REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 07 | 2019
   

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Entrevista con Guadalupe Loaeza - Guadalupe Loaeza, señora de Polanco, reina de la Roma


Abraham Gorostieta M.

A Guadalupe Loaeza es difícil encasillarla en un género. Va de la crónica social a la biografía; del texto de opinión al perfil. Escritora prolífica, se inició en el periodismo mexicano en 1982 en el legendario diario Unomásuno. En su haber ha publicado más de 40 libros, todos ellos de amplios tirajes y décimas ediciones. Es una de las firmas más leídas del diario Reforma, trabaja en radio, en televisión y en distintas publicaciones como las revistas Hola!, Caras y The Billionarie. Realizó la biografía más completa y detallada sobre la vida del Músico, poeta y loco: Agustín Lara. Cronista de las altas esferas del poder mexicano, no le es ajena la literatura; su primera novela Las Yeguas Finas, le ha ganado el respeto de colegas y críticos.
Lupita, como se le conoce en el medio es una mujer incansable que abre las puertas de su casa, ubicada en lo que fue la zona francesa del Porfiriato de la Ciudad de México a El Búho para charlar un poco sobre su vida, sus pasiones y, sus desencuentros.

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La casa de Guadalupe Loaeza es en verdad hermosa. Vive encima de un restaurante gourmet francés, en una de las zonas más lindas, francesas y antiguas de la Ciudad de México. Las paredes -grandes y espaciosas- de su casa están forradas de piso a techo por pinturas, ahí podemos ver un Toledo, un Galán, una María Izquierdo, entre otras. Al fondo, se ubica un enorme ventanal que da a la calle de Brasil, al famoso parque donde solía pasear doña Carmelita, la muy joven esposa de don Porfirio Díaz.
Una mesa se ubica en una esquina, sobre ella varias fotos que muestran a Guadalupe, Lupita, la niña con su padre; con doña Dolores de Tovar, su madre, con sus hijos, sus nietos. Ella frente al mar mediterráneo; ella paseando por las islas griegas; ella simplemente y al fondo la torre Eiffel; ella en la ciudad luz. Una cosa resalta entre las fotos: su condecoración con la Orden de la Legión de Honor, en grado de Caballero, conferida por el gobierno de Francia en 2003.

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La escritora desvía siempre la mirada. Piensa, reconstruye su pasado: “Tuve una infancia que añoro. Vivía en una colonia con peso e influencia. La colonia Cuauhtémoc, poblada de ríos, muy cerca de Reforma, a unos pasos de la naciente colonia Rosa. Fue una infancia tranquila, feliz, podía ir a visitar a mis abuelos en las calles de Milán en la colonia Juárez, era una ciudad tranquila” y pronto aclara que es la séptima de nueve hermanos. Sobre su madre, doña Dolores Tovar y de Teresa recuerda que fue “una mujer muy enérgica y autoritaria, pues: “siempre estaba presente en todo, siempre quería tener la razón en todo. Una madre muy estricta”. Su madre, mujer de sociedad se la pasaba frente al teléfono todo el día, platicando si las Corcuera o si las Díaz o las Hérdez… La cronista se detiene un poco, junta las manos y narra:

Estudiaba en una escuela de monjas y según el grado que estudiara era la complejidad de mi bordado. Ahí nos enseñaban esas cosas y como se acercaba el 10 de mayo, era tiempo de bordar. Nos sentábamos alrededor de una monja que nos instruía. Pero yo no tuve talento para esto y mi bordado era horrible, las flores parecían moscas, el hilo se me enredaba, repetía el trabajo hecho de un día y lo deshacía por las tardes para que quedara bien, pero esto nunca pasó. Era el peor de todos. El día de la entrega la moja me sorprendió. Ahí estaba mi trabajo, hermoso y planchadito: “mira que bien te quedó” me dijo la monja con aliento a ostia. Ese día se lo entregué a mi madre, era sábado, y por supuesto mi madre estaba al teléfono, esperé un largo rato a que colgara pero no lo hacía. Me paré frente a ella y le di su regalo. Mi madre extendió la mano desocupada, tomó el regalo y lo colocó sobre la mesita pegada al teléfono, me hizo un giño como diciéndome “al ratito lo veo”. El regalo permaneció ahí, por varias semanas, intacto.

