REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 07 | 2018
   

Apantallados

Un año en cine


Salvador Quiauhtlazollin

Este recuento está dedicado a los miles de ciudadanos que, una vez más, han demostrado que México es un país que debe hacer sentir orgulloso al mundo con su espíritu valiente, vibrante y generoso. Los sucesos del pasado septiembre, mes que por segunda vez se ve marcado por la tragedia, nos hacen sentir de nueva cuenta una sensación de pertenencia a una nación grandiosa. Rindo homenaje a esa valiente sociedad civil que, en medio del desastre, respondió como es necesario: rescatando a su patria. Mi agradecimiento especial a ti, que formas parte de ella.
2017: Año de tremendas sacudidas para nuestro país y el mundo. Año en que la coincidencia resulta fatídica, pero al mismo tiempo, nos demuestra que México es excepcional en muchos sentidos. 2017: año en el que los cimientos del muro no se hicieron, pero en el que la seguridad del tratado de libre comercio se tambaleó. 12 meses en los que presenciamos una cercana secesión catalana, a un Estado islámico imparable; a Europa en vilo y a una Norcorea desafiante. 52 semanas en las que muchos gobernadores pisaron la cárcel mientras que los amantes de las armas le dieron gusto al gatillo en unos Estados Unidos que no saben si aman u odian a Donald Trump. 2017: año en el que salió la pus y la música le pidió a los cerebros de los oyentes que fueran “despacito”, y en el que el cine porno llegó a los espectaculares del periférico mientras Canelo golpeaba inmisericorde a un patético punching bag. 2017, el año en que quisimos soñar con ovejas eléctricas, pero nos quedamos sin conejitas. 2017: un año para vivir de lleno el… Séptimo arte. Éstas son las que consideramos las mejores películas mexicanas del 2017: Las hijas de abril, un poderoso drama familiar de Michel Franco. Sopladora de hojas, comedia de crecimiento, irresponsabilidad y reflexión de Alejandro Iglesias Mendizábal. Y la estupenda comedia surrealista, deliciosamente absurda, llamada Almacenados, de Jack Zagha.
LAS CINTAS MÁS PERTURBADORAS DEL 2017: Son cintas que mueven nuestras emociones mucho más allá de lo que estamos acostumbrados. Filmes que mueven a la visceralidad. En 2017 la ópera prima de Emiliano Rocha Minter llegó a las salas para romper los moldes con canibalismo, incesto, necrofilia y pesimismo en un México post apocalíptico… ¿o es nuestra retumbante realidad? Noé Hernández, María Evoli, Diego Gamaliel y Gabino Rodríguez interpretaron en Tenemos la carne roles que no olvidaremos. Como tampoco podemos sacar de nuestra mente la cinta gala Voraz, donde la repulsión carnal vuelve a hacerse presente. Voraz fue la ópera prima de Julia Ducournau, quien además de dirigirla, también escribió su inquietante y por momentos repugnante guión. Pero sin duda, la cinta más perturbadora del 2017, y una las mejores cinco películas que vimos este año, es ¡Madre! ambiciosa parábola disfrazada de película de suspenso; un viaje que nos permite conocer al padre, al hijo y al espíritu santo a través de su pervertida y complaciente relación con la Tierra, que cambia de virgen a ramera de Babilonia. A continuación: ¡Madre!, corto de la cinta de Darren Aronofsky 2017: los regresos: Iniciando el año, Godzilla volvió para demostrarnos que el monstruo no es un lagarto gigantesco, sino el ogro filantrópico: la ineficaz burocracia que impide se tomen medidas efectivas contra el saurio, a quien vemos a continuación llegando como larva a Tokio y cometiendo sus primeras tropelías: Por Supuesto, Ridley Scott regresó en el 2017 al universo que creó con un nuevo capítulo de su revolucionaria franquicia: Alien covenant. Una amenaza que va más allá de la imaginación, pero que dejó una sen agridulce. El ácido humor escocés no podría faltar con Trainspotting 2: La vida en el Abismo: Veinte años después, continúan las peripecias del grupo de jóvenes heroinómanos de Edimburgo encabezados por Mark Renton, quien cerró la cinta con Lust for life. Y sin duda, el mejor regreso del 2017, el más esperado y el que cierra toda una época, y marca una nueva forma de tratar a los héroes del comic, es el de Logan: Wolverine; que tuvo para su edición video gráfica una versión noir –en blanco y negro- más cruenta y trágica que la vista en pantallas.
