REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 08 | 2019
   

De nuestra portada

Contra el mal de olvido


Roberto Bañuelas

Zunami emocional
Nacemos y lloramos al nacer porque respiramos el aire contaminado de un mundo identificado con la corrupción como una nueva moral que todos quieren practicar para vivir en la abundancia de la molicie y la mediocridad sustentada con oratoria de lugares comunes que, en el pretérito no tan remoto, se empleaban como frases solemnes para inventarle una historia actual al país que había heredado la opresión, la discriminación y el insulto nacional consagrado a la madre violada a la que se festeja un día y se le arrojan insultos 364 días al año que, entre mitos y fantasmas, se practica el festejo continuo del día de los inocentes. Y no hay olvido porque el presente se repite con las lacras y heridas que quedaron sin cicatrizar. De tu boca, delicadamente sensual, emergió la afirmación de que todavía existen el paisaje y la armonía y que bastaba para ello identificarse con el aire que todavía sustentaba nuestra vida en la que, a pesar de la lucha de clases y del odio recíproco, caminábamos al encuentro de las estaciones con festejos equivocados. No tengas miedo –me dijiste- de que el planeta se congele o se incinere por alteraciones de la masa solar, debes saber que el planeta ha sido alterado en su posición respecto a su eje y es esa la causa por la que hay esta alteración climática de lluvias en lugares desérticos y sequía en las zonas que eran verdes a perpetuidad y, con el rostro sombreado de tragedia, afirmaste: debemos considerar la amenaza de los zunamis. El zunami es tu pasión, invade el campo de mi sensibilidad receptiva que no ha logrado el poema de la trepidación volcánica de los seres pasivos que esperan la hora de la venganza. Se oye el grito de la multitud: “No hay salvación”. Nacemos y vivimos con la sentencia de la lucha para volver a ser esclavos, disfrazados de elementos que cotizan en un sindicato para enriquecer a otro prohombre del desastre sistemático y hereditario. La salvación es para los poseedores de un alma torturada entre las amenazas de la muerte y el infierno como herederos del odio, el rencor y los ríos de bilis sin drenaje renovado.

Insomnio y redención
Hay un insomnio que combate al sueño para olvidarse de sí mismo contra el dolor de ausencia y del olvido que no anula las desgracias recurrentes como la presencia hostil de la tos. Todo es incompatible, menos la presencia auténtica del dolor para el que no existe olvido porque impone su presencia contra la pretensiosa ostentación de pensar. Sólo queda el regocijo de soñar despiertos frente a los que padecen insomnio para fraguar la búsqueda que será mínima e inútil. Mañana será otro día de lluvia y fuego, y, quizá, tú protegerás tu corazón contra el fuego del amor, ese sentimiento que se arrastra por el desierto del odio y la incomprensión. No es que la humanidad sea perpetuamente malvada, sino que la falta de oportunidad y lugar para ejercer el amor queda sustituido por el acecho destructivo de no amarás a tu prójimo como te vilipendias a ti mismo. El asalto a la falta de razón cosecha siempre los frutos del sometimiento y dependencia en que el proletariado engendrará más prole para ocupar los puestos de trabajo remunerados con el salario siempre mínimo.

Coronas y espinas
Las palabras, incomprensibles para la sed y el hambre, resultan huecas e hipnotizantes frente al cansancio real y la fuga de sueños. “Dígame usted cómo puedo explotar a ese analfabeto que no sabe hacer nada”. Cada día , como calca perfecta, la vida se repite y se consume entre alguna pesadilla o la conciencia clara de una lucha turbia entre las coronas de homenaje al solemne muerto y ramas de espino bajo los pies descalzos, camino con retorno alrededor de pirámides fenecidas que no vibran con los lamentos del dios recordado, pero no más venerado bajo el sol ardiente y la noche densa de murciélagos con radar que les evita todos los accidentes aéreos en su vuelo alucinado hacia la piel de las reses pacientes y resignadas al festival de la sangre succionada. El gallo pitagórico usa las matemáticas para hacer el recuento de su harén con sus esposas disciplinadas y productivas que no exigen anillos ni collares. Al atardecer, los pájaros recorren las rutas de su vuelo y reservan el escaso canto que les queda como comunicación del diario acontecer, lejos del fondo tenebroso de cualquier océano devorador de barcos de piratas de tierra firme y de mar abierto.

La fuerza de las palabras
Conmocionados, ante el espectáculo auténtico de una ignorancia legítima, los emisarios dieron la orden de hacer funcionar los equipos de sonido a nivel de estruendo para aquellos oídos que sólo habían escuchado la síntesis del idioma en su versión de lamentos y maldiciones frente a un gobierno y un dios que padecían sordera de piedra como parte del programa del sistema que se renovaba para perpetuarse.

