REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
25 | 05 | 2019
   

Arca de Noé

Viajeros con destino a la zona tórrida


José Juárez

El paisaje corría raudo y veloz por el descenso hacia la Curva de la Pera, a esa hora, casi la siete de la mañana el paisaje era nítido y en el horizonte había una bruma muy discreta por lo que el Tepozteco lucía espléndido en un contraste de matices azules muy transparentes, que parecía un Dios sentado en el paisaje matutino. El clima era fresco y trasparente, mientras el autobús en el que viajaba se deslizaba sin espaviento por la pendiente de la autopista del Sol.
A mi lado viajaba un señor mal vestido, con una chamarra muy raída pantalones de mezclilla y con unos huaraches con suela gruesa de llanta de tractor. Por varias horas mi vecino de asiento, junto a la ventana del autobús, se mantuvo en silencio leyendo el diario Milenio del día 27 de octubre de 2014, yo solamente alcanzaba a leer los grandes encabezados del periódico, cuando él volteaba las páginas y continuaba leyendo atento. Poco después cerró el periódico doblándolo en cuatro partes; pensé que ya no iba a continuar leyéndolo, en ese momento tuve el atrevimiento de pedirle que me lo prestara, a lo que él respondió:
―Puede quedarse con él, yo ya lo terminé, además ya me enteré y también ya me amargué el resto del día con las noticias que seguramente le quitarán el sueño el resto de la semana a muchas personas.
¿Tan grave está la situación en Guerrero?
―¿Usted no es de aquí verdad?...
―No yo soy turista y vengo de Francia, estoy pasando unas vacaciones y pienso quedarme unos días en Acapulco, antes de retirarme de su bonito país.
―¡Bonito!... Este sí que es un calificativo extraordinario. ¡Cómo se ve que usted es un magnánimo caballero!, se le nota en su acento.
Mire joven, en la actualidad mi Estado pasa por momentos difíciles, a nosotros su situación ya no nos sorprende; esta violencia es casi cíclica, el estado siempre ha sido bastión de los malos gobernantes que sólo pasan a ver qué se llevan de las arcas del erario público guerrerense. ¡Imagínese!... Para que se dé una idea, basta hacer memoria de algunas décadas atrás; por ejemplo, durante los años cincuenta y sesenta, los estudiantes de mi Estado, debo decir; los únicos, los jóvenes imberbes, que a veces pecan de ingenuos, o simplemente porque no tienen nada que perder, ellos son intrépidos, son los que protestan y pegan el grito en el cielo, a pesar de ser casi siempre victimados, al igual que los campesinos, ambos son mártires de las masacres cotidianas.
¿Dígame qué pasó?, yo algo recuerdo de lo que leí en alguna ocasión en el diario Le Monde de mi país. ¡Pero para serle franco ya no recuerdo nada!...
―Lea usted o investigue en alguna hemeroteca de su país, lo que hizo Caballero Aburto en los sesentas. De todas formas yo le voy a contar mi versión: En octubre del año 1960, ya se había constituido el Comité de Huelga de la Federación de Estudiantes del Colegio del Estado y el 21 de octubre de 1960 estalla oficialmente la huelga de estudiantes colocando sus respectivas banderas rojinegras en los accesos de la Universidad de Guerrero. La tropa del ejército mexicano, por órdenes del gobierno estatal, sitian los alrededores de la institución. La tropa era encabezada por el general Julio Morales Guerrero del XXIV Batallón de Infantería, con sede en Chilpancingo. Esta situación generó el descontento de muchos grupos de ciudadanos que se habían sumado al movimiento y cercaron a los militares siendo necesaria la mudanza del centro de operaciones de la huelga a unas cuadras de la universidad. El 31 de octubre se realizó una numerosa manifestación y posteriormente se constituye la Coalición de Organizaciones Populares (COP) que quedó integrada por diversos grupos y clases sociales, no sólo de la ciudad de Chilpancingo, sino de diversas regiones del estado. Es así que el movimiento adopta un carácter popular y demandaban un objetivo común: la desaparición de los poderes en el estado para después restablecer el orden en la educación de Guerrero.
El 12 de noviembre, ya constituida la Coalición de Organizaciones Populares dos días antes, se da a conocer la lucha que se resume en los siguientes puntos:
1. Desaparición de poderes en el Estado de Guerrero.
2. Aplicación de la Ley de Responsabilidades al Gral. Raúl Caballero Aburto.
3. Derogación de los decretos nocivos a la población.
4. Que en el Estado de Guerrero se termine de una vez por todas con los latifundios.
5. Que en el caso de la Universidad, se le dé una orientación para que se ponga al servicio del pueblo y sea la que promueva el desarrollo social, industrial y político de nuestro Estado.

