REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
29 | 10 | 2020
   

De nuestra portada

Vivir el mundo como imagen


Hugo Enrique Sáez A.

Imagen del mundo, comprendido esencialmente,  no significa por lo tanto una imagen del mundo, sino concebir el mundo como imagen. Martin Heidegger

La emergencia de la red internacional (Internet), que a principios de 2011 se contemplaba desde dos mil quinientos millones de pantallas, ha cambiado nuestra forma de pensar y de actuar: nuestra mente se conecta y navegamos en la red a los más remotos lugares a la caza de motivos de información, de consumo o de goces lúdicos; al encenderla nos topamos con una inmensa enciclopedia y una inagotable biblioteca; tiene las funciones de un cerebro colectivo en numerosos idiomas; cualquiera escribe un perfil personal en facebook ilustrado con fotografías y videos; permite leer los diarios sin mancharse las manos con la tinta del papel; nos comunica en vivo con familiares y amigos que visualizamos en la pantalla al igual que ellos a nosotros; posibilita hacer operaciones bancarias y adquirir desde un juguete hasta un arma de guerra; por su conducto se toman exámenes académicos; traslada el cine a la pantalla de nuestra casa; en youtube se disfrutan o se sufren gustos musicales, videos personales y teatrales de diversas partes del mundo y de épocas también diversas; se contactan imágenes para las perversiones más dispares y al mismo tiempo se abren los museos del mundo entero; el vagabundo solitario se siente acompañado al chatear con desconocidos que a veces mienten a gusto; los solteros encuentran pareja y se animan a cruzar los océanos para reunirse con ésta; al tiempo es un espacio en el que ya ha crecido un nuevo tipo de delitos, protagonizados por los hackers que violan los más complejos sistemas de protección de la información y por los estafadores o por los depredadores sexuales.

Contemplado el fenómeno Internet desde otro ángulo, es asombrosa la transformación que su aplicación conlleva en la dinamización del comercio, además de haber servido en el proceso de segmentación geográfica de la industria y de impulsar el enorme beneficio de las transacciones financieras. Un tratamiento aparte merece el servicio de Internet a la educación y a la investigación en el mundo, gracias a la posibilidad de conexión en tiempo real para vincular puntos alejados del planeta. Como se observa, en el universo de Internet se han generado muchos universos.

Con todo, ante las múltiples aplicaciones útiles de Internet, de las que sólo se han enumerado algunas, debe acotarse que la pantalla en algunos usos personales se conforma de acuerdo con la lógica del espectáculo, cuyo lenguaje imaginario ha estructurado códigos simbólicos de amplia difusión entre las poblaciones del planeta y, por consiguiente, su contenido tiene una dimensión abstracta, en términos similares al lenguaje del capital financiero. A su vez, los usos relacionados con el interés de establecer relaciones personales se han convertido en un empleo del tiempo libre que día a día registra mayor número de adherentes. Primero, se ha popularizado en español la palabra “chatear” como el verbo adecuado para describir la conversación “cara-pantalla-cara”. Ingresar a facebook, por ejemplo, implica crear un personaje listo para actuar en relación con quienes participan de la navegación virtual. La posibilidad de mostrar un video privado también brinda la ilusión de convertirse en actor frente a desconocidos espectadores. De manera más reciente, la página de twitter ha incrementado la influencia de las redes sociales. La pantalla se afianza como la unidad elemental de las estrategias culturales y se manifiesta de muy diversas formas: televisión, computadora, cine, celulares BlackBerry, Ipod, palm. Como ha dicho Naief Yehya, ocurre un fenómeno doble: “por un lado la estetización de la tecnología, y por el otro la tecnologización de la estética”.

El espectáculo es el discurso ininterrumpido que el orden presente mantiene consigo mismo, su monólogo elogioso. Es el autorretrato del poder en la época de su gestión totalitaria de las condiciones de existencia. La apariencia fetichista de pura objetividad en las relaciones espectaculares esconde su índole de relación entre hombres y entre clases: una segunda naturaleza parece dominar nuestro entorno con sus leyes fatales. Pero el espectáculo no es ese producto necesario del desarrollo técnico considerado como desarrollo natural. La sociedad del espectáculo es por el contrario la forma que elige su propio contenido técnico.