Evolución de los cementerios
Los cementerios se están convirtiendo en jardines o espacios teñidos de verde, tan necesarios y factibles desde que se estableció la moda de la incineración y así poder ahorrarle visitas de amor obligado a la parentela (doliente por lo escaso de la herencia) cada día de todas las ánimas en pena cuyos gemidos no despiertan al velador que afirma, cuando está despierto, que hay que cuidarse de los vivos y no de los pacíficos muertos que descansan en paz de la guerra que sí hicieron cuando transitaban por este mundo de periplo caótico y de tráfico de drogas tan productivo con una clientela fiel de treinta millones de clientes adictos que, suponiendo sin conceder, la semana que les faltare su dosis de ensueño sin fronteras, se transformarían en igual número de millones de locos furiosos y terroristas sin causa pero con efecto fatídico y destructor para asombro, pavor y espanto de los resignados contribuyentes al pago puntual de impuestos para financiar la paz: al fisco lo que es del fisco y a Dios lo que reciba de oraciones y ruegos de peticionarios insaciables.


Respete las señales
Los caminos inundados de luz permiten ver con toda claridad los accidentes automovilistas porque el conductor del tráiler estaba mordido por la impaciencia y obstruyó el paso de los vehículos de cinco plazas y sólo un conductor que, por la rabia instantánea cambió de color como camaleón de mirada periférica. Desde la línea espesa de la incomprensión, todos los filósofos se ausentan de la ignorancia del iluso lector de pronósticos sentimentales. Los poetas, como Leda, amaban a los cisnes que se deslizaban cual soplo para la palabra amor.

El galope y la espera
Los caballos, en furiosa manada galopan para intentar huir de su sombra fiel durante el día de sol casi quemante. Algunas nubes anuncian lluvia que, como algunos trenes, no llegan a la hora anunciada. Tú, practicante obsesa de la continuación de la espera, insistes en hacer compañía a la soledad en la que media docena de viajeros, con información reciente de itinerarios y rutas, llegan a esperar contigo el arribo del tren que hoy llegará antes de la media noche.
Al día siguiente, inundado de sol ardiente, los caballos salvajes recorren las llanuras en dirección a la laguna lejana que anulará su sed. Por un día.

Hacia el futuro
Los niños, a pesar y en contraste con su agresión primitiva y espontánea, reciben consejos y prédicas morales de sus padres y maestros. Cuando llegan a la universidad, su capacidad de lucha o de defensa está ya programada para asimilar las enseñanzas de una sociedad viciada que tolera o participa de la corrupción. De camino al triunfo, logran obtener altas calificaciones académicas.

Sentencia de divorcio
El día es muchas veces la luz del prodigioso amanecer, pero otras es donde prosigue la angustia de tu ausencia sin definir que, bien pensado, es menos dolorosa que tu presencia desde que, para combatir tu angustia de no ser rica,, comías golosinas, galletas y chocolates que te hicieron crecer el ecuador de tus caderas donde la grasa que forma caminos tortuosos e intransitables para la ruta de las caricias que integraban la rutina erótica antes de dormir y después de despertar se han tornado intransitables. Ante la guerra diaria que sosteníamos como adversarios unidos para destruir el amor, hemos esperado la sentencia de divorcio y la interrogante de otro matrimonio para dormir con el enemigo.

Antes que todo, la salud
El neumólogo afirma que mi tos no es tos, sino un espasmo liberador del bióxido de carbono que los alveolos de los bronquios, por estar invadidos de flemas, no las expulsan con la normalidad que disfruta la gente sana, capaz de conservar el equilibrio emocional que la conduce a las elecciones a votar en secreto para elegir a un enemigo público.

Presencia de lo absoluto
Somos una imagen pensante o un dolor de sueño lejano frente a la realidad inmensa del mar. Imaginamos que esta lengua de arena casi quemante es la playa donde estampamos las huellas transitorias de los pies. La línea del horizonte nos hace creer que aquello es otra orilla donde algún barco comienza a surgir con el humo que expulsan sus chimeneas. La sensación del infinito puede cumplir la promesa e integrarnos a la totalidad de su cielo líquido. La espuma del golpeteo de galeote perpetuo de las olas se acumula y desaparece como el fantasma obsesivo de un reloj que nos invita a jugar con la interrogante de la muerte. Algunas sirenas, en diminuto biquini, caminan y ríen por la orilla del mar que hace de su jadeo un rítmico corazón del planeta.
No existen palabras para definir su infinitud que vuelve a comenzar donde imaginamos que acaba, y nosotros, embelesados ante el terror de su horizonte siempre lejano, jugamos a sintetizar su presencia en una frase que intenta la magia de la poesía.
La noche extiende sus reflejos de estrellas y de luna creciente sobre el manto negro del agua solemne.