REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
26 | 06 | 2017
   

EDITORIAL

año 18, núm. 190 2017

René Avilés Fabila en la Lotenal

Muy buenas noches tengan todas y todos ustedes…
Saludo con respeto y aprecio a los integrantes del presídium que nos acompañan el día de hoy.
Agradezco la presencia del Dr. Enrique Fernández Fassnacht, Director General del Instituto Politécnico Nacional y a la Lic. Jimena Saldaña Gutiérrez, Directora General de Canal Once.
La Lotería Nacional les da la más cordial de las bienvenidas a este sorteo Mayor 3612, en el cual se distribuirán más de 54 millones de pesos en 3 series y circularon 2 millones 400 mil cachitos en todo el país.
El Director General de la Lotería Nacional, licenciado Pedro Pablo Treviño Villarreal, me ha instruido para recordar con ustedes que esta institución de asistencia pública, asocia los sorteos con los motivos que propician las buenas prácticas y buenos sucesos que generan una mejor vida en la sociedad mexicana.
Esta noche, nos reúne un acontecimiento digno de conmemorar y me siento profundamente honrada por participar en esto. Vamos a traer a este recinto a un personaje que dedicó su vida a crear, a construir… creó obras literarias formidables, cuentos, novelas, ensayos, minificciones, artículos periodísticos… construyó cátedras, instituciones, estilos de escritura… pero sobre todo, ¿saben qué construyó?, ¡AMIGOS!
Sí, René Sadot Avilés Fabila; René Avilés, para sus cuates y ejército de alumnos, fue además de un escritor reconocido como uno de los más notables exponentes iberoamericanos contemporáneos de la prosa narrativa, un hacedor de amigos.
Sin duda fue un escritor prolífico y para fortuna de la literatura tuvo una carrera dilatada, a pesar de que se nos fue muy pronto, intempestivamente… como deben irse los iluminados. En este año, su primera novela publicada, Los Juegos, cumplirá 40 años… dedicó más de 50 años a la docencia, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, y en la Universidad Autónoma Metropolitana
Sus alumnos se cuentan por legiones… tengo referencias concretas y directas de que sus cátedras eran tan aleccionadoras como divertidas, era un maestro con el que se podía platicar, bromear, criticar… y algunos, decía él, “hasta aprendían”.
Lo sé porque mi padre fue su alumno en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, allá por 1974… y luego fueron amigos por más de 30 años… en octubre pasado ambos me invitaron a comer a La Ópera, sitio que le gustaba a René porque, decía….. “a veces hasta gente decente encontraba”.
Recuerdo claramente sus ojos chispeantes cuando contaba algo que le divertía… siempre la broma fina y el sarcasmo a flor de labios,
Le gustaba comer y beber bien… y vestía mejor.
A lo largo de su carrera obtuvo muchos reconocimientos, tantos que este espacio no alcanza para mencionarlos uno a uno… tres veces recibió el Premio Nacional de Periodismo, la Asamblea de Representantes del entonces Distrito Federal le otorgó el máximo reconocimiento al mérito que un ciudadano puede recibir; ganó becas y calificó a ganadores de becas; se codeó con el poder y mantuvo, indeclinable, sus posiciones de izquierda.
¿Quién no recuerda el celebérrimo suplemento cultural de Excélsior, El Búho?... un espacio que René creó y dirigió siempre, donde se podían leer las más variadas visiones y versiones del mundo de la cultura, de México y el mundo; generoso, concedía espacio a personajes que no necesariamente coincidían, pero sabía que sus lectores tenían derecho a conocer diversos modos de pensar.
La vida y obra de René Avilés permiten hablar horas y días, sin repetir temas, pero eso se lo dejo a los que saben y lo estudian. Yo sólo quiero reiterar mi agradecimiento por permitirme participar desde esta trinchera, en uno de los homenajes póstumos que este creador mexicano se merece.
Felicito a todos los que tuvieron alguna relación con René; durante sus 76 años de vida sin duda generó momentos y espacios que muchos disfrutamos. Y hago una pausa para hacer público mi reconocimiento y admiración por el acompañamiento eficiente, puntual y preciso de la doctora Rosario Casco, pareja amorosa y vital que estuvo al lado de René desde que ambos eran compañeros de Prepa, su cómplice perfecta, como él mismo la definió en la comida de La Opera… (aplauso para Rosario)
Amigos, recordemos siempre al escritor, ensayista, poeta, periodista… un mexicano notable, de los que nos hacen falta. Los invito a saludarlo con un aplauso, desde donde esté, sin duda nos verá con sus ojos chispeantes y su sonrisa a punto de explotar… Gracias por su paciencia… Y mucha suerte para todos (inició el aplauso).

Paulina Domínguez