REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
18 | 11 | 2017
   

De nuestra portada

A 150 años de la República restaurada entre historia y literatura


José Miguel Naranjo Ramírez

Antología de Benito Juárez
Hace 150 años se consumó el triunfo de los liberales reformistas contra la invasión francesa encabezada por Maximiliano de Habsburgo quien se había convertido en el Segundo Emperador de México. Este hecho es fundamental en la vida de nuestra nación, porque gracias a la valentía que tuvieron los liberales al defender la independencia de México y los principios republicanos, fue como se pudo empezar a desarrollar el Estado mexicano y sus instituciones.
El triunfo liberal implica que hoy tengamos un Estado laico, libre, que el Gobierno sea una República Federal, con Estados y Municipios autónomos, por tanta corrupción que se vive en la actualidad, considero que muchas veces no le damos la importancia que tienen las instituciones democráticas que nacieron con la Reforma, sin embargo, gracias a los liberales hoy tenemos una casa habitable, tal vez, muy sucia por tanta deshonestidad y desfachatez, pero es nuestra casa y limpiarla es nuestra responsabilidad.
El primer paso es conocer y reconocer a esta generación de verdaderos patriotas que diseñaron en gran medida al México moderno, nombres como Juan Álvarez, los hermanos Miguel y Sebastián Lerdo de Tejada, Matías Romero, son protagonistas claves en la historia de la nación, no obstante, Benito Juárez es la figura central que encabezó el movimiento reformista, es por ello que iniciamos con el libro: Antología de Benito Juárez, UNAM, Biblioteca del Estudiante, 1972.
La Antología fue cuidadosamente preparada por Jorge L. Tamayo; en la obra encontraremos parte de los documentos que se han publicado en quince volúmenes bajo el título: Benito Juárez, Documentos, Discursos y Correspondencia, editado por la Secretaria del Patrimonio Nacional. A través de la Antología comprenderemos de manera directa el pensamiento de Juárez y los compatriotas que lo acompañaron en la lucha contra los conservadores en la guerra de reforma, y contra los franceses en el periodo de la invasión a invitación de los conservadores.
En las diversas cartas y correspondencia familiar conoceremos a Juárez el hombre de familia, la mayor parte de las cartas son entre Benito Juárez y su yerno Pedro Santacilia, quien era un cubano de ideas liberales casado con Manuela Juárez Maza; son muchos los pasajes que conoce el lector sobre la buena relación que tenía Juárez con su esposa Margarita y sus hijos e hijas, pero es importante remarcar que a partir de la primera mitad de 1850, la familia vivió separada por los conflictos de guerra permanente en los que vivía México y que eran liderados por Juárez.
Un acontecimiento muy duro, pero al mismo tiempo un hecho que nos muestra el carácter y temple de Juárez sucedió en 1864 y 65, años en que mueren sus hijos Pepe y Antonio; para ese entonces la familia ya había perdido a tres hijos, pero ahora en plena guerra contra la intervención francesa murieron Pepe y un año después Antonio, Juárez le escribe a su esposa:
“Te escribí en el correo último manifestándote el gran pesar que me ha causado la muerte de nuestro querido Antoñito. Como debes suponer, mi corazón está destrozado con golpes tan rudos como los que hemos recibido con la pérdida de nuestros hijos; pero es preciso resignarnos a tan duras pruebas y no dejarnos abatir, porque nos quedan aún hijos que necesitan de nuestra protección y amparo. Te ruego por tanto que tengas calma y serenidad, que procures distraerte y que te cuides para que puedas estar en posibilidad de cuidar a nuestra familia. No tengas cuidado por mí, estoy con buena salud. Si les prueba bien ese temperamento no vuelvan a Nueva York, hasta que varíe la estación de calor. Dales muchos abrazos a las muchachas y a Beno y recibe el corazón de tu esposo que no te olvida.” (Carta enviada, desde El Paso del Norte, a Margarita, el 21 de septiembre de 1865, Benito Juárez, Documentos, Discursos y Correspondencia)