Sin embargo, el 20 de noviembre de 1960, se realiza otra manifestación, la más numerosa del movimiento con un aproximado de 20,000 asistentes. Cívicos seguidores del movimiento de Genaro Vázquez fueron desalojados de manera represiva del jardín Cuellar por elementos del ejército del XXIV Batallón de Infantería de la ciudad. Por su parte, Caballero desapareció de la imagen pública y dejó a cargo a Xavier Olea Muñoz, procurador de justicia, para que se mantuviera informado de los hechos que trascendían en la capital por medio del General Julio Morales Guerrero.
─¡Y luego, qué pasó!...
─Más tarde, el viernes 30 de diciembre de 1960, pasado el mediodía, un electricista colgaba una manta en un poste de luz a tan solo una cuadra de la universidad cuando un elemento del ejército mexicano le disparó y murió instantáneamente. Este hecho provocó el descontento de un gran número de personas, entre estudiantes y ciudadanos, que poco a poco comenzaron a concentrarse en la alameda Francisco Granados Maldonado. Posteriormente, tres secciones del XXIV Batallón de Infantería encabezados por el General Julio Morales Guerrero hicieron presencia en dicha avenida creando confusión entre los presentes, el contingente avanzó hasta la intersección con la calle Galeana, el general sugirió a los civiles presentes que abrieran camino a los soldados a lo que estos se resistieron profundamente. Al ver la negativa de los estudiantes y ciudadanos, Flores Guerrero ordena disparar a la multitud dejando muertas a alrededor de 19 personas y docenas de heridos. La matanza también contó con el apoyo de francotiradores contratados por el gobierno del estado que desde edificios adyacentes a la alameda dispararon tanto a civiles como a soldados, con el fin de generar confusión. El ejército recogió los cuerpos y se los llevó en camiones de redilas. Esa noche, se desalojó la universidad y a los estudiantes que se encontraban ahí, quienes fueron brutalmente golpeados e insultados por soldados y llevados a las mazmorras del Palacio de Gobierno.
─¡Merde, alors! ¡Perdón dije una expresión de mi país sin importancia; pero dígame que pasó!...
─Como le decía, años más tarde, nuevamente sucede lo mismo con La Masacre de Aguas Blancas, éste fue un crimen cometido por la policía del Estado mexicano de Guerrero y cuidadosamente planeado por el gobierno estatal, en el vado de Aguas Blancas (municipio de Coyuca de Benítez, región de la Costa Grande),
¡Éste no es invento mío, búsquelo en los periódicos de la época!...
¡En realidad Monsieur…!, la Masacre de Aguas Blancas fue un crimen de Estado cometido por la policía de Guerrero y cuidadosamente planeado por su gobernante, en el vado de Aguas Blancas (municipio de Coyuca de Benítez, región de la Costa Grande).
En este lugar conocido como Aguas Blancas, el 28 de junio de 1995, agentes del agrupamiento motorizado de la policía guerrerense dispararon en contra de un grupo de miembros de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) que se dirigían a un mitin político que demandaba la liberación de Gilberto Romero Vázquez desaparecido un mes anterior y nunca más visto, en la población de Atoyac de Álvarez (región de la Costa Grande), lo que resultó en 17 campesinos muertos y 21 heridos). El movimiento también demandaba acceso a agua potable, escuelas, hospitales y caminos.
─¿Hay algo más?, ya se me está poniendo la carne de gallina.
─Así es mi amigo, ahora una vez más, sucede lo de Ayotzinapa; seis muertos y los 43 desaparecidos. ¿Usted cree que van a encontrar vivos a estos 43 normalistas? ¡Mire lo que dice la prensa!, léalo usted mismo.
─Tomé el periódico que él me extendió, mostrando el encabezado de la primera plana y comencé a leer en voz alta.
“El pasado 26 de septiembre, elementos policiacos de la ciudad de Iguala, Guerrero, asesinaron a siete jóvenes, y todo hace pensar que elementos de ese mismo cuerpo son los responsables de que 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa se encuentren desde entonces desaparecidos.
“Ese día 26 y el 27 siguiente, de las autoridades políticas o del mando único policiaco en el estado, hay silencio absoluto. Ninguna autoridad municipal, estatal o federal, ni del mando único en Guerrero, da cuenta del paradero de estos muchachos.
“Los responsables de los asesinatos y de toda transgresión a la ley, tanto intelectuales como materiales, que tienen nombres y apellidos, deben ser sancionados con todo el rigor de la ley, trátese de quien se trate. Tan importante como esto, a lo que se ha comprometido el día de hoy la más alta autoridad política de la nación, y sin que quepa pretexto alguno, es que los 43 desaparecidos sean presentados con vida”.
―No cabe duda que las autoridades protegieron al síndico de Iguala, como usted lo dice. ¿No lo cree?...
─Es verdaderamente extraña la existencia del hombre, suplantar una cosa por otra, con todas esas tumbas clandestinas, no tanto por llegar a aclarar el caso de los muchachos, sino por el empeño de rehuir a la realidad. Es una verdadera metáfora el escamotear una respuesta enmascarándola por otra, si no viéramos bajo esa metáfora un instinto que induce al hombre a evitar la realidad.
En la actualidad, la gente, por todo el país, exige detener ya y de manera definitiva la ola de violencia que desde lustros atrás y ahora con mayor intensidad, azota por todas partes. Ninguna llamada de atención más fuerte a ese respecto, que los bestiales acontecimientos de Iguala, que para reforzar este reclamo general habría que sumar las sumarias ejecuciones ilegales de Tlatlaya y los múltiples asesinatos de todos los días de los que se da cuenta por doquier en la República.
Todas estas protestas por la injusticia van a producir un desorden incontrolable en el que se genere más violencia por fuerzas extrañas que confunda el verdadero propósito de las manifestaciones de los padres de los desaparecidos.
―¡Qué barbaridad!... La cosa está muy fea en el Estado de Guerrero.
─¡En todo el país amigo!...
─Gracias por su información. Mi nombre es Jean Claude y, ¿el suyo?
─Disculpe que yo no le dé el mío, pero ¡más vale que no!…. ¡No lo quiero comprometer!... Yo vengo de Estados Unidos donde he trabajado desde hace cinco años y ahora me avisan que uno de mis hijos el menor está desaparecido con esos 43 que se buscan. Han pasado tantos días y nadie sabe nada…
Yo aquí me bajo… ¡Que tenga buen viaje y cuídese en Acapulco porque a lo lejos se ve que es usted un fuereño, no ande solo en las noches, que también en Acapulco se cuecen habas; hay miles de secuestros, y muchos no denunciados.