REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 11 | 2019
   

Confabulario

Carta de amor: largo invierno


Rafael Martínez de la Borbolla

                Te veo en todo lo bello.

De pronto permanezco en silencio. El amor es saberme en tu vida, no a tu lado. En el lugar adecuado, sin necesidad de forzarte, de hacer equilibrios para gustarnos, es entenderse con la mirada, reconocer tu estado de ánimo solo por tu tono de voz, es seguir siendo como soy, es volar juntos pero jamás amarrados. Con tu cariño acércame a la grandeza del que se inclina, para no dejar morir al niño que llevo dentro. Cuando ama se da, pero no da lo que no puede, lo que es ilegítimo dar en una relación de poder: su libertad. En los extravíos nos esperan los hallazgos, porque es preciso perderse para volver a encontrarse. Te he amado desde antes de conocerte.
No se trata de teatro, simplemente a veces me confundo, tengo que acostumbrarme a la maravillosa idea de sentirme amado. ¿Tan difícil es? A veces no me lo creo. Había llegado a pensar en desaparecer, pero en realidad lo único que necesitaba era ser encontrado. El corazón no te habla con palabras; susurra, apapacha, acaricia y entumece el alma. Es verdad; amar solo se aprende amando.
Logré no conformarme con una felicidad mucho menos angelical y menor agradable de lo que uno tiende a soñar. Efectivamente lo mejor llega cuando nadie lo imagina; cuando no lo esperas, como brisa fresca, como bendición de Dios, como medicina que lo cura todo, como agua fresca para el que tiene sed.
He gozado tanto de esta complicidad que existe entre nosotros, de este secreto compartido, de nuestro pacto unilateral. Porque esto no es una aventura, ni una unión, es simplemente la definición de todo. Todo lo que he esperado, todo lo que he añorado, todo lo que me he imaginado está en ti, en cada una de tus muecas, en tu esencia, tu sonrisa y en tu aliento, en todo lo que eres. Uno sabe que ha llegado, cuando siente que pudiendo haber seguido, prefiere quedarse.
A veces hago y digo cosas por pura distracción, porque no nos sentimos dispuestos a que el gozo se nos sea negado, y buscamos detener el instante, que el placer perdure un poco más, que la vida se quede con nosotros. Y mira que muero de rabia cuando no te veo, porque te necesito como a la luz del Sol.
No podría haber en mi más auténtica sinceridad si no te dijera que has cambiado mi mundo, que te has convertido en mi Universo, que incluso cuando te riño es con amor. Y amor, amor sí, porque te quiero, no por tu cara o por tus años, o por tus palabras, o tus intenciones, sino por de lo que estás hecha. He caído a tus pies. Me has hecho comprender que enamorarse es amar las coincidencias y amar, enamorarse de las diferencias.
Algunas veces, cuando por la prisa o por algo que nos tienta, empezamos a apretar los labios, se nos cruza por la mente el aliciente de la noche, pasada o futura, y entonces inevitablemente, nos envuelve una oleada de ternura que aplaca cualquier brote de temor.
Se aproxima el invierno. Cuando Chejov observó el invierno, lo interpretó como una estación sombría, oscura y privada de esperanzas. Cada quien goza su propia verdad, se encierra en su propia mentira y se pierde en su propia locura. Gracias a ti percibo todo lo contrario. El invierno es magia; es sólo otro paso en el ciclo de la vida: fortalece el alma y entumece los sentimientos. Pero aquí parado ante ti, con tu eterna presencia en mi mente y tu sonrisa en mis labios, no me imagino un mejor destino que un largo y radiante invierno junto a ti, lleno de ti, fundiéndome en ti, para que te presentes inmensa y única como eres.
En el invierno los días son más cortos y las noches más estrelladas, tendremos mucho tiempo para amarnos; es nostalgia y entrega, nos encamina hacia la reflexión y el encontrarnos con los que más amamos, es el tiempo en donde la naturaleza toma aliento para continuar la vida, su frío nos nutrirá de pasiones y razones para amarnos y me dará el tiempo para decirte cómo cada día te necesito más. Por eso imploro que llegue el invierno, con la idea intrínseca de una primavera por venir... siempre hay una chispa de luz en un sombrío día... como siempre estás tú en medio de la nada.
Necesito escribirte. No solo para pasarte noticias, para no retirar palabras abriendo espacios de espera donde todo puede pasar. Te escribo como un acto de generosidad, escribirte es quererte y en cada frase apareces pues eres mi inspiración. Escribo para que me leas y me guardes en el cajón de tus recuerdos. Léeme; necesito estar dentro de ti. Contigo a mi lado todo es posible, el pasado se diluye y el futuro se convierte en hoy. Soñemos juntos. Paso el milagro, nos esperábamos y por fin nos encontramos, te invito a disfrutar juntos de un invierno blanco, largo y para nosotros nada frío. Por mí que la primavera espere.

Twitter: @rafaborbolla