REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
27 | 05 | 2019
   

Arca de Noé

La Culta Polaca


Por Supuesto

La Revolución se bajó del caballo y se uniformó
Se suponía que los del PRI, porque en la R llevan la marca, tenían que festejar a la Revolución, aunque ya sin balas y por eso hace tiempo decidieron que el desfile del 20 de noviembre sería deportivo, así que el del 16 de septiembre ya era militar.
Pero el primero que dijo «Aquí no hay más revolución que yo» fue el ínclito y bibliófobo Vicente Fox, que simplemente dejó de festejar a la Revolución de los jodidos de 1910, ni siquiera con los «contingentes deportivos».
Pero este año, Peña Nieto, el nuevo presidente de presunta filiación 'revolucionaria institucional', simplemente decidió que ya estaba bueno de divertir al pópolo con el desfile de deportistas de fin de semana y consideró que era mejor hacerles una segunda fiesta «no se vayan a sentir desairados» los milicos y con qué «fuerzas vivas» se queda si sus bonos ya están por debajo de la línea de flotación.
Así que decidió «frente al desmadre» que iban a hacer en el Zócalo los manifestantes (Que ¡qué lata dan!) que se juntarían en la plaza principal a pedirle cuentas al gobierno («¡qué hueva con estos tipos! Ya se les explicó todo y no entienden»), cederles la plaza y consentir a la soldadesca con ascensos y condecoraciones, por su «lealtad a las instituciones (Y no se les olvide que 'las instituciones soy yo')», en el ambiente decente y disciplinado de un campo militar, el Marte.
Así la Revolución hecha milicia tuvo un segundo desfile militar en el año, gozó de nuevas prebendas, del encendido elogio de quien se siente seguro entre ellos y se evitó la pena de ver a los presuntos atletas, que sólo ganan medallas si están en casa.
La Revolución se encasquetó en uniforme y condecoraciones, se le pidió disculpas por haber anunciado que iban a enjuiciar a unos cuantos malos elementos que en Tlatlaya hicieron un juicio sumario y se echaron a quién sabe cuantos malvados. De paso, se tranquilizó al general de apellido significativo, Cienfuegos, se le otorgó una alta presea y se supone que algún dinerito extra por cuidar tan bien a la Nación.
Y en vez de dirigir unas palabras a los miles de manifestante que estarían por la noche en la Plaza de la Constitución, se elogió al ejército y se previno a los llamados “anarquistas”, los mismos de todas las manifestaciones que ahora sí se actuaría contra ellos. Y peor para los inocentes si entre los magullados quedaba alguno de los padres de los normalistas, que justificadamente esperaba que ante la presión de decenas de manifestantes, no sólo movilizados en México, el Gobierno les dirigiera unas frases de aliento y un informe convincente de los avances en las investigaciones y no les arrojaran, en otro escenario y bien resguardados, la responsabilidad de que «todos somos responsables de la crisis».
A ver si no se les ocurre a las autoridades dictarnos a todos un auto de formal prisión por dejar que la corrupción y el abuso llegaran tan lejos.
Por lo pronto, lo que deja entrever este doble homenaje al ejército es que pronto se va a encontrar que son inocentes los que fusilaron en Tlatlaya a los presuntos delincuentes, pues le hicieron un bien a la patria al liquidar a esos malos mexicanos.
Son capaces.
Un inmoral líder moral
Ora resulta que Cuauhtemoquito, que alguna vez “gobernó” Michoacán y dejó que creciera lo que entonces debe haber nacido un proyecto de crimen organizado, “La Familia Michoacana”, que ya su hijito Lazarito debe haberla encontrado bastante desarrolladita y no hizo nada para impedir que siguiera creciendo, se proclama salvador de las izquierdas y en vez de sumarse a Morena, para fortalecer una organización que intenta recuperar el prestigio de ser opositora, se lanza a cuestionar a la dirigencia de un partido que él prohijó para su beneficio personal.
Y los medios oficialistas lo celebran, porque está poniendo en su lugar a un partido descarriado, cuando que pudo haber logrado con su apoyo a López Obrador que triunfara contundemente frente a Calderón, pero que con una actitud mezquina no se sumó abiertamente a una candidatura que hubiera resultado triunfadora.
Líder moral, cuestionador de la corrupción y enjuiciador de un descubierto casateniente de Las Lomas, debería explicar también cómo es que compró en varios millones de dólares el penthouse que ocupa en un edificio insignia con vista al Bosque de Chapultepec, pues que se sepa nunca fue un exitoso ingeniero que gracias a su desempeño personal y profesional consiguiera la prosperidad suficiente para adquirir ese lujoso departamento en que vive.
Y sería bueno que en este ambiente de tráfico de influencias reflexionara en la lección de moralidad que debe significar presentarse en una delegación para que 'por ser sobrino de quien es' dejaran libre al hijo de su cuñada Batel, que con un grupo de borrachos jovencitos entraron a una tienda a robar una botella de ron y un paquete de cigarrillos. Aprehendieron al jovencito y en vez de mandar un abogado que defendiera al sobrino y en todo caso cubriera la multa a que se podría haber hecho acreedor, se presentó él mismo para hacer valer su nombre (su apellido, en realidad) y su influencia para que dejaran libre al raterillo, que de no ser por esa intervención habría quedado refundido en prisión. ¿Esa es la moralidad del líder moral?
¿Para qué quiere salvar al PRD? ¿Para que sirva a sus propósitos? ¿Por el orgullo de haberlo fundado? ¿O por la mezquindad de no querer sumarse a una mejor opción que podría ser Morena, sólo porque la encabeza López Obrador?

