REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
24 | 05 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Gabriel Zaid y su poesía hacen el mundo más habitable


José Miguel Naranjo Ramírez

¿Por qué va un poeta a decirle sus versos a una ciudad que no le paga por serlo y que lo ningunea precisamente como tal?, esta interrogante la escribió Gabriel Zaid en la obra que reúne varios ensayos titulada: La poesía en la práctica, y con este libro festejaremos los 80 años de vida del gran escritor regiomontano Gabriel Zaid.
Podría afirmarse que el ensayo La poesía en la práctica es la obra emblemática de Zaid, un escritor oculto, poco se sabe de su vida, pero su poesía y ensayos son lecturas que tienen una combinación de arte con técnica; de momento encuentras la rica prosa de un artista, pero en el siguiente párrafo surge el contenido certero, claro, directo, del Ingeniero de profesión, y es a través de esta unión sentimiento-razón, prosa bella con dato duro, que hacen de Zaid un escritor diferente, singular, digno de admirar y de seguir.
El libro La poesía en la práctica se compone de dos temas centrales que son: “La Ciudad y los Poetas” y “La Máquina de Cantar”. En estos ensayos Zaid busca relacionar la poesía con la vida diaria, es decir, la poesía debe servir para hacer el mundo más habitable. Por eso el escritor regiomontano señala que en sus inicios poesía y práctica eran sinónimos, no existía un divorcio como hoy en día, en la actualidad ser poeta es sinónimo de haragán, aun así, si se aceptara que esta haraganería es una virtud que hace bien a la ciudad, surge el siguiente problema, ¿Cómo sobrevivirá el poeta si el arte en México no paga?
Afirma Zaid: “Si la poesía no se vende es porque no interesa.” Y sobre esta misma afirmación el escritor regio manifiesta: “El joven profesor se iría confortado con su palmada en el hombro, hasta empezar a oír cosas raras. Por ejemplo: es inteligente, lástima que se dedique a estas cosas. O: da clases por haragán, por falta de talento para trabajar y hacer dinero. Por otra parte, se daría cuenta de que el centro del culto real de la ciudad (fuera de cumplir cada domingo con la obligación de haraganear) estaba en los valores económicos.”
Conforme se avanza en el ensayo va uno aprendiendo la jerarquía de valores de nuestra sociedad, y Zaid al tener una formación científica, con facilidad y sin rodeos nos regala el siguiente dato duro: “Si se hace un recorrido por los barrios miserables, se encontrará gente que fuma, aunque ‘no tenga para comer’, y que compra o alquila revistas de monitos. Si se hace un recorrido por las casas de las familias que ganan medianamente se encontrará que tienen coche, pero no libros. ¿Se debe a que los libros son más caros que los coches?”
Sin ninguna duda, se puede afirmar que en nuestra formación el valor principal no es la cultura. Nos formamos para hacer dinero y “vivir muy bien”, para ser más claro, “haiga sido como haiga sido” terminé la “univercidad”, tengo un empleo en el Gobierno y puedo dar un discurso nombrando a personajes de la vida pública como “José Luis Borgues Premio Nobel de Literatura, cambiar la nacionalidad de Vargas Llosa de peruano a colombiano”, ir a inaugurar una estatua de “Luis Don Aldo Colosio”, o “no saber decir tres libros que he leído en mi vida”, a pesar que esto demuestra mi incultura, ignorancia, no me afecta ni me da vergüenza, porque no todos, pero la mayoría cantan a mi ritmo.
Para fortalecer lo antes dicho Zaid afirma: “En muchas partes se cree que la corbata es algo indispensable, lo cual hace que una empresa dedicada a la fabricación de corbatas pueda ser lucrativa, y que el empresario en cuestión pueda ser un respetable industrial. En otras partes, en Francia, por ejemplo, para ser un respetable industrial se necesita además ser una persona medianamente culta, y no resulta escandaloso que De Gaulle, con todas sus responsabilidades, se dé tiempo de leer un par de horas diarias, y que Georges Pompidou, un banquero que es ahora su ministro, publique una antología de la poesía francesa.'
Mi apreciado lector, Gabriel Zaid busca a través de su ensayo unir nuevamente la poesía y la práctica: “verla en el mundo del trabajo y los negocios, del prestigio social y del poder político, de la ingeniería y la computadora, de la vida amorosa y cotidiana.” ¿Se imagina un mundo así? Yo sí, porque Zaid nos enseña que: “La cultura no es una especialidad. No es propiedad de nadie. No es algo que esté ahí y que se pueda adquirir. Nos “adquirimos” a nosotros mismo a través de la cultura. La cultura es el camino de hacer habitable el mundo y entendernos, un camino que hacemos y que nos hace, nunca hecho del todo, siempre dado en parte y en parte por hacerse, en la historia personal como en la colectiva.”
Finalmente cierro el presente artículo con la siguiente pregunta: ¿Por qué escribo?, en este libro Gabriel Zaid me dio la respuesta: “Todo hombre debe ensayar, pensando a solas, hablando con su prójimo, escribiendo y quizá publicando, mientras hable, escriba o publique de cuestiones que lo cuestionen.”
Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com