Por supuesto, el aspecto más destacable de la sociedad centrada en el espectáculo es el carácter de “segunda naturaleza” que asume esa realidad destinada a generar un escenario virtual para el desempeño de los individuos mediante un complejo sistema de relaciones supra-personales que desembocan en la formación de masas a escala mundial. Estamos incorporados al espectáculo. Apostillando a Walter Benjamin , los medios electrónicos de reproducción de la imagen inauguran una nueva forma de percepción sensorial, en la que desaparece el aura de la obra de arte mientras que el binomio de emisión-recepción se torna móvil gracias a las prácticas interactivas. Con Wittgenstein es válido afirmar que “el significado de un término es su uso”, y que, por consiguiente, hay que captar el significado de lo nuevo en lugar de reducirlo a lo viejo.

En el caso de estos medios, algunos analistas ya hablan de un territorio virtual que se superpone al territorio físico-geográfico nacional. En el espectáculo al mismo tiempo que se abarca a los personajes privilegiados que se muestran al público, se deja en la penumbra de la inexistencia (invisibilidad) a los excluidos, en este caso, desconectados. Con todo, no se debe olvidar que en especial Internet es una tecnología susceptible de cumplir funciones muy disímiles. Hay autores que celebran su llegada con entusiasmo por su impacto democratizador en la sociedad al tratarse de un medio descentralizado:

La red democrática es un modelo completamente horizontal y desterritorializado. Internet, que comenzó siendo un proyecto del DARPA (el organismo de proyectos de investigación avanzada del Departamento de Defensa de los Estados Unidos), se ha expandido hasta los rincones más remotos del mundo y es el principal ejemplo de esta estructura democrática en red. Un número indeterminado y potencialmente ilimitado de nodos interconectados que se comunican entre sí sin que haya un punto central de control; todos los nodos, independientemente de su localización territorial, se conectan con todos los demás a través de una miríada de sendas y puntos de retransmisión potenciales.

El uso del término democracia no puede restringirse a la posibilidad de acceso a un medio de comunicación porque su definición tiene una connotación política referida a la participación en el poder, que no se obtiene con el simple recurso de enviar un mensaje al diputado de la respectiva jurisdicción. El funcionamiento de esta red “democrática” está sujeto a un constante monitoreo y control por parte de los servicios de inteligencia de los distintos países del orbe, que bloquean el acceso a sitios considerados subversivos o bien los eliminan. Tras el atentado a las torres gemelas de Nueva York en 2001 los servicios de inteligencia realizaron un minucioso análisis de mensajes electrónicos que contuvieran palabras como Bin Laden. Por supuesto que la medida obedecía a razones de seguridad que no se discuten, pero al mismo tiempo significaban una intromisión en la vida privada que no se sustentaba en ningún ordenamiento legal. Asimismo, en China se ha impedido la operación de google y se ha restringido la libre navegación en la red. Por tanto, una tecnología en sí misma no admite la calificación de democrática, aun cuando las redes sociales han sido muy eficaces para convocar y organizar movimientos políticos desde abajo.

Desde otro ángulo de análisis de esta posición tan optimista, no debe olvidarse que la desigualdad frente a la red se manifiesta también en el uso que se haga de ella. Una empresa empleará este medio como un instrumento para la optimización de sus ganancias, mientras que un adolescente pobre encontrará en un aparato rentado la posibilidad de entablar o cultivar un romance. En la medida que todos somos recursos humanos, es válido afirmar que no todos se “valorizan” al conectarse con la red. El enfoque es incorrecto si se hace desde sujetos individuales conectados en lugar de entender el fenómeno como un proceso de valorización en que se mueve el capital cultural, el social, o bien el económico. En ese proceso se identifica una desigualdad en cuanto al acceso que los agentes tienen respecto de los mencionados capitales.
En la pantalla se da la batalla entre los valores deseables por quienes operan y controlan los resortes del poder, y los valores de quienes están subordinados en el orden social. La pantalla de la televisión en especial se emplea como una fuente emisora de mensajes seductores, que no son necesariamente unilaterales dado que los medios de comunicación masiva no son impermeables a los valores de las clases sociales subalternas. De alguna manera, la hegemonía política y social de las clases dirigentes se construye reconociendo (aun cuando el reconocimiento sea distorsionante) e incorporando los intereses de las clases subalternas. Así, la cultura del rock vino a renovar las formas de pensar y actuar de las masas; actrices como Marilyn Monroe hicieron tanto como Simone de Beauvoir para que las mujeres tuvieran un lugar más respetado y libre en la sociedad.