Los empeños de una casa
Agarrada con los dedos en la puerta, nomás por andar presumiendo en las revistas del corazón de «la casa en que vamos a vivir mi marido y yo cuando deje de ser presidente», la exitosa actriz, Angélica Rivera, consentida de Televisa, que la favoreció con una generosa indemnización al liquidar su contrato de exclusividad, se metió en unos jardines interiores al tratar de explicar cómo es que invirtió su capital en la compra de una casa –que podría haber adquirido al contado, puesto que tenía el dinero suficiente y no pagar en abonos que siempre encarecen las operaciones inmobiliarias–, que un piadoso empresario inmobiliario, Juan Armando Hinojosa, curiosamente favorecido en sus negocios, Grupo Higa, por el esposo de la actriz, ofreció construir y aceptar que se la fuera pagando en cómodas mensualidades durante 8 años.
De todo lo que dijo en cadena internacional de Youtube, lo único que parece cierto es que en efecto fue un negocio inmobiliario el que le concedió el crédito y no el Infonavit, Fovissste o algunas de esas piadosas instituciones oficiales –porque ella no es servidora pública–, ni Televisa debe haberla dado de alta en el Infonavit.
Tampoco se le ocurrió a doña Angélica solicitar el préstamo a algún banco, sino que por mala suerte se le ocurrió contarle al dueño de un proveedor de gobierno –primero del estado de México, gobernado por su entonces novio, y luego del gobierno federal, presidido por su actual marido– el apuro que tenía, y el otro bien solícito que se ofrece a construirle la casa de los sueños que la actricita quería, o más bien exactricita porque la condición que le puso Televisa para darle su laniza es que dejara de actuar 5 años y como la tele es cruel, pues «cara que no es vista deja de ser adorada», lo más seguro es que su finiquito de contrato marcará también el fin de su carrera.
Porque, además, cómo es que después de ser «Primera Dama» iba a andar de segundona en alguna telenovela. Así que esas decenas de millones que aseguró tener, serían los únicos con que contara. ¿Y si se tienen $100 millones, es buen negocio comprar una casa de $80 millones, pues es lo que vendría pagando por su mansión de $54 millones, más intereses del 9% en 8 años? El sentido común aconsejaría no poner toda la carne o casi toda, al asador, ¿verdad? A menos de que se tenga la seguridad que al final de cuentas un agradecido inmobiliario decida que «por ser cuatita, te la dejo en menos».
Otra cuenta que ofreció como convincente «dato duro» es que hasta la fecha, en dos años ha pagado $14 millones de pesos, que representa el 30% del costo de la casa. Aún en el supuesto de que la casa valiera $54 millones (un incógnito valuador estimó su precio en $85 millones), el 30% de esos $54 millones debería ser $16,200,000.00, pues si Pitágoras no era conductor de noticiarios de Televisa, 5 millones 400 mil, más 5 millones 400 mil, más 5 millones 400 mil, o sea tres veces el 10%, son exactamente $16,200,000.00, a los que habría que agregar el pago de intereses, que por lo menos en los dos primeros años (firmó contrato en enero de 2012) significarían cerca de otros $8 millones de pesos, (suponiendo un interés sobre saldos insolutos) por lo que esos $14 millones pagados a la fecha representarían en el mejor de los casos un 12% del precio acordado.
Ahora que con el IVA y el impuesto predial... y la licencia de construcción y el agua y el impuesto por la piscina y los pagos de luz (por todos los cambios de iluminación planeados) y el agua y...
¡Quién le manda a doña Angélica no darle la exclusiva a Televisa! A lo mejor le hubieran armado un mejor libreto... Y eso quién sabe, porque parece que ya llegó la disgenesia a los libretistas...
Lo que nadie le puede regatear a la señora Angélica es que su maquillista la dejó muy bien, hasta para una cámara HD. Ni se le notaron los 25 años que confesó lleva de veteranía en el trabajo...
Ahora que lo que no se entiende es cómo vivió de la profesión de actriz y fue tan bien cotizada por Televisa, si en esta intervención demostró que no sabe actuar y que ni siquiera se aprende los papeles de memoria. Pero en Televisa, los apuntadores electrónicos hacen maravillas, según se ha divulgado.