Su padre fue un abogado respetado, fundador del Partido Acción Nacional junto con don Manuel Gómez Morín. Diplomático en los gobiernos de Alemán, Ruiz Cortines y López Mateos. Lupita lo recuerda: “mi padre siempre trabajando, estaba ausente de todo. Siempre abstraído en su música, sus libros, sus negocios”.

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La retratista de la alta clase social fue una “niña bien”. Estudió en escuelas de monjas, tenía amistades “bien”. Fue educada con costumbres y valores muy tradicionalistas: “Mi madre me educó como una niña bien. Vestía como vestían las niñas bien, hablaba, comía y pensaba como lo hacen las niñas bien, pero no teníamos dinero, o mucho dinero, porque sabes, hay categorías en las niñas bien, y no tener suficiente dinero me excluía de algunas cosas. Así que fui educada con muchos conservadurismos, atavismos y como se educan a las niñas bien pero nunca pertenecí a las niñas bien”.
La biógrafa de Agustín Lara explica para El Búho:
Las niñas bien mexicanas son un pequeñísimo sector de la sociedad. Dividen su mundo entre blancos y “prietos”. Se caracterizan por sus expresiones, sus vocablos y eternos anglicismos, pues eso les da estatus de “cultas” y fijan su no pertenecía a la “chusma” que no habla inglés y mucho menos francés.
Pero existen categorías: están las Niñas bien, desoficiadas: Todas estudiaron una carrera, están inscritas en un gimnasio pero no van, pues Palacio de Hierro es primero. Tienen grandes planes y varias opciones de trabajos pero nunca llegan a hacerlo. Las más liberadas están constantemente buscando qué pueden hacer en el extranjero y se la pasan el tiempo viajando pero rara vez se quedan en hoteles pues tienen muchos amigos que las hospedan en sus casas. Frecuentan lugares como Kashymir, Cluv, Om o Café O (en DF); Les Caves du Roi, VIP, Cabaret (en París); Olivia (en Marbella). Sus Marcas son Dior, Vuitton, Fendi, Cartier, Pucci y Gucci.
Las niñas bien, fashion: Ellas buscan que quede bien claro que ellas son bien diferentes a las demás niñas bien. Trabajan en agencias de publicidad, relaciones publicas, mercadotecnia, son fotógrafas, modelos o trabajan en la moda. Sus amigos son argentinos, venezolanos, colombianos, franceses e ingleses. Prefieren las tachas pero en las fiestas en tout petit comite se van por la marihuana. Salen en revistas como Caras, Ocean Drive y Quién. Sus mejores amigos son gays. Viven en Lofts maravillosos en la Roma o la Condesa. Se tardan mucho en arreglarse pero hacen todo lo posible por que se vea natural. Ven Fashion TV y E! Entertainment Television.
Niñas Bien, bien: Por lo general, son anoréxicas, bulímicas o cualquier otra enfermedad de moda. Pretenden ser castas, fresas e inocentes, pero ninguna lo es. Estudian escuelas Del Bosque, Irlandés, Regina, Sagrado Corazón, Anáhuac e Ibero. Su meta en la vida es ser esposas de un niño bien con mucha lana. Sus marcas: Zara, Mango, Vershka, bebe, Miss Sixty, 7 Jeans, Juicy, Puma, Nike, BCBG y algún accesorio Vuitton o Gucci. Nunca dicen groserías en público y en sociedad son simplemente perfectas.
Niñas bien, new poor: han viajado por todo el mundo, han hecho lo que se les da la gana, han tenido acceso a todo. Son educadas, cultas y estudian carreras no muy prácticas como Historia del Arte. Como no tienen tanto dinero, en vez de comprar cinco t-shirt Dior, compran una y la lavan con Vel Rosita. Buscan trabajo sin querer encontrarlo.
Niñas bien, atascadas: viven en la peda. No conocen límites, abusan de las drogas, del alcohol, sexo y del shopping. Siempre se visten de marca pero no siempre bien. Son odiadas por las demás niñas bien. Son divertidas pero su reven es muy pesado.
Niñas bien, panistas: trabajan en el partido pero no aceptan que son panistas. En las reuniones sociales prefieren hablar de las portadas de Hola! que de Martha Sahagún, Fox, Calderón. Cuando pronuncian palabras en francés lo hacen con mucho acento.