Con todo, el espectáculo no se restringe a lo que muestran los medios electrónicos de masas; su mayor relevancia radica en que la forma-espectáculo coloniza las expresiones culturales locales, de manera tal que hasta las fiestas familiares se organizan en función de ese modelo y utilizan símbolos generados con un criterio de estratificación en el seno de las producciones musicales, cinematográficas, televisivas, deportivas. Las tradicionales piñatas mexicanas (originadas en China) adoptan figuras de Disneyworld o de la televisión comercial. Artesanías de alfareros modelan Barbies rudimentarias. El brillo de los aparatos de la comunicación de masas (teléfonos móviles, televisores, reproductores de música) encandila las mentes con la fuerza de atractivos juguetes.

La principal función del espectáculo es sustituir la historia como fundamento de la vida social y tornar absoluto el presente como fuente de sentido para los actores sociales. En ese presente absoluto se integran vivos y muertos por igual, de manera que el pasado continúa vigente y orienta la marcha hacia el futuro. La hegemonía social y política se elabora desde el Estado pero los medios de comunicación mantienen el contacto inmediato con los individuos y las familias. En la escena de la pantalla los políticos desempeñan papeles en función de sus asesores de imagen, papeles que a menudo no guardan relación con la plataforma política que ofrecen. La producción de la hegemonía toma como objeto la conformación del cuerpo (y sus accesorios, vestimenta, casa, transporte) y su principal producto es la generación de consensos activos y/o pasivos.

El desarraigo genera un nuevo tipo de arraigo. No sólo se trata del desarraigo geográfico, los medios de comunicación masiva alienan al individuo en el mundo virtual. El mundo técnico se presenta como el horizonte de ese nuevo tipo de arraigo. Una mirada al pasado para comprender la historia debe olvidarse de la moderna idea del progreso que “supera” etapas. Se pueden encontrar enseñanzas aun en las experiencias que aparentemente fracasaron. Un instrumento para penetrar esos problemas es el llamado pensamiento complejo, que yo lo caracterizo como inclusivo. Morin señala que la libertad puede desequilibrar la igualdad, o que la imposición de la igualdad puede afectar la libertad. Mientras no se sienta el arraigo al planeta habitado por seres humanos seguiremos errando sin sentido y desangrándonos por conflictos entre sectas, clanes, etnias, países, religiones.

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1 Los diarios ya deberían de llamarse “minutarios”, un nombre que refleja mejor la velocidad con que se actualiza la información publicada en los sitios de The New York Times o de El País, por ejemplo. Además, el twitter y los blogs ya emergen como informadores independientes que acosan la obtención de la primicia y cuestionan la objetividad de las publicaciones comerciales u oficiales.
2 Naief Yehya (2008), Tecnocultura, México, Tusquets Editores, pág. 19.
3 Guy Debord (1967), La sociedad del espectáculo, capítulo I, parágrafo 24, versión en archivo electrónico que se puede obtener libremente en la dirección www.sindominio.net/ash/espect.htm.
4 Walter Benjamin (1994), Discursos interrumpidos, México, Editorial Planeta.
5 Aura se entiende como un objeto singular de presencia irrepetible que aun en su cercanía remite a lo lejano y ausente.
6 Michael Hardt y Antonio Negri (2002), Imperio, Buenos Aires, Paidós, pág. 277.