Las cartas de contenido político son magistrales, en cada correspondencia no tan sólo se conoce el pensamiento y obra de Juárez, además, vemos como se conducían los diferentes actores incluyendo amigos y enemigos, simpatizantes y opositores, a los interesados en profundizar sobre esta etapa de la historia de México. Aquí encontrarán el testimonio directo de Melchor Ocampo sobre la firma del tratado Mclane-Ocampo, el doble actuar de Ignacio Comonfort, lo posición digna y firme de Matías Romero, el creciente prestigio militar del futuro dictador Porfirio Díaz, empero comentaré brevemente una correspondencia insoslayable en estos documentos, y se da cuando a Juárez le informan la posición del Presidente Johnson sobre la guerra de México:
“Con relación a la causa de México, dijo lo que debía decir y su dicho en nada nos perjudica, por el contrario, a mí me sorprendió agradablemente lo que dijo porque yo muy poco o nada me esperaba. Yo nunca me he hecho ilusiones respecto del auxilio abierto que puedan darnos esa nación. Yo sé que los ricos y poderosos ni sienten ni menos procuran remediar las desgracias de los pobres. Este es y ha sido el mundo. Sólo los que no quieran conocerlo se chasquean. Los mexicanos en vez de quejarse deben redoblar esfuerzos para librarse de sus tiranos. Así serán dignos de ser libres y respetables. Porque así deberán su gloria a sus propios esfuerzos y no estarán atenidos como miserables esclavos a que otro piense, hable y trabaje por ellos.”
La anterior correspondencia nos enseña el conocimiento que poseía Juárez sobre lo interior y lo exterior de la política, las formas de cómo se conducen los Imperios y cómo deberíamos conducirnos los mexicanos, pero cuando nos queda muy claro que estamos frente a un verdadero estadista, frente al Benemérito de las Américas, es cuando Juárez le envía la siguiente digna respuesta a Maximiliano:
“Me dice usted que no duda que de esta conferencia –en caso de que yo la aceptara– resultará la paz y la felicidad de la Nación mexicana y que el futuro del Imperio me reservará un puesto distinguido y que se contará con el auxilio de mi talento y de mi patriotismo.
“Ciertamente, señor, la historia de nuestros tiempos registra el nombre de grandes traidores que han violado sus juramentos, su palabra y sus promesas; han traicionado a su propio partido, a sus principios, a sus antecedentes y a todo lo que es más sagrado para un hombre de honor y, en todos estos casos, el traidor ha sido guiado por una vil ambición de poder y por el miserable deseo de satisfacer sus propias pasiones y aun sus propios vicios, pero el encargado actual de la Presidencia de la República, salido de las masas obscuras del pueblo, sucumbirá si es éste el deseo de la Providencia, cumpliendo su deber hasta el final, correspondiendo a la esperanza de la Nación que preside y satisfaciendo los dictados de su propia conciencia.
“Tengo que concluir por falta de tiempo, pero agregaré una última observación. Es dado al hombre, algunas veces, atacar los derechos de los otros, apoderarse de sus bienes, amenazar la vida de los que defienden su nacionalidad, hacer que las más altas virtudes parezcan crímenes y a sus propios vicios darles el lustre de la verdadera virtud. Pero existe una cosa que no puede alcanzar ni la falsedad ni la perfidia y que es la tremenda sentencia de la historia. Ella nos juzgará.”