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La escritora se toma un respiro. Muestra sus pinturas, habla sobre sus inicios: “El periodismo a mí me formó completamente. Es un oficio muy enriquecedor, es un oficio en el que se aprende todo los días. Te da una visión distinta, te despierta la curiosidad, te forja un carácter, te da criterio, te hace mantenerte informado, te hace reflexionar. El periodismo es una Universidad, por decirlo de algún modo. Yo estudié hasta el bachillerato. Entonces le debo mucho al periodismo y me ha gustado caminar en sus géneros. La crónica, la entrevista, la opinión, el reportaje”.
Ha escrito best seller como Los de Arriba, Compro y luego existo, Infancia es destino, Las reinas de Polanco, Las niñas bien, Compro y luego sufro. Inicia su actividad periodística en la revista Obelisco, una revista “muy atinada, muy original, muy valiente”, comenta Lupita, y explica: “allí escribí un texto que se llama ‘Las reinas de Polanco’. Un texto que me elogiaron mucho, pues describía a la ‘alta burguesía’ mexicana, desde ahí fui agarrando mi estilo y desde ahí comencé a describir a ‘esta gente’”.
“Esa gente”, Guadalupe marca distancia pero pronto abunda: “no me ubico junto a ellos pero tampoco sin ellos. Entro y salgo de este mundo, como si tuviera una puerta. Si perteneciera al mundo que describo no tendría esa distancia para observar ni un juicio correcto. Es un mundo muy cerrado. Es un pequeño sector, muy pequeño sector de la sociedad, con aspectos en su sentir muy marcados, muy conservadores y muy racistas, clasistas. Tengo la intención de escribir un libro que se llame ‘Así son ellos’. Pues viven en un mundo donde creen que todo mundo les debe pleitesía, halagos, respeto”
Trabajó en el mítico Unomásuno. El periodista Miguel Ángel Granados Chapa publicó sus textos. Junto con él fundan La Jornada. Y Junto a él mantiene una relación por 12 años.

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En 2009, el líder del PRD, Andrés Manuel López Obrador la llama para que sea diputada. Guadalupe perdió esa batalla pero la experiencia que vivió sirvió para que hiciera el libro Comedia Electoral. La escritora explica: “Nunca he votado por el PRI ni lo haré por el PAN, he estado siempre cerca de la izquierda, pero la “izquierda” me repelía y por el otro “lado” también fui incomprendida”.
Hay mucho biográfico en mis libros, así somos las mujeres, confiesa la mujer con una sonrisa de satisfacción en el rostro. Cuando comencé a escribir, comenta, al principio hubo muchos reclamos, ahora ya no. Antes se sentían desnudos, observados, nunca entendieron mis motivaciones y no las entienden aún. Me hicieron sentir como una traidora de clase, descastada, muy mal. Y por el otro lado, cuando apoyé a López Obrador me pasaron la factura, me costó caro. De ese lado, la gente que lo rodea nunca me entendió. Les parecía falsa mi presencia, esnobista, nunca entendieron que existió y existe un interés genuino. Fui candidata por el PRD pero nunca sentí su apoyo.
Respira, nuevamente junta sus manos y abunda: “yo pienso que necesitamos otro tipo de gobernantes, genuinamente honestos, que la izquierda debe de gobernar, lo mejor de la izquierda mexicana, que debemos de cambiar ya el timón. Pienso que en el país hay cada vez más pobres, que existe mucha corrupción, que la brecha entre clases se hace más honda”.

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La biógrafa de tantas celebridades lamenta que este género no se practiqué en México, “lo practican muy pocos y por fortuna lo hacen bien: Enrique Krauze es un gran biógrafo que ha retratado a los personajes claves del poder. Pero aún siguen faltando biografías sobre Colosio, sobre la familia Salinas. Granados Chapa escribía una sobre Carlos Hank González. José Martínez ha hecho buenas biografías sobre Elba Esther, sobre Carlos Slim. Pero es un género muy olvidado. Es una lástima”.
En el libro Gritos y susurros que coordinó Denise Dresser, le hicieron tres preguntas muy personales, Guadalupe escribió la historia que vivió con Granados Chapa, historia que en ese momento, estaba fresca y en donde narra que en una cena especial para el laureado periodista, a media cena se presenta una mujer, la “otra señora” de don Miguel Ángel. Aquello se convirtió en un caos, las crepas de huitlacoche se quemaron en el horno, el asado de cordero también, la salsa de ciruelas nunca se sirvió, los invitados huyeron, y al periodista le quedó de recuerdo los tirones de cabellos, los rasguños en el rostro, la sacudida y revolcada que le propinaron ambas mujeres en el jardín. Ha pasado mucho tiempo de esto.
Ahora, a pregunta expresa, Lupita contesta: “Miguel Ángel Granados Chapa fue un gran hombre, muy inteligente, ha sido el mejor periodista que hemos tenido, profesionalmente era un hombre muy comprometido con el periodismo, tenía una gran honestidad intelectual, apasionado por su oficio, un hombre bien profesional. Sus columnas eran obligadas, por su rigor, por su congruencia, por su valor. Era un hombre muy memorioso, en verdad, qué memoria tenía. Sabía mucho sobre Historia, Historia política de México, Historia sobre la Revolución, un hombre con defectos, como todos, pero un hombre auténtico. Él fue quien me dio trabajo en el Unomásuno. Fue mi maestro y le estoy infinitamente agradecida, a él y a Elenita Poniatowska con quien curse un taller”.
Trabajó en el viejo Canal 40, bajo la dirección de Javier Moreno Valle. “Ahora no trabajaría nunca para Ricardo Salinas Pliego, ni en Televisa, me parece que esas empresas, su línea editorial es vergonzante. Su estilo, su manera de presentar las noticias no me parece la mejor”. Actualmente trabaja en el Canal 22 y en Televisión Mexiquense.

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Los aromas del restaurante se hacen sentir en la casa de Guadalupe Loaeza. Fresca está la muerte de José Emilio Pacheco y Juan Gelman. Fresco el Premio Cervantes a Elenita. La escritora, amiga de todos ellos, explica que la muerte es un tema que la ocupa: “es porque tengo tanto por hacer, y escribir y contar. Por supuesto, tengo mis nietos y las cosas van cambiando, poco a poco, y ya es hora de pensar las cosas de otra forma, en diez años tendré 76, y diez años se pasan de una manera demasiado rápida”.
Se ha tornado un poco nostálgica, comenta en voz alta, nunca mira la cámara, habla para sus adentros: “espero que mi obra se estudie -con toda proporción guardada- como la obra de la duquesa Calderón de la Barca. Es decir, una descripción de una clase, de una época, de una forma de ser mexicano, de una etapa de México. Como crónicas de esos años, como le pasa a la duquesa, que es una visión cándida, no es académica pero tienen algo, investigación, mucha investigación”.
Mujer incasable, activa, está siempre en varias cosas, prepara entrevista para su programa de radio, llama y confirma un invitado para su programa en televisión. Esta noche tiene una cena e invitados, sobre la mesa, están ejemplares de La Liberation, Le observadore, Proceso, Letras Libres, Nexos. “Escucho a Leonardo Curzio, a María Amparo Casar, a Lorenzo Meyer”. Y termina diciendo: Pronto haré la biografía de Carlos Slim, pero más humana, qué piensa, qué le gusta, qué come, y esas cosas.