REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
20 | 05 | 2018
   

De nuestra portada

Adiós a El Búho


David Gutiérrez Fuentes

Se va a extrañar a El Búho que en este mes extiende sus alas después de transitar por varias etapas: un suplemento cultural que creció de cuatro a ocho páginas y ocasionalmente a doce, albergado en el diario Excélsior pero alimentado por una serie de escritores y periodistas que René Avilés Fabila sabía atraer; una revista que se llamó temporalmente Universo de El Búho y que después recuperó su nombre original, El Búho, y que más tarde se diversificó en una gran variedad de formatos electrónicos que a poco más de un año de la muerte del querido René llegan a su fin.
Tampoco puedo imaginar a El Búho sin Rosario. Ella bautizó el proyecto desde la pequeña y primigenia oficina que tenía René en Excélsior y en la que Luis de la Torre, con muchas horas de vuelo y experiencia en el periodismo cultural, lo diagramaba con materiales inéditos y polémicos que conseguía René. En los últimos años, ya con el formato digital establecido y desde las oficinas de la Fundación que lleva el nombre de René, su esposa Rosario se hizo responsable de El Búho. Es decir, cuando menos un lustro antes de que René falleciera aunque él siempre estuvo al tanto de las colaboraciones, el encarte histórico y el editorial.
La importancia de este proyecto cultural y político, René nunca trazó fronteras entre ambos campos donde los cacicazgos se entrelazan las manos y evidencian complicidades, fue colosal a lo largo de prácticamente treinta años. Fue en las páginas de El Búho donde muchos aprendieron el oficio editorial, los trucos del periodismo, las sutilezas del diseño y donde confirmamos nuestro gusto por la literatura. Sus páginas de celulosa o binarias fueron la trinchera o el campo de entrenamiento de grandes polemistas o experimentados francotiradores que buscaban a El Búho por su irreverencia. A René más de una ocasión lo llamó Regino Díaz Redondo para solicitarle que no se escribiera en la páginas del suplemento nada malo sobre Paz, pero con mucha frecuencia le dábamos cabida a la crítica abierta y en ella inevitablemente se colaba el nombre de Octavio Paz y más tarde el de Enrique Krauze. Quien retomó esta tradición crítica en este país de cortesanos fue la talentosa escritora Eve Gil.
El Búho obtuvo varios premios, incluido desde luego el Premio Nacional de periodismo y varios de diseño cuando era revista impresa. Nunca fue una “mafia”, el espíritu libre, anarquista y desmadroso de René lo hubiera impedido. Es triste decirle adiós a la publicación en la que me formé, como triste fue despedir a René a quien todavía considero vivo, como si ahí estuviera dispuesto a entablar un diálogo ingenioso o a divertirnos con alguna frivolidad empleada con agudeza. Hay muchas colaboraciones y polémicas que se quedaron en las páginas de El Búho y que desde luego merecen rescatarse. Emprender parte de esa tarea es una forma de agradecerle a René tantos años de amistad desinteresada.