Clemencia

Las aportaciones de Ignacio M. Altamirano en el México del siglo XIX son abundantes, fue él quien sentó las bases de la educación primaria gratuita, laica y obligatoria, se convirtió en un ferviente defensor de las ideas liberales, defendió en teoría y en la práctica las leyes de reformas, participó en la defensa de la patria contra la intervención francesa; a pesar de lo antes mencionado, la aportación más importante de Altamirano se encuentran en el terreno educativo, el Maestro a través de las letras buscó la unidad, comprensión, identidad y el progreso nacional, escribió novelas, cuentos, ensayos, crónicas, relatos, crítica literaria, artículos educativos, por lo tanto, en este artículo dedicado a festejar a la República Restaurada se presenta la novela del Maestro Altamirano titulada: Clemencia.
Como la mayoría de las novelas de Altamirano, Clemencia es una obra costumbrista ambientada en el contexto de la intervención francesa entre los años 1863-1867. La historia de lo sucedido en Clemencia la contará un reconocido Doctor que sirvió en el cuerpo médico-militar, y es considerado un hombre instruido, culto, amable, filántropo, pero lo más importante es que el Doctor fue parte de la historia que les narrará a sus amigos que lo acompañan en su modesta casa, y lo primero que hace es ubicarlos en el contexto de la narración:
“Estábamos a fines del año de 1863, año desgraciado en que, como ustedes recordarán, ocupó el ejército francés a México y se fue extendiendo poco a poco, ensanchando el círculo de dominación. Comenzó por los Estados centrales de la República, que ocupó también sin quemar un sólo cartucho, porque nuestra táctica consistía sólo en retirarnos para tomar posiciones en los Estados lejanos y preparar en ellos la defensa. Así pues, nos retiramos y las legiones francesas, acompañadas de sus aliados mexicanos, avanzaban sobre poblaciones inertes que muchas veces se veían, obligadas por el terror, a recibirlos con arcos triunfales. Así, pues, en pocos días, en dos meses escasos, el invasor se había extendido en el corazón del país, sin encontrar resistencia. Faltábale ocupar Zacatecas y Guadalajara.”
El contexto ya lo tenemos, el lugar donde todo se desarrollará es en Guadalajara, resulta muy interesante la forma en que Altamirano describe a esta bella ciudad, otorga datos geográficos, cuenta historias y anécdotas de la ciudad, sus costumbres, su gente: “El carácter de los jaliscienses es demasiado conocido para que tenga yo necesidad de detenerme a encomiarle. En cuanto a sus mujeres, en mi concepto, no sólo son hermosas sino divinas, y tienen, además de los encantos físicos que el cielo les otorgó con mano pródiga, una cualidad que no es común, el corazón, amigos míos, el corazón; lo que se llama hoy corazón ¿Entienden ustedes?”
Teniendo el contexto y el lugar, les presento a los principales protagonistas. Por una parte está el Comandante Enrique Flores, quien es un joven guapo, caballeroso, todo un Don Juan, al lado de él aparece Fernando Valle, un joven honesto, de ideas liberales, con síntomas de tristeza y soledad permanente, estos dos jóvenes aunque están en el bando republicano defendiendo a la patria contra la intervención francesa, son muy diferentes, Enrique es oportunista, traidor, mujeriego, Fernando un hombre de principios y valores.
Al lado de los protagonistas presentados aparecerán Isabel y Clemencia, ambas jóvenes viven en Guadalajara, son bellísimas, talentosas, Isabel es prima de Fernando y amiga íntima de Clemencia: “La una era blanca y rubia como una inglesa. La otra morena y pálida como una española. Los ojos azules de Isabel inspiraban una afección pura y tierna. Los ojos negros de Clemencia hacían estremecer de deleite. Eran bellezas incomparables.”
Cuando los dos oficiales conocen a las hermosas mujeres, empezará toda una historia de amor, pasión, intrigas, engaños. Enrique acuerda con Fernando que él respetará a Isabel para que la corteje, después de convivir resultó que Isabel estaba enamorada de Enrique y todo indicaba que la bella Clemencia se había interesado por Fernando. Enrique un hombre de mundo que sólo ve a las mujeres como símbolo sexual, pensó que por su galantería y experiencia fácilmente lograría sus deseos sexuales con Isabel, cosa que no sucedió, en la trama se va descubriendo que Clemencia también estaba perdidamente enamorada de Enrique y que al inicio sólo coqueteó con Fernando para darle celos a Enrique. Mientras la historia es narrada, en la obra se desarrollan una rica variedad de conceptos sobre el amor, los valores, el honor, la honestidad, que bien vale la pena compartir:
“Este culto del amor ya sólo existe en algunos puntos del globo; él ha sido hasta aquí la religión del género humano, pero desgraciadamente va sustituyéndose con la horrible idolatría del becerro de oro, que se haya extendida por toda la tierra, que gana prosélitos a cada rato, y que parece estar cobijada bajo las alas poderosas de la civilización.
Yo creo que esta especie de ateísmo que se burla de los sentimientos, y que no hace caso sino del estúpido goce material, no es más que el retroceso que toma una nueva forma, y que se envuelve y se mezcla entre las galas del progreso para emponzoñarle y destruirle. Sea como fuere, nosotros advertimos, y esto es muy perceptible, que a medida que nuestro pueblo va contagiándose con las costumbres extranjeras, el culto del sentimiento disminuye, la adoración del interés aumenta, y los grandes rasgos del corazón, que en otros tiempos eran frecuentes, hoy parecen prodigiosos cuando los vemos una que otra vez.”
Lo antes transcrito es importante, porque claramente Altamirano con estos dos personajes nos está representado el origen y desarrollo de la guerra que se estaba viviendo en México. Enrique representa ser un joven mexicano ambicioso, insaciable, perverso, sin principios, sin amor e interés por la Patria, ve la lucha armada como ve a las mujeres, de una obtiene poder, riquezas, y de las otras sólo le interesa el placer. Fernando con defectos y virtudes representa al mexicano que cree en las Leyes de Reforma, en la Independencia de México, su conducta de hombre honesto en la vida privada se ve reflejada en su actuar en la vida pública.
Falta mucho por conocer de esta magistral historia, todo terminará al puro estilo de una tragedia griega, pero el trágico final de Fernando y el triunfo momentáneo de Enrique, describe en gran medida lo que ha sido la historia política de este país, un nido de corrupción y barbarie.

El Sitio de Querétaro

El 15 de mayo de 1867 el Emperador Maximiliano de Habsburgo fue aprehendido en la ciudad de Querétaro y se le inició un juicio que concluirá con su fusilamiento en el Cerro de las Campanas el 19 de junio. Con el hecho antes mencionado termina por completo la vigencia del intento del Segundo Imperio Mexicano y se restauran las instituciones y legalidad republicana en nuestro país. Parte de lo sucedido en esta dolorosa guerra fue narrado por algunos protagonistas y testigos mediante diarios, memorias, informes, apuntes, y en el año 1967 la Editorial Porrúa publicó el libro titulado: El Sitio de Querétaro.
La obra es producto de un conjunto de textos seleccionados por el escritor Daniel Moreno, de enorme valía es la selección debido a que todos los escritos son de protagonistas directos del hecho histórico. Del General Sóstenes Rocha conoceremos sus: Apuntes históricos sobre el Sitio de Querétaro. Alberto Hans escribió: Querétaro. Memorias de un oficial del Emperador Maximiliano. Samuel Basch tituló a su libro: Recuerdos de México. La princesa Inés Salm-Salm escribió su diario el cual fue publicado como: Apuntes del Diario de la Princesa Inés de Salm-Salm, y finalmente, Mariano Escobedo veinte años después de la caída de Maximiliano, publicó su: Informe el cual es dirigido al Presidente de la República.
Sóstenes Rocha fue uno de los más valientes y valiosos militares que defendieron la causa liberal, desde muy joven inició su carrera militar perteneciendo como todos los militares del lado conservador; esto se comprende porque desde que ingresaban al Colegio Militar los educaban para obedecer servilmente. Daniel Moreno sobre Sóstenes Rocha apunta: “Pero el talento de Rocha y sus sentimientos generosos, no podían mantenerlo largo tiempo en el estado de autómata, y quiso darse cuenta de lo que se debía a sí mismo, de lo que debía a su patria y a la ilustración del siglo. El resultado de ese examen consigo mismo, debía naturalmente inclinarlo y lo inclinó al lado del partido liberal, resolviéndose a ingresar a sus filas en 1859. El ingreso no quiso hacerlo aisladamente, sino con los soldados que tenía a sus órdenes, y desde entonces la causa que abrazaba le pareció tan justa, que no llegó a desmentirla un sólo día.”
En los apuntes históricos del General Rocha conoceremos desde la posición militar republicana, las estrategias de ataques, los elementos, las conformaciones de los ejércitos, los enfrentamientos sangrientos que se dieron entre los meses de marzo a mayo, en general, es un documento valioso que nos ilustra los detalles técnicos y psicológicos de un Sitio en guerra, cuando la República se restauró, Sóstenes Rocha se convirtió en uno de los hombres de mayor confianza del entonces Presidente Don Benito Juárez.
Las memorias del subteniente Alberto Hans se leen como una magistral crónica. Hans no sólo narra lo acontecido de marzo a mayo tiempo que duró el Sitio de Querétaro, además, agrega su interpretación de la importancia del Imperio de Maximiliano y si bien sus memorias tienden a justificar la intervención francesa, esto no le quita objetividad a lo narrado porque incluso reconoce el valor de varios de los principales liberales como fue Don Vicente Riva Palacio, añadiendo que a través de Alberto Hans se conoce de voz directa el actuar y pensar de Maximiliano, ejemplo de ello es cuando Francia abandona a su suerte a Maximiliano, éste desde Orizaba contestó sobre el tema:
“La Francia, al retirarse, invoca sus propios intereses; yo no puedo ni quiero abandonar una causa que he aceptado con sus peligros. Suceda lo que Dios quiera, no necesito deciros que seré lo que he sido en Milán, en la marina y en Miramar, no aconsejándome más que de mi deber y de mi dignidad personal. Jamás abandonaré mi puesto, y ni un momento olvidaré que desciendo de una raza que ha pasado por crisis mucho más terribles que las que yo paso, y no seré yo quien manche la gloria de mis abuelos.”
El Doctor Samuel Bach fue el médico particular de Maximiliano, su libro en parte es una petición que le realizó el Emperador e incluso llegó a sugerirle el título de la obra, leerlo implica estar muy cerca de Maximiliano hasta horas antes de su muerte. En cuanto a Mariano Escobedo sin ninguna duda es uno de los más importantes militares que defendieron la causa republicana, Escobedo nos presenta su informe sobre los hechos, sin embargo, decidí concluir el presente artículo con un personaje que siempre me ha provocado interés, simpatía, deseos por conocer más de su vida, una mujer descrita como bella, inteligente, de carácter firme, voluntariosa, me refiero a la Princesa de nombre Inés Le Clerq mejor conocida como la Princesa Salm-Salm.
Esta atrayente mujer originaria de Nueva york, se casó con el Príncipe Prusiano Félix Constantino Alejandro; el matrimonio participó activamente en la guerra de Secesión en Estados Unidos, y una vez concluida arribaron a México para apoyar al Emperador Maximiliano. Existe abundante literatura sobre la Princesa y ella escribió sus memorias sobre el Imperio mexicano. Inés vivió muy de cerca la caída del Imperio, su esposo fue aprehendido junto al Emperador, ella hizo todo por salvar la vida de Maximiliano, utilizó su poder, sus relaciones con el Presidente de Estados Unidos, su belleza imponente, pero lo único que consiguió fue salvar a su esposo, una de las escenas más emblemáticas sobre la Princesa es cuando se entrevista con el Presidente Juárez y le ruega