REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
15 | 08 | 2018
   
26-11-2012 
La etérea geometría de Sebastián
Autor: Fernando Reyes Varela
La etérea geometría de Sebastián


La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia.
Aristóteles

Tan inmensa es la fama del escultor mexicano Sebastián, como inmensa es su obra y los textos que sobre ella se han escrito. Desde el crítico de arte, pasando por el poeta, el sociólogo, el periodista, el filósofo, hasta los investigadores y científicos más destacados a nivel nacional e internacional han vertido una cantidad más que generosa de tinta tratando de esclarecer el fenómeno cultural que envuelve la obra de Sebastián. Desafortunadamente su relación con el mundo de la política y con las altas esferas del poder, han puesto en tela de juicio la integridad de su persona y la veracidad de su discurso artístico (léase el texto de Ramón Almea. El ángel custodio. Imposición urbana y social www.criticarte.com/Page/file/.../AngelCustodio.html), haciéndolo blanco del ataque feroz, e irracional, por parte de quienes se sienten desplazados por esta especie de “Rey Midas”.
[…]Esto es inevitable si hablamos de un artista de la talla de Sebastián, con una trayectoria que abarca más de un cuarto de siglo y una obra de magnitudes colosales, tanto en tamaño, como en cantidad. Hablar de Sebastián es hablar no solamente de escultura, también tenemos que hacer referencia al urbanismo, a la arquitectura y al diseño industrial. Su lenguaje transita sin problemas por los senderos de la aritmética, la geometría, el cálculo, la trigonometría, la física, la ingeniería, la mecánica. Todo ello, orquestado magistralmente en un universo de cuerpos geométricos y espacios tridimensionales que transgreden poéticamente los límites de la “realidad”. Su obra es el resultado de profundos y largos cantos, que producen un “n” número de registros a partir de unos cuantos temas.

Un “crescendo” donde el límite es la materia con la que siempre esta jugando, a la que siempre desafía y vuelve, una y otra vez, como si se tratase de un “placer” infinito que constantemente recompone el orden de las cosas. El universo “sebastino” no conoce fronteras. En su trabajo podemos encontrar lo mismo referencias constructivas que nos remontan a la antigüedad (columnas, puertas, pilares, arcos, torres, escaleras, fuentes, celosías). Estructuras basadas en los principios del zigurat mesopotámico, los dinteles egipcios, las “cabecitas” etruscas de caballos, la cruz romana, el talud y las espirales prehispánicas. Hasta modernas soluciones que integran simbióticamente la escultura a la arquitectura: Variaciones (D.F, 1988), La capilla sebastina (D.F, 1987), Papalotl (Papalote Museo del Niño, D.F, 1993), El ángel de la noche (Zona Rosa, D.F, 1997), Quijote (Alcala, España, 2007).

Otros proyectos en cambio, enfatizan las soluciones arquitectónicas: Omegalita (D.F, 1992), Arco Fénix (Osaka, Japón, 1994), La Puerta de Chihuahua (Chihuahua, 1998), Puerta Euclidiana (D.F, 1997), Nezahualcóyotl-Coyote en ayuno (Ciudad Neza, 2007).

Sin embargo en toda su obra se percibe un refinamiento y un gusto por lo acético que nos evoca los monasterios bizantinos de la edad de oro y la arquitectura vernácula de algunas regiones del centro y norte del país. El desierto de su natal Chihuahua y la soledad nocturna del la Academia de San Carlos, donde tantas noches pernocto de joven.


En sus inicios, los móviles de Calder junto con el modelo de Kepler basado en poliedros perfectos (también conocidos como sólidos platónicos) cuyas caras son idénticas y equiláteras, sirvió de base para desarrollar sus primeras obras llamadas por el mismo “transformables”. Una serie de cubos desdoblables (Durero 4, Leonardo 4, Kepler 4, Lobachevsky, Brancusi, Tamayana, Regata, Galena, Argenta, Cubo Hexacónico…) basados en estructuras articuladas, con aristas abisagradas, cuyos diseños geométricos están inspirados en los tetraedros, el flexágono, el hexaflexágono y los tetraflexágonos. Posteriormente sus investigaciones le fueron conduciendo hacia la geometría euclidiana que aborda la tercera dimensión y los estudios sobre la topología geométrica. Estos últimos le van a servir sobre todo de puente entre las proyecciones que van de la tercera dimensión a la cuarta dimensión.
De todo ello da cuenta la exposición del año 1970, titulada Desdoblables exhibida en la Galeria Pecanins, así como su participación en el Tercer Salón Independiente, y las exposiciones realizadas en el Museo de Ciencias y Artes de la UNAM, en el año 72. A estas le seguirán la exposición Estructuras articuladas en la Galería Mer-Kurp, en el año 73 y Homenaje a los cinco cuerpos regulares, presentada en El Palacio de Bellas Artes, en 1974. [Paralelamente Felguerez inaugura en ese mismo año la exposición titulada El espacio multiple, en el Museo de Arte Moderno. Ambas muestras, la de Felguerez y la de Sebastián, son un ejemplo sintomático del movimiento que en ese entonces se empezaba a gestar dentro de la corriente abstracta, bajo el nombre del geometrismo, geometría sensual, geometrismo orgánico]. Con todo, la primera obra monumental de Sebastián data del año 74, en el Colegio de Ingenieros Civiles de la Ciudad de México y cuatro años después, su primera escultura en el extranjero, en la ciudad de Vancouver, Canadá.

