REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 10 | 2019
   

De nuestra portada

Reflexiones para cantantes


Roberto Bañuelas

La pasión por el estudio y el deseo profundo de desarrollar potencialidad creadora, deben ser atributos activos en la vida profesional del cantante que sirve al arte.

• Las limitaciones vocales marcan al mal cantante la frontera de lo prohibido.
• La técnica vocal, asimilada al potencial real de la voz, da al cantante el equilibrio expresivo para un repertorio idóneo.
• Los cantantes con más vocación que facultades y talento, dueños a perpetuidad de una voz ingrata, aun en el caso de que pudieren adquirir una técnica básica, entonan con corrección sin dejar de hacerlo mal.
• El mal cantante, que se da de alta como maestro de canto, se erige como el fundador de una herencia funesta.
• El mal cantante es siempre, por impotencia heredada y por ambición vencida, un mal colega, un crítico inoportuno, un intrigante entusiasta y un consejero amargo.
• No hay mal cantante que acepte padecer defectos, y, para compensarse, critica los mismos errores en competidores de la misma hermandad de vicios y confusiones.
• El buen cantante es guiado por un excelente oído musical y una entusiasta del trabajo que se inspira en el ideal de la perfección.
• Las obras de repertorio tienen las mismas exigencias, técnicas y expresivas en todos los teatros de cada país. El compromiso para cada cantante debe consistir en poder calificar para los escenarios del más alto nivel artístico.
• El cantante dotado de todas las cualidades llega a ser grande e individual por un auténtico potencial creativo.
• De la creación a la interpretación, el artista es la suma de una personalidad y mensajes auténticos.
• El falso artista no tiene personalidad ni rostro porque se descara para parecerse al otro: el triunfador al que pretende imitar.
• Los malos cantantes, como imitadores conscientes y ladrones de personalidad, son los protagonistas de su propia caricatura.
• Los malos cantantes imitan los defectos de figuras exitosas para organizar un estilo ilusoriamente personal. Las cualidades, las virtudes, el talento y la autenticidad, son dones personales que no se adquieren por imitación.
• El mal cantante es, de origen, un mal músico que, cuando adquiere la técnica de la emisión, la emplea para imitar a algún cantante de su admiración y preferencia.
• El mal cantante, para alimentar su egolatría, devora a los personajes que debería interpretar.
• Al buen cantante, con técnica y sensibilidad, el arte interpretativo se le da por el sentido de lo bello y lo perfecto que acompañan a la libre sonoridad de la voz.
• El verdadero cantante demuestra el empleo correcto de su voz en la hora profesional y artística de sus actuaciones, no en ganar discusiones sobre la técnica del canto o las preferencias de sus intérpretes.
• El canto es la suma diversa de los grandes cantantes que establecen la referencia objetiva para la comprensión de obras, estilos y escuelas.
• El cantante debe conocerse a sí mismo, así como identificarse y reflejarse en las obras de su repertorio frente a las exigencias del autor y del público a quienes servirá.
• El cantante es, al mismo tiempo, el músico de su voz y un intérprete lúcido e imaginativo.
• De la autenticidad y de la profundidad artística del intérprete, derivará su calidad de creador para la dimensión que otorgue a los personajes de su repertorio.
• Las grandes óperas, los oratorios, las cantatas y la canción artística clasificada como Lied, determinan y exigen la adquisición de una técnica que permita al intérprete acercarse y recrear el nivel estético y expresivo en lo musical, lo poético o lo dramático de la obra que se va a representar.
• Cantar es el resultado de una expresión armónica de la voz, de la sensibilidad y de un talento creador.
• El cantante no es un fenómeno ni una rareza de cualidades excepcionales, sino el individuo dotado de voz e inteligencia musical que sabe lo que hace: saber es poder.
• El cantante que no logra la libertad y la homogeneidad de su voz, está siempre inseguro y convirtiendo su actuación en un muestrario de esfuerzos negativos.
• En lo negativo y lo positivo del canto, cada cantante tiene la técnica que se merece.
• El buen cantante, sin pregonarlo, afirma con sus actuaciones que es la verdad demostrada de la técnica vocal y de la calidad interpretativa.
• El mal cantante suele servirse del repertorio sin corresponder con el tributo artístico de talento y capacidad interpretativa.
• El exhibicionista ególatra y la exuberancia ornamental en la forma, son la cáscara envolvente de un vacío artístico.
• El cantante artista, en cada una de sus actuaciones, rinde tributo al arte del canto y al genio de la composición.
• El intérprete es un afortunado heredero que se compromete a servir con celo y amor la riqueza de las obras creadas por talentos superiores que, en algunos casos de sublime excepción, alcanzan la genialidad, luz de todos los tiempos.
• El canto artístico es una conjunción de bella voz, inspiración y sabiduría.
• Para todo artista profesional, el camino del arte resulta siempre más largo que la breve vida, lapso que nos permite maravillarnos ante la magnitud de lo creado y concentrarnos en la línea y esencia que reclama, para expresarse y encontrar una razón de ser, el llamado persistente de la vocación, la cual nos impulsa y compromete a dominar el oficio que exige las condiciones de la excelencia. En el arte, el anhelo de superación no es una meta lejana, sino un camino que debe recorrerse cada día.
• También los malos cantantes poseen bella voz, pero actúan contra ella, contra la obra y contra el público.
• En todo arte, la expresión es el vínculo creativo hacia el objetivo de la comunicación. En el arte del canto, la expresión operística se sustenta en la capacidad histriónica del intérprete que comparte, durante toda la representación, el compromiso del propio arte y la vida del personaje, tan variado como pueda ser en la comedia o en el drama. En la ópera, el protagonista expresivo es responsabilidad y realización del actor-cantante.
• Cantar a flor de labios: cantar en la pronunciación: ahí llegan el soplo y el tono, la melodía y la interpretación.
• Cantar como si leyéramos la música frente a los labios.
• Cantar desde la pronunciación-dicción con la música que ordena la mente.
• Cantamos sobre el aire que retenemos que es el apoyo.
• A los instrumentos se les dirige soplo y entonación. En la acción de cantar ponemos el tono o la melodía al aire que retenemos.
• El canto artístico, en el registro agudo, es una columna sonora sobre el mismo punto de apoyo.
• En la escala musical de cada voz, cambia la intensidad del aire en relación con la altura del tono, pero es el mismo lugar de emisión y apoyo.
• Al cantar, la intensa calidad del pensamiento nos hace realizar la música sobre la pronunciación-dicción de la voz hablada.
• La dicción en el canto y en la declamación, es la estética de la pronunciación.
• Los sonidos agudos de cada voz, en cualquiera de las vocales. Necesitan más apoyo pero no más espacio de la boca. La intensidad del tono determina la correspondiente intensidad del apoyo.
• Conducimos la fuerza natural del apoyo a la forma constante de cada vocal en su respectivo idioma, empleado para cantar e interpretar, en su estilo y exigencia técnica, la melodía poética de un Lied o el dramatismo de un aria de ópera.