2017: 52 semanas en las que superhéroes, asesinos seriales, latin lovers, periodistas, ligas de la justicia, mujeres, hombres y animales lucharon por liderar la taquilla. Llegó el momento de cerrar el año en el que dos terremotos sacudieron nuestros cuerpos, pero el cine nos dio horizontes para mantener el alma elevada.
El mundo nos dio estupendas cintas en el 2017. De Dinamarca vimos la mejor cinta de guerra del año: Bajo la arena, de Martin Zandvliet, sobre prisioneros de guerra alemanes obligados a limpiar las minas de las playas danesas, un trabajo que requirió de nervio y voluntad. Malasia presentó una interesantísima cinta de Boo Junfeng llamada Aprendiz, sobre un ex soldado empleado como celador en una rigurosa prisión, donde heredará el puesto del verdugo de las mismas manos del ejecutor que colgó a su padre. Japón nos presentó un íntimo drama familiar de amargo final del director nipón Hirokazu Koreeda: Tras la tormenta, sobre un escritor fracasado que se emplea de detective para poder abonar las cuotas de manutención de su hijo. La República Checa estuvo en las pantallas con una película desgarradora: Olga historia de una asesina, de Petr Mazda, un retrato de la chica que en la vida real fue la última ejecutada en Checoslovaquia, responsable de embestir con un camión a gente inocente con toda intención de desquitar su odio a una sociedad que la rechaza. Francia presentó muchísimas cintas en el 2017, destacándose con sus comedias que rivalizan y superan a las de Hollywood, como ¡Qué tacaño!, de Fred Cavayé, sobre un mezquino interpretado por un talentoso Dany Boon que hace hasta lo imposible por pagar… nada. Ustedes conocen a muchos avaros así. Pero sin duda, lo más poderoso que dio Francia este 2017 fueron dramas. El Cielo Esperará de Marie-Castille Mention-Schaar, fue un conmovedor estreno sobre las chicas que son embaucadas, manipuladas y finalmente enganchadas por los terroristas islámicos para convertirse en esposas de los combatientes del califato. Y, por otra parte, En el nombre de mi hija de Vincent Garenq nos presentó la lucha de tres décadas de un hombre contra el sistema judicial galo para que el asesino de su hija sea encarcelado. En el nombre de mi hija contó con la soberbia actuación de Daniel Auteuil. Irán ganó el óscar con El cliente, película del director persa Asghar Farhadi, ganador de un premio de la Academia por Una separación. El director de Medio Oriente prefirió no asistir a la ceremonia en protesta a una orden ejecutiva de Trump. Suecia presentó Un hombre gruñón, comedia de Hannes Holm sobre un individuo solitario y obsesionado por las normas, que trae loco a todo el vecindario. Su mal humor empeora cuando es forzado a jubilarse. Rusia, por otra parte, nos presentó el filme de terror La novia de Svyatoslav Podgayevskiy, sobre una joven prometida que acaba siendo preparada para una misteriosa ceremonia que debe llevarse a cabo antes de la boda. También de la madre Rusia nos llegó Loveless, de Andrey Zvyagintsev, un muy amargo drama sobre una pareja a punto del divorcio y lo que pasa tras la trágica desaparición de su hijo. El Reino Unido, Francia y Bélgica presentaron Yo, Daniel Blake, drama de Ken Loach, ganador en Cannes, sobre un desempleado inglés al que los servicios sociales ingleses niegan la posibilidad de subsistencia. Como acostumbra, Ken Loach se convierte en el defensor de la clase obrera con una de las cinco mejores cintas del año. Otra interesante coproducción fue Zoom, cinta brasileño-canadiense de Pedro Morelli, que combina animación con acción viva. El filme interpretado por Gael García nos muestra las vidas cruzadas de alguien que dibuja un cómic sobre un cineasta, que a su vez rueda una película sobre un escritor, que a su vez escribe un libro sobre el dibujante. Una sorprendente mezcla de texturas y formatos para esta estimulante reflexión sobre la creación artística. Italia nos trajo la comedia Si dios quiere de Edoardo Maria Falcone; cómica historia sobre las desavenencias entre un cardiólogo ateo y liberal y su hijo que anuncia que quiere hacerse cura. Y para concluir este recuento vamos a China. El gigante asiático nos presentó La gran muralla de Zhang Yimou, película que es además una de las primeras coproducciones de la industria china del cine con Hollywood, de la mano de los estudios Legendary. La gran muralla… plantea que la infranqueable maravilla que recorre el norte chino fue construida en realidad para contener a unos voraces monstruos originados por un meteorito, y en una fantasía medieval nos muestra cómo se batallaba contra estos antropófagos seres.