron de aquel descuido un momento eterno.
Rosa planeo todo, después me lo dijo, a ti te gustaba vivir aventuras amorosas y yo fui uno de los objetivos más en tu lista, no entiendo ¿por qué?, pienso que los hombres son como cazadores que buscan una presa y una vez que la tienen y logran atraparla, sienten que el motivo por el cual la cazaron se ha cumplido, entonces desaparece ese deseo y ya no les importa, su presa se muere, al fin y al cabo es sólo una presa más y su muerte ya no es importante, ese pensamiento de la muerte me persigue todo el tiempo, yo quiero desangrarme después de tu escopetazo, es la única forma de salir de tus garras.
Después de la primera vez que estrellé mi cabeza con la tuya, no pasaron dos días cuando tus llamadas telefónicas iniciaron, eras tan gracioso, yo me reía como una mensa de tus aventuras que contabas, todo era interesante, para mi vida aburrida, cualquier aventura era más de lo que yo había vivido, además tú tenías veinticuatro años y yo catorce.
Mi padre me advirtió mil veces, me dijo que los hombres piensan únicamente en el sexo, yo pensé que exageraba, Miguel es diferente, Miguel me quiere pensaba a solas.
Tenía apenas dos meses de conocerte cuando me invitaste a Acapulco, es normal me decías, ya no eres una niña y puedes decidir en la vida, me daba pena ir contigo, no éramos ni siquiera novios, pero deseaba que lo fueras; todas mis amigas tenían novios de su edad o un año más grande, tu eras diez años mayor que yo, además tenías mucho dinero, auto nuevo, era yo la envidia de todas mis compañeras del salón; de la niña aburrida pasé a ser la niña más envidiada, fue un paso importante en mi vida, era alguien, antes de conocerte nunca tuve un motivo de existir.
Había un problema en el viaje a Acapulco, mis padres, siempre me habían puesto como ejemplo su matrimonio, nuestra religión impedía tener relaciones antes de casarnos; éramos muy católicos y “una mujer sólo podía salir de su casa vestida de blanco” decía mi madre, creo que tenía razón.
Con dos meses de conocerte decidí fugarme de casa, llevaba conmigo una sola muda de ropa y emprendí el viaje de luna de miel, tu estabas a mi lado, tu me abrazabas y me besabas todo el camino, mientras bebías cerveza y me decías, cachorrita no te preocupes, compraremos un departamento, viviremos juntos, así vivieron mis padres y sin casarse llevan años de felicidad.
Yo pensé que al principio podía vivir contigo; y luego aceptarías que nos casáramos, así mis padres me perdonarían, pero no fue así.
Mi virginidad fue rota esa noche, entre las olas del Puerto de Acapulco, unas cervezas, tus besos y mis sueños de tener una vida mejor...
Ahora no recuerdo bien que ocurrió esa noche, estaba yo nerviosa, no quería moverme y te dejé a ti desvestirme y besarme, creo que a pesar de desearte no podía dejar de temblar, pensaba que sería algo horrible, ahora no sé qué pensar, en ese momento no había algo más importante que tú Miguel Angello
Ahora quizá tampoco exista algo más importante.
Decidí que mi muerte sea algo dulce, tu sabes que siempre fui romántica, me gustaba escribir poesía y volar en fantasías, muchas veces te dije que te escribí poemas, pero tu te burlabas, te burlabas de todo lo que yo te decía, no se como pude amarte tanto, en fin, mi muerte no debe ser dolorosa, por eso cociné esta noche, un pollo guisado con vino tinto, champiñones, aceitunas, cerezas y naranja, todo eso al horno, obviamente con el toque poético del cianuro, una vez te dije que Manuel Acuña lo utilizó para suicidarse y pienso que fue buena idea.
Compré ese vino tinto francés que tanto te gusta y creo que ya me encanta.