Encubrirse, ¿exclusividad del gobierno?
Alguien -a lo mejor el consejero historiador que le escribió su libro- debió soplarle a Peña Nieto, lo que Weber afirmó: que el Estado es el único legitimado para usar la violencia. Aunque no le apuntó que el Estado también debe ser legítimo, porque en el caso de México, ningún poder ni el Ejecutivo, ni el Legislativo, ni el Judicial, pueden presumir de muy legítimos, aunque sean legales -en caso de...
Pero ahora resulta que no sólo el Estado puede usar la fuerza, sin incurrir en delitos, sino que también sus policías son los únicos que pueden actuar encapuchados o embozados, porque los manifestantes que lo hagan, los que protesten por algún abuso o injusticia oficiales, son de inmediato tildados de 'delincuentes', 'anarquistas', 'desestabilizadores', conforme a las calificaciones de los gobernantes y de los medios, que más bien son “extremos”, pues casi siempre están a la derecha de la derecha. El Sub no tiene derecho a encubrirse parte del rostro, pero Diego Fernández de Cevallos sí, con su tupida barba. Los agentes del gobierno, que temen las represalias de los narcos, sí pueden actuar enmascarados, pero los jóvenes que también temen ser objeto de represalias de parte del Estado, no.
¿Despertará sospechas, en diciembre, el Santa Claus que se cubre buena parte del rostro con la barba y el bigote y su vestimenta roja no despertará la sospecha de emparentarlos con los antiguos rojos, los comunistas, que ahora son los amos del mundo, pues no se les olvide que -al menos formalmente- China es un país comunista?


Se aplauden entre ellos
Después de la represión viene el aplauso...
Felices, sonrientes, el nuevo director de montajes, Murillo Karam y el resurrecto 'No-hay-Mancera-que-la-que-arde', estiraron la mano -no sólo en busca del bono de aprobación, sino para ser felicitados por 'La-mano-que-mece-la-cuna', por re-pri-mir a los rijosos, luego de haberlos provocado con su sola presencia intimidante.
Por qué no se asomó al balcón presidencial en el Zócalo el señor Peña Nieto para informarles a los manifestantes, no sólo que ya presentó su declaración patrimonial -que cabe suponer investiga Hacienda como hace con todos los contribuyentes-, sino que el habilidoso gobierno ya encontró a todos los normalistas, ya aprehendió a quienes los secuestraron y en todo caso lastimaron o mataron, ya detuvo a quienes fraguaron todo en la sombrita (ni modo de llamarles autores intelectuales, a quienes carecen de neuronas); ya le pidió a su mujer que no ande usando sus influencias; ya cesó y en su caso encarceló a quienes otorgan contratos de adjudicación directa, ya sea a Juan Armando Hinojosa, del Grupo Higa, y a otros que parecen ser los consentidos del régimen.
Podría haber aparecido en el balcón, en cadena nacional, para informar que las nuevas cadenas de TV se las van a conceder a quienes de veras hagan aportes a la programación y no sean simples repetidores de lo que hacen Televisa y TV Azteca.
Igualmente podría haber dado la noticia de que está encarcelado de por vida en alguna cárcel de alta seguridad el explotador de minas y exterminador de mineros y de ríos, Jorge Larrea, a quien acompañarán los militares y policías abusivos que esquilman a gente de pobres recursos o atropellan sexualmente a niños y mujeres.
En fin, podría haber hablado (con ayuda del telepronter) dos o tres horas, dando cuenta de las atrocidades que ya no se van a cometer en este país, en vez de ir a perder el tiempo en el resguardo del Campo Marte, para felicitar, en vez de degradar y encarcelar a jefes militares que se han asociado con los grupos de delincuencia organizada.
Por último, podría haber cancelado todas las leyes hechas al vapor, para satisfacer sus enturbiados planes de enriquecimiento, así como explicar por qué extrañas razones dio marcha atrás en la licitación del (nada prioritario, por otra parte) tren rápido a Querétaro, ya ganada por los chinos (y que el señor Secretario de Comunicaciones y Transportes había asegurado que no se podía ampliar el plazo de entregas de proposiciones, porque si no se aprobaba este año ya no se iba a poder ejercer el presupuesto establecido).
Entonces habría visto cómo -por arte no de magia, sino de la conciencia- se hubieran retirado del Zócalo pacíficamente, sin reprocharle nada, quienes acudieron en demanda de justicia, hartos ya de tanta represalia, de tantas carencias y de la desvergüenza de muchos gobernantes que se saben impunes y abusan.
Pero no lo hizo y ahora les extraña que la gente haga saber su descontento, incluso con actos de violencia y dramatismo, armados sólo de palos, piedras y sencillas bombas incendiarias, con que tratan de hacer saber su indignación. Y ahora convertirán con los detenidos, la protesta social en 'delincuencia organizada', cuando que los delincuentes organizados no van a manifestaciones, y más bien las condenan.