Y aunque si bien es cierto que aquellas obras hoy de “antaño”, lucen más como ejercicios de diseño (el color nos remite a soluciones pictóricas asociadas en algunos casos con el pop art, tan de moda en ese momento) y no tanto como escultura, lo relevante es la concepción de una tesis cuyos principios fundamentales conjugan los lenguajes de la ciencia y el arte.

Sus primeros modelos inspirados por la geometría de Kepler pronto hallarán otra fuente de estudio en la obra del matemático ruso Nikolái Lobachevski, quien con su teoría acerca de la geometría no euclidiana (conocida ahora como geometría hiperbólica) le abrió la puerta para empezar a reflexionar sobre la posibilidad de alcanzar una cuarta dimensión en la escultura. Retomando para ello la famosa Cinta de Mobius.
No obstante, para llegar a esta concepción de lo temporal como “otra realidad” dentro de la escultura, el autor del celebre Caballito de Reforma ha seguido una línea de investigación que lo ha hecho revisar a conciencia las teorías de Luca Pacioli sobre La Divina Proportione, así como la sucesión numérica de Fibonacci, los postulados de A. Einstein sobre la relatividad, la teoría de la gravedad de Newton, la geometría de Euclides. Su necesidad de conocimiento lo hace entrar en contacto con los ejercicios constructivistas, las ideas de la Bauhaus, la arquitectura de tendencia internacionalista y los estudios sobre la cristalografía y sus elementos de simetría (eje de simetría, plano de simetría, centro de simetría). El sistema cristalino cubico (también llamado isométrico). Los fractales, los sistemas dinámicos no lineales y la teoría del “caos”.
Su tendencia estilística de raíz funcionalista y cinetista, se apuntala vertiginosamente a través de estructuras concisas, líneas continuas, diagramas de cálculo, planos espaciales. Composiciones formales que en conjunto nos hablan de una ingeniería versátil, fresca, arriesgada, a veces hasta “caprichosa” si se quiere, pero nunca desequilibrada. Las referencias clásicas de sus piezas traducidas en modernas soluciones estéticas, contrastan con los plantemientos hieráticos y rituales de la escultura prehispánica que tanto admira Sebastián y a la cual siempre ha hecho referencia, integrando a su trabajo la geometría de las pirámides, las cabezas olmecas, el Chac Mool del periodo posclásico. La figura mitológica del dios Quetzalcoatl. La cosmogonía de los mayas, los toltecas, los aztecas:
“Al igual que los mexicanos y los latinoamericanos, tengo vocación y raíz constructiva profunda y una referencia por la geometría, que viene de los aztecas, los mayas y el resto del mundo indígena y sigo conservando esa vocación” (La geometría de Sebastián. Es el creador de la puerta de Torreon. El siglo de Torreon.com.mx. Disponible en: www.elsiglodetorreon.com.mx/.../31382.la-geometriade-sebastian-es-el-creador-de-la.html)

En ese sentido, existe un pattern en la obra de Sebastián, que al igual que en Picasso, Braque, Moore, Ferrant, Gallardo, Dubuffet, Guimaraes, se alimenta de los arcaicos para llegar a ser “completamente” contemporáneo. Sus obras desafían las funciones ornamentales y conmemorativas de la escultura clásica, toda vez que, reorganiza las fuerzas y produce un cambio en las relaciones atómicas que constituyen tanto su cohesión externa como su cohesión interna. La trayectoria invisible de las secuencias lineales establece las variantes geométricas visibles de cada forma, hasta adquirir la condición de un complejo sistema de signos, cuyas manipulaciones topológicas evocan e invocación la plasticidad total de la escultura.

