REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
11 | 12 | 2019
   

Apantallados

Obras de teatro


Dalia Maria Teresa De León Adams

UNA LUNA PARA LOS MALNACIDOS

A partir del día 2 de octubre hasta el 7 de diciembre, una de las obras, del grupo considerado autobiográfico del exitoso escritor norteamericano Eugene O’Neill, se presenta en el foro Sor Juana Inés de la Cruz, en el conjunto de teatros del Centro Cultural Universitario.
El escritor Eugene O’Neill, es considerado uno de los íconos del teatro estadunidense. Fue galardonado con el premio Nobel y en cuatro ocasiones con las preseas Pulitzer. Escritor que incurre constantemente en el género psicológico, en cuanto al tratamiento de sus personajes, a quienes los somete al poner en manifiesto su psiquis interna, es decir, escudriña los sentimientos más íntimos de sus personajes.
En el caso de Una luna para los malnacidos, propone el alcohol como detonante de la presentación y justificación de los sentimientos de los personajes, como comúnmente también ocurre en el mundo real, y que lleva a las personas a sincerarse, bajo sus efectos.
La obra incurre según la consideración de la compañía teatral, al descubrimiento de la psique del autor, plasmada por la temática del amor que nunca se consume en el dolor, la culpa y el desasosiego ante las tragedias vividas en el pasado, y que anulan la capacidad de lograr la felicidad ante el arrepentimiento y sentimiento de culpa.
Los personajes son planos o cuadrados, pero con una gran carga emotiva que los convierte totalmente en seres vulnerables.
En la trama, Phil Hogan es caracterizado por el primer actor Patricio Castillo; es un viejo alcohólico, bravucón, avaro y oportunista, quien habita en una deteriorada granja junto con su hija Josie (personificada por la actriz Karina Gidi). Una mujer con muy mala reputación, llena de complejos, mal carácter e igualmente bravucona, quien es la única pariente que no ha abandonado a su viejo padre, y quien se enamora de Tyrone, el propietario de la granja en la que habitan.
Tyrone ha prometido vendérsela a Phil, su compañero de farra, con quien acostumbra beber constantemente whisky en la cantina del pueblo.
Tyrone también ama a Josie; es el único que la considera una mujer íntegra y valiosa, pese a la opinión general del pueblo ficticio de Connecticut, región que el escritor propone como referente de la obra, ubicándola hacia los años 20’s del siglo pasado.
La trama ventila el amor de dos seres ya entrados en edad madura, quienes se aman, pero viven sus propias miserias, ventilándolas como parte de una irremediable realidad. Ellos se encuentran una noche bajo el cobijo de la luna, y se demuestran su amor. Todo parece ser prometedor para estos dos seres, pero la fatalidad que les liga a un pasado marcado por el dolor, la inseguridad y la desesperanza, los hace prometerse sólo una noche de entrega mutua, pero diferente, es decir, sin entrega pasional. Sólo un abrazo en el regazo del ser amado, una noche juntos conversando sin tapujos y hablando con la verdad por delante, les hace vivir una noche de luna única, que les marcará con la felicidad de saberse mutuamente amados. Noche que sin embargo será el parteaguas para una definitiva separación entre ellos.
La puesta en escena por primera vez se presenta en México, traducida por Humberto Pérez, y bajo la dirección artística de Mario Espinosa. Obra por sí interesante, con la gran plástica actoral de tres grandes actores y que es producida por la UNAM.
La obra se presentará de miércoles a sábados a las 19:00 hrs. y domingos a las 18:00 hrs. En el foro Sor Juana Inés de la Cruz, en el Centro Cultural UNAM.

SANTIFICARAS LAS FIESTAS

Otra de las obras con gran peso psicológico, es la puesta en escena de la dramaturga Conchi León Santificaras las fiestas, título muy ad-doc con respecto a la esencia medular de la obra, en donde el preparar abundantes platillos para finalmente no ser consumidos por los asistentes, es el pretexto de una familia disfuncional, para reunirse a celebrar las festividades.
Es una obra en donde los personajes se desenmascaran hablando sin tapujos de los demás, de tal modo que la opinión que tienen acerca de los otros, así como los juicios emitidos hacia sus familiares y personas cercanas, son expresados abiertamente, durante la celebración.
La obra narra un encuentro casual entre un hombre común y una joven mujer con sobrepeso, quien solía recurrir al pago por la compañía casual de algunos hombres, ante su baja estima, para pasar los tiempos de centrinas con sus parientes. Familia conformada solamente por la hermana solterona antisocial, y una vieja tía considerada un tanto trastornada.
Ante la insistencia del hombre por conocerla, la mujer termina por invitarlo a su casa. Dicho hombre hasta entonces, mantenía encuentros con diversas mujeres al mismo tiempo, sin importancia alguna para él, pero al conocerla, queda prendado de ella, por su actitud sincera y despreocupada de lisonja alguna. La reunión resulta un tanto inconveniente y llena de reclamos, pero al final, pese a ello, dos almas pueden conocerse.
La obra es una puesta en escena con diálogos estructurados bajo un lenguaje coloquial y ameno, que nos introducen al mundo de una familia peculiar, quien acostumbra herirse con verdades, pero que a fin de cuentas, siguen manteniendo un fuerte lazo familiar. De pronto, alguien se integra a ésta, de manera inesperada.
La obra es original de Conchi León, quien además actúa junto con Paloma Woodrich, Alfonso Cárcamo y Mariana Hartasánchez, bajo la dirección artística de Boris Shoemann, y la producción de CONACULTA y el INBA, en el foro Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque.