REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 11 | 2019
   

Confabulario

Carta de amor. ¿Existe el amor?


Rafael Martínez de la Borbolla

          Un amor se rinde contra el viento
          y comienza a sonar entre los árboles.

Querido Columnista: Soy una mujer de cuarenta y tantos años de edad. Algunas de mis amistades aseveran que el amor verdadero no existe. Alegan que es una situación pasajera y que siempre tendrá que terminar. Argumentan es un estado para no quedarnos solos. Que se debe de gozar y disfrutar pero que tenemos que estar consientes que tendrá final. A mí siempre me tocan esa clase de amores, esos que solo pueden quedarse en mi corazón y no en mi vida. Hay alguien que me dice que me ama pero tengo dudas. Por favor, dígame la verdad ¿Existe el Amor?

Una Mujer Escéptica.
Querida Escéptica: Tus amistades están equivocados. Ellos han sido afectados por el escepticismo de una era escéptica, por un mundo inmerso en el materialismo y la indiferencia. Por la falta de comunicación y aún más de confianza. Muchos cuando sufren, en lugar de intentar aprender de la experiencia, se apegan a ella aferrándose al vacío y llegan a creer que algunos sentimientos, como el amor, son cuestión de suerte. Es una tristeza, pero también una realidad. No creen más que en lo que sus ojos ven, y cada persona ve las cosas de distinta manera. Recuerda: Cada quien es lo que ha vivido. Cuando el camino ha sido largo y las noches solitarias, algunas almas se cansan de tanto esperar, se agobian, afligen y endurecen su corazón y poco a poco empiezan a olvidar sin siquiera saberlo; las cosas más reales, las más ciertas, las más seguras, las que algún día los hicieron vibrar. El amor no se busca, se encuentra; enriquece a quien lo tiene o recibe. No dura hasta lo que uno quiere que dure, pero su recuerdo es eterno. Como escriben los poetas “Que tan corto es el amor y tan largo es el olvido”. Nadie es demasiado rico si no lo conoce y nadie es demasiado pobre para no conocerlo. No se puede comprar, ni prestar, ni robar pues es algo con un valor que no se puede calcular. El amor y el hombre son uno mismo.
En nuestro vasto universo el hombre es solo polvo de estrella, cuyo intelecto no resiste la comparación con el mundo ilimitado que le rodea, mucho menos, con la inteligencia capaz de aprender la totalidad de la verdad y el conocimiento. Sí, el amor existe. Su existencia es tan real como el sentimiento de una madre al dar a luz a su hijo, en la sonrisa del padre al ver a su pequeño dar su primer paso, a la emoción del abuelo al recibir un abrazo de su nieto, también en la generosidad y la empatía.
El amor es respeto ante todo, libertad y compromiso, apoyo mutuo, pues el amor surge cuando dos personas se funden en uno mismo, la diferencia es que el amor fraternal con nuestros familiares es intrínseco, el amor con la pareja es el que nos complementa, es un regalo de Dios para nosotros sus humildes siervos, el que construye mares de poesía y que no conoce de riqueza, pobreza o clases sociales, es el enamorado que corre sin importar estado del tiempo o distancia para ver a su amada… aunque sea solo para verla un instante, en la mujer que asoma la cabeza por la ventana para ver si ya viene su amado, el hombre que entrega su vida por la mujer que ha conquistado su corazón, el amor no conoce tiempo ni cansancio, estos hechos son reales y es ciencia cierta que existen, dándole a la vida su máximo gozo y belleza. El amor es el bastón del cielo, el que todo lo soporta y el que nos hace permanecer en pie. Es una búsqueda, pero también cuando se encuentra es la paz y tranquilidad verdadera. Es definición de vida.
¡Que inútil y sombrío sería el mundo si no existiera el Amor! Sería tan triste y sombrío como si no hubiera Rosas o Primavera. No existiría esa fuerza que nos impulsa a conquistar nuevos horizontes, no existiría poesía, menos la risa de los niños; pues sin amor no existirían los niños, no habrían esas canciones que tanto nos inspiran, no habría pasión. ¡Imagina el Mundo sin la risa de los enamorados! El estar vivos perdería todo sentido, seríamos como autómatas en un mundo sin color ni sabor.
Desde la época en que los hombre aparecieron en este mundo, el amor es la fuerza que nos ha venido impulsando, a él le debemos lo mejor de nuestra especie, es esa fuerza que nos impulsa a proseguir cuando el cuerpo nos dicta detenernos, el buscar hacer del mundo un lugar mejor, lo mejor de las artes, el santuario del hogar, el canto y la batalla, la oración y la lenta agonía del saber.
Sin el amor la eterna luz con que el espíritu ilumina al mundo se extinguiría. ¡No creer en el Amor! Es como no creer en Dios, en la grandeza del Universo, en el triunfo presentido en el pecho cuando vemos crecer a nuestros hijos, en la obligación de dar lo mejor de nosotros mismos. Nadie ve el alma humana, pero eso no prueba que no exista, las cosas más reales del mundo son las que no podemos ver. Nadie puede concebir o imaginar todas las maravillas aún no vistas e invisibles que existen en el mundo. Y tampoco nadie debe resignarse a no encontrar el Amor.
Pero debemos tener cuidado; el amor no se busca, se construye; al final el amor no tiene cura, pero es la única medicina para todos los males. El amor es como el fuego, si no se comunica se apaga. Recuerda que la medida del amor es amar sin medida. El amor no se regala, se entrega porque aquél que te ama jamás te hará sufrir. El que ama elegirá más que por él por su ser amado. Quédate con quien te valore, no con quien te ilusiones. Permanece con quien valga la alegría, no la pena. El amor no es controlar y menos manipular, es libre como el viento y viene a nosotros como brisa fresca. Es nuestro deber defender al amor como una certeza del escándalo y de la rutina, del pasmo y las pesadillas, de los mentirosos y los egoístas.
Abre tu corazón y no tengas miedo a que te lo rompan. El amor nunca se malgasta, aunque no sea devuelto en la misma medida que mereces o deseas. Uno de los mejores sentimientos del mundo es cuando abrazas a la persona que amas y ella te abraza más fuerte. Recuerda que los corazones protegidos acaban convertidos en piedra.
Jamás rendirse y siempre continuar, la vida está ahí al alcance de la mano y de pronto, sin que las campanas suenen ni los ángeles toquen, conocer a esa persona especial que cambiará nuestro mundo y se convertirá en nuestro mejor amiga, confidente, aliada, amante y confesora. Esa persona que te impulsará a ser mejor en todos los aspectos. En el camino habrá de todo: puntos finales y suspensivos, miedos y baches, errores y diferentes tiempos, pero al final cuando se encuentra hace que todos los obstáculos sean sorteables, que nada sea demasiado, que todo lo imposible se vuelva posible, sí, así como me pasó a mí cuando te conocí. Y sí aún no creen en el amor, solo tienes que señalarme con tu dedo índice qué es, donde inician mi mundo y mis sueños.

Twitter: @rafaborbolla