REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 09 | 2019
   

Letras, libros y revistas

La Biblioteca de David recomienda…


David A Figueroa Hernández

El hombre que perseguía al tiempo*. ¿Alguna vez nos agobió algo que hicimos cuando niños? Tal vez con el tiempo lo hemos olvidado. Esta novela comienza por contarnos el suceso de un niño, William, que, como cualquier otro, juega con una resortera y sin medir las consecuencias, lanza una piedra con acierto milimétrico y mata un pájaro conocido comúnmente como grajo.
William creció y sin recordar esa fatídica acción que a los diez años resultaba una travesura heroica, ésta le perseguirá durante años, primero como joven y después ya cuando resulta un hombre exitoso en la coloración de telas así como en los negocios mortuorios.
Página a página, la autora, Diane Setterfield, nos presenta un joven que, conforme crece, se convierte en un hombre muy inteligente y astuto para ciertos negocios; hereda la fábrica de textiles de su tío y a través de ella también proporciona a sus trabajadores no solo oportunidades de superación y desarrollo sino que, su éxito resulta para todo el pueblo.
Sin embargo y ya con familia, una gran peste le arrebata a sus hijos y a su esposa, quedando con vida una sola de sus hijas aunque con grandes secuelas que, con el tiempo y muchos cuidados de él y de la mujer que funge como su ama de llaves y tras varios años de convalecencia, logra reponer su tierno y angelical semblante. William, ahora hombre sensato, pareciera como si el tiempo lo alcanzara ya que siempre, como un cronómetro, era puntual y aprovechaba al máximo el tiempo que se le proporciona (llamada vida para algunos).
Con el paso devastador de la epidemia, William se asocia con un hombre que aparece de repente y que comienza a seguir de cerca a nuestro personaje principal; el hombre desconocido, vestido siempre de negro y de apellido Black, resulta convertirse en la mancuerna que William esperaba y juntos abren en Londres una tienda de telas y artefactos para el duelo de los difuntos. Éxito rotundo.
Es así como la vida de un hombre discreto y pueblerino, se convierte en un empresario conocido y reconocido por gran parte de Europa ya fuera por su nombre o por su excelente trabajo. No obstante, con el tiempo, comienza a rondar un grajo negro-azulado y de repente hace que William recobre la memoria sobre el suceso que de niño comenzó como una travesura y que de alguna forma reprimió; ahora vuelve ese recuerdo como una fotografía agobiante.
Con la aparición del grajo, William revive recuerdos y circunstancias que comienza a hilar una tras otra; piensa en las cosas negativas que le han sucedido como resultado de las acciones de su niñez y cómo puede resolverlas. Durante este lapso se percata que su socio, el señor Black, no aparece y que nadie lo ha visto nunca, con lo que despierta en él una especie de locura que se vuelve cada vez más inquietante para su hija y sus trabajadores.
El final resultará en un episodio interesante para el lector…

*El hombre que perseguía al tiempo. Diane Setterfield. Lumen. 2013, 423 pp.