Sebastián es ante todo, un artista cosmopolita, ¡Sí!, pero también es un ingeniero visionario, un constructor riguroso, un empresario audaz, un teórico disciplinado, un diseñador compulsivo. Un hombre de voluntad científica que se plantea problemas muy concretos, pero que a la vez busca soluciones innovadoras para expresar la necesidad del ser humano por conocer los misterios del universo. Sebastián no es un matemático ortodoxo (sus detractores tampoco lo son) pero se comporta como matemático, asume las condiciones generales de la cientificidad y las extrapola al campo del arte:

“… sus inquietudes lo llevaron hacia los territorios de la ciencia y la tecnología, empezó a aplicarles a esos cuerpos funciones topológicas, estirando los cuadrados, los triángulos, y los rectángulos en el espacio y aplicándoles conceptos de las ciencias naturales, la arquitectura y la ingeniería, como los ejes de planos y simetría y ciertos principios del sistema regular de la cristalografía. Descubrió entonces un lenguaje y un estilo propios” (Roberto Vallarino. “Los arcos del tercer milenio” en Sebastián ante la crítica. Antología de textos II México, 2004, p. 41)

De tal suerte que, de esa fusión entre lo sensible y lo científico, nace un carácter original que distingue la obra de Sebastián, por su ética y porque sus propuestas son producto de su capacidad para identificar y conjugar los valores universales del hombre, en cualquier época y en cualquier cultura:

“Sebastián partió de conceptos prehispánicos, encontró respuestas en las precisiones áulicas renacentistas, el abstraccionismo, lo cinético y el constructivismo. Su admiración por Henry Moore esta manifiesta solo en sus primeras cosas. En cambio los ecos lúdicos de Alexander Calder y la libertad de los trazos picassianos permanecieron junto a él. Se apoya en la ciencia, y los resultados son esculturas que entrañan grandes paradojas. Tienen algo frágil, divertido, volátil y pesan muchas toneladas” Beatriz Espejo. “La paloma del tercer milenio” en Sebastián ante la crítica. Antología de textos II México, 2004, p. 59)
La universalidad de Sebastián se apoya en una postura de contra pesos, entre lo racional y lo poético, lo concreto y el gestual. Bajo su mirada se transforman los escenarios cotidianos de la urbe, al tiempo que se forja un sentido espiritual mediante las formas y los volúmenes escultóricos. Una búsqueda ontológica, donde lo arquetípico se manifiesta como una síntesis de la realidad objetiva, en su versión menos conocida:

“[…] la escultura automáticamente se convierte en otra visión del espacio vacío transformado en normadas concavidades, ya que los planos viajan de una dirección a otra, dan vuelta y se encaminan a otra dirección, como en la famosa cinta de Moebius” (Dionisio Morales. “Sebastián: Escultura y Poesía” en Sebastián ante la crítica. Antología de textos II. México, p. 193).

Dualidad y cambio, donde las fuerzas internas que animan la escultura de Sebastián, obedecen, aun en los casos donde se percibe cierta tendencia figurativa, a un leitmotiv que se apoya en los postulados de un lenguaje abstracto-racionalista, por partida triple: 1) como un rasgo natural heredado de las culturas precolombinas, 2) como una característica adherida al empleo de las matemáticas y 3) como un lenguaje universal. Y aquí me parece interesante citar al propio Sebastián:

“Antes de concebirlas, de diseñarlas, tienen esa visión, un poquito la intuición entre arquitectónica y de diseñador industrial para poderlas concebir y poderlas hacer funcionales, funcionales desde el punto de vista técnico estructural, porque debo de pensar y tener la intención como ingeniero de cálculo de la estrategia estructural, no es nada más el capricho de hacer una obra enorme, sino que tenga sentido y que trabaje la estructura” La escultura monumental urbana de Sebastián escultor. Disponible en línea en: http://www.revistakatharsis.org/Entrevista_con_Sebastian_Escultor.pdf

Figuras que se abren y descubren su interior, pero que también se pliegan y contienen otros cuerpos (Cubos, Rombos, Triángulos Isóceles, Teaedros, Hexaédros, Icosaedros). Como si se tratase de un núcleo hecho de capas y capas de planos geométricos generados por una intrincada combinación de tramas, patrones y módulos que disponen de los ángulos, las rectas, y la vertical, como elementos dominantes, en contraposición a las curvas concebidas como planos. La escultura se genera a sí misma. No hay parangón.
Bibliografía

AVILÉS FABILA, René, et al. Sebastián ante la crítica. Antología de textos II
México, Taller de Sebastían. Turner, 2004, 214 p.

CRUZ, Ana. Diez años de cabalgar con Sebastián.
Los Universitarios, UNAM, Nueva época Núm. 18 marzo de 2002, p. 44-53

GARCÍA MARTINEZ, Luz. La consagración de un artísta plástico mexicano: Sebastian http://www.reneavilesfabila.com.mx/universodeelbuho/99/08_encarte.pdf
HAUPTMAN, Herber, et al. Sebastián Escultor,
México, Fundación Sebastián, 2009, 613 p.

RAMOS. F, Rosario. La escultura monumental urbana de Sebastián.
Revista Literaria Katharsis http://www.revistakatharsis.org/ 2008

VOLPI, Jorge. Sebastián escultor. Geometría emocional.
México, Editorial Turner, 2004, 308. p