El Calendario quijotesco
¡Todavía quedan algunos!, hace saber Héctor Anaya, cuando se le pregunta si todavía hay ejemplares del Calendario Quijotesco, con que rinde homenaje su editorial al tetracentenario de la aparición de la segunda parte del Ingenioso Caballero Don Quijote de la Mancha, publicada a fines de 1615.
Es un buen regalo de Navidad y Año Nuevo, que pueden tomar como sugerencia los lectores de El Búho, porque es de esos obsequios que 'hablan de la inteligencia de quien los da y de la inteligencia de quien los recibe', pues no a cualquiera le agradará algo que 'todavía tendrá que leer'. Así que si alguien pensaba quedar bien con algún miembro del gabinete, no regale libros ni este tipo de calendarios, mejor dóneles un terrenito o de plano una casa en Las Lomas, Santa Fe, Miami o por lo menos la Rivera Maya -no en Acapulco desde luego, que lo dejaron degradar.
El Calendario -de escritorio, 12x14 cm- tiene en el anverso obras de reconocidos pintores, con su versión de El Quijote: David Alfaro Siqueiros, Rafael Coronel, Rodolfo Morales, Luis Nishizawa, Sofía Bassi, Miguel Carrillo, Guillermo Ceniceros, Julia López, Alfredo Cardona, Aída Emart, Luis Garzón y de los noveles artistas Derek López y Daniel Benítez. La mitad de ellas pertenecen a la colección de la revista Siempre!, que prestó la generosa Beatriz Pagés Rebollar.
En el anverso, figuran los natalicios, mes por mes, de importantes escritores nacionales y extranjeros y una serie de datos curiosos y singulares, en relación con la obra o con su autor, Miguel de Cervantes.
Como se dice popularmente, 'es un calendario que no tiene desperdicio', que quienes lo reciban y tengan neuronas para apreciarlo, sabrán agradecerlo.
Pero quedan pocos y como no se venden en librerías, los que deseen tener esta joyita cultural (muy económica: $75.00), tendrán que llamar a la editorial PPCXXI, al teléfono 5553-2525 o dirigir sus mensajes electrónicos a abrapalabra@prodigy.net.mx
Quienes no puedan trasladarse al domicilio de la editrorial, en la colonia Condesa del DF, pueden solicitar el envío a domicilio ya sea al DF o a cualquier lugar de la República, o del mundo, aunque desde luego genera gastos de envío.
Hay que apartar sus ejemplares, porque la edición artesanal es limitada.

Se mueve México
De algo podrá estar orgulloso el 'nuevo' PRI que desgobierna: ha cumplido uno de sus propósitos: Mover México.
Así lo anunciaron con la curiosa sintaxis de los burócratas, cuando aseguraron que sus 'reformas estructurales' iban a motivar el crecimiento económico del país, la mejoría sustancial de la sociedad e iba a colocar a México entre los países del Primer Mundo.
No lo han conseguido, desde luego, pero que movieron a México, no hay duda. Le quitaron la poca dignidad que tenía el país en el ámbito internacional, como una nación de cultura avanzada, donde a pesar de las canciones la vida sí valía un poco y se respetaba hasta cierta forma vivible el 'estado de Derecho'.
Por lo menos, el país estaba por arriba de países gobernados por cruentos y salvajes dictadores que no disfrazaban su condición primitiva de autoritarismo y rapacería. Ya lo movieron de ese lugar, ya es conocido México en todo el mundo, no por sus logros académicos, culturales, capacidades industriales o de productividad agrícola, sino por las matanzas de estudiantes y desapariciones forzadas, donde impera la corrupción en todos los niveles de gobierno. Es un país en venta de garage, en el que se puede comprar a precios de ganga riquezas mineras y petroleras, mano de obra barata y desprotegida y se puede sobornar a funcionarios y familia que les acompaña, porque 'para eso soy aquí la autoridad'.
Ya lo consiguieron señores, ya retrocedimos siglos, ya nos movieron. ¡Que les aproveche!