Cuando tú me conociste Miguel Angello no tomaba nada, tampoco fumaba, pensaba que una mujer que tenía esos gusto era una prostituta, tal vez yo sea ahora una mujer de la calle; pues cuando llegamos de Acapulco no podía ver a mis padres, te lo dije, no sabía como decirles que fue una locura y que incluso el viaje no fue disfrutado por mi como lo imaginé, que quería regresar a casa, pero después de la nota que había dejado en la recamara “padres me voy a vivir mi vida, ya estoy grande y tomé mi decisión, voy a vivir con Miguel”, creo que mi papá y mamá casi morían de la desilusión y a la vez de la impotencia y rabia, por lo menos eso me dijo mi hermanito Iván cuando le hable para avisarle que estaba en buen estado y contenta, en el hotel del puerto.
Si hubiera adivinado que me ibas a abandonar en este departamentucho para largarte con Patricia, jamás me escapo contigo, pero ya vez, soy una romántica ilusa y torpe, nunca había tenido un novio y creo que tú vas a ser el último.
En cinco minutos sacaré ese pollo delicioso y tomaré mi vino tinto envenenado, para morir como murió Vicent Van Gog, acostado en su cama fumando o quizá prefiera leer un poco de poesía para decirte “...quiero morir joven...” “..donde parezca un sueño mi agonía y mi alma un ave remontando el vuelo...”, ya sabes que siempre seré igual, una tonta...
Ya se acabó la cinta del cassette, tengo que voltearlo, aunque quizá nadie lo escuche, quizá ni la policía, después de ver mi cuerpo tirado en la alfombra pensaran que una borracha menos se infartó y perdió la vida... ya está del otro lado, si escuchas este cassette, Miguel Angello recuerda que soy la única mujer que verdaderamente te amó, después de mi no habrá otra; creo que ya esta mi cena y debo reunirme con los ancestros en el sepulcro, diles a mis padres que los amo y que me perdonen, que de no haber sido porque te amé nunca los hubiera traicionado, quizá, de no haber golpeado mi cabeza con la tuya ese día en la casa de Rosa mañana todavía viviría y estuviera viendo la televisión encerrada en mi cuarto, sin poder resolver esas tareas de física.
Efectivamente, todo está listo, no se por qué, pero... serví dos platos, pienso que vives todavía conmigo, no me acostumbro a la soledad, por eso me voy, si me acostumbrara a vivir sola estaría feliz sin ti, pero no puedo vivir, si tu no estas junto a mi, yo no puedo aguantar los celos de saber que te vas mañana a Acapulco con Patricia, ¡pobre mujer!, seguro la ilusionaste con tus chistes, con tu coche y quizá también cambie su vida por un departamento en el cual le prometas vivir con ella hasta que un día te enamores de otra y la dejes como a mi esta historia se volverá a repetir una y otra vez..
Bueno la cena está servida, cena para dos, solo comeré yo y pienso aguantar terminar para llegar al cuarto y dormir, dormir un sueño sin sueños, dormir el sueño de dejar este mundo hecho para los tramposos como tú, Miguel, Miguel Angello.
¿Tocan la puerta?, ¿quién podrá ser?
-Miguel tú aquí, no que te ibas con Patricia a Acapulco a vivir tu vida, no que ya no podías vivir a mi lado.
-Ya cálmate y madura mujer, así es esto, búscate otro muñeco y vive feliz
-¿Cómo si fuera tan fácil?
-¿Dónde dejaste mi traje de baño?
-Está en la lavadora, está mojado.
-No importa.
-A quien esperas a cenar, guisaste algo rico.
-A ti.
-¿A mi?, no sabías que iba a venir.
-Sí lo sabía, sabía que te despedirías de mi y quise celebrarlo.
-Ya estas madurando.
- Tal vez, compré el vino que tanto te gusta.
- Ya veo que te luciste.
- Te sirvo pollo, yo misma le puse los condimentos.
- Bueno, una cena de despedida nos caerá muy bien.
- No te preocupes Miguel, después de esta cena ya nunca nos volveremos a ver, te lo prometo.