REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
08 | 12 | 2019
   

Apantallados

La vida es sueño


Dalia Maria Teresa De León Adams

La compañía “Teatro de Ciertos Habitantes”, mediante la producción de Bellas Artes-Teatro, ha puesto en escena la obra clásica española de Pedro Calderón de la Barca La vida es sueño; presentaciones que se han ido ejecutando a partir del mes de junio y concluyó el agosto 31.
Obra dirigida por el talentoso director, Claudio Valdés Kuri, quien hace gala, como siempre de su cultura musical y plástica actoral.
Como dato peculiar, le recordaremos que dicho autor, tras de haber presentado por primera vez su dramaturgia, dejaría pasar 38 años para retomarla, introduciéndole arreglos, que le otorgarían otro tipo de formato a la representación teatral, y que para el director de esta puesta en escena, fueron bajo un enfoque sacramental, y es en base a este re-escrito, en que se inspiró.
Como breviario, podemos decir que el texto se basa en una sinopsis bíblica, en cuanto al manejo histórico se refiere, comenzando por supuesto para darle lógica lineal, con la génesis, en donde la creación de Dios incluyó la aparición de los dos primeros seres humanos, es decir, Adán y Eva en el paraíso, y con ellos, la aparición del primer pecado; el exilio del ser del mal, manejado como el ángel caído, o el maligno, la aparición de los diez sacramentos de la ley de Dios; la redención y el perdón.
La puesta en escena está adaptada con los arreglos en la dramaturgia de Leopoldo Novoa, quien mantiene la temática medular, dándole un toque de modernidad en cuanto a diálogos tanto de uso del lenguaje coloquial, como en otrora, versificado. La introducción de danza rítmica y el apoyo del vestuario de Ximena Fernández, logran que los actores jueguen con la temporalidad de la obra, en cuanto a que nos traslada tanto a la época secular del autor, como también a escudriñar el tiempo contemporáneo.
La parte mítica es manejada por el personaje de la sombra, rol que ejecuta el actor Cristóbal García-Naranjo, quien comparte créditos con otros actores en la presentación de los cuatro elementos, y quienes son Carlos López, Fernando Huerta, Javier Rojas y Fernando Sakanassi, estos últimos representando diferentes personajes.
La vida es sueño, cuya trama sugiere el hilo mágico que divide la vida onírica, con la vigilia, o lo que asumimos como mundo real.
La obra tiene la característica del teatro griego en cuanto a presentar únicamente actuaciones masculinas, pueblo qué como es bien sabido por todos, fue el que dio origen al arte teatral.
La puesta cuenta con 14 actores en escena en un solo cuadro escenografito, y es presentada en dos tiempos, con un receso de 10 minutos. Es una producción de CONACULTA, FONCA, la SEP y el INBA.