REVISTA DIGITAL DE PROMOCI脫N CULTURAL                     Director: Ren茅 Avil茅s Fabila
24 | 06 | 2018
   
01-08-2014 
Poemas contra la violencia de g茅nero
Autor: Carmen Julia Holguin Chaparro
Carmen Julia Holgu铆n Chaparro


Con el coraz贸n

Cuando mi voz alcanz贸 el sonido
y hubo quien escuch贸
lo que dec铆a,
el hombre que me amaba
me cort贸 la lengua.

Cuando mis manos grabaron palabras
y hubo quien ley贸
lo que escrib铆a,
el hombre que me amaba
me parti贸 los brazos.

Cuando aprend铆 a hablar con la mirada
y hubo quien descifr贸
el c贸digo de mis pupilas
el hombre que me amaba
me sac贸 los ojos.

Casi sorda de nacimiento
con un h谩lito m铆nimo
para beber en la huida,
una noche tom茅 mi coraz贸n
entre las piernas
y abandon茅
al hombre que me amaba.

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Un cuento diferente

Ella era un sol
que iluminaba murmullos,
y le gustaba tejer con notas musicales
enormes canastos
que llenaba con piedras de r铆o.

Con su caperuza de sue帽os,
se lanzaba a la tarde
para jugar a las escondidas
con la sorpresa
y la aventura.

Un d铆a,
apareci贸 la caperuza
a un lado de la tarde.
Los murmullos apagados
eran sollozos
con los que el viento
manoteaba las horas.

Ella
en eclipse total
dorm铆a bajo las piedras de r铆o
con las que llenaba
aquellos enormes canastos
que tej铆a con notas musicales.

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Diagn贸stico

El expediente anota:

Una, do cenas de magulladuras
al lavar los trastes
y tender la ropa

tres, cua tropellos con el perro
al estar limpiando la casa,
con los consecuentes
cortes en diferentes 谩reas del cuerpo

cin costillas rotas al pegarse
contra el filo de
la puerta
o al abrir los gabinetes
de la cocina.

Nue venas cortadas
al no fijarse
por d贸nde camina
y caer por las escaleras
accidentalmente.

驴El diagnostico?

Torpeza.

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Antes del fuego

el dolor
ya era una costumbre
antigua.

A帽os de sal por miles,
en el centro de una herida
entre las piernas,
jam谩s cicatrizada.

Siglos pagando el precio
de no haber nacido hombre
a golpes de mirada.
Cercada de fronteras.
Se帽alada
por 铆ndices acusadores.

Tiempo sin tiempo para llorar
por el milagro de existir
para desear
haber sido una semilla vana
y no saber de la luz
ni de la posibilidad
inalcanzable
del placer.

No, el dolor
no ha sido una sorpresa,
estaba ah铆
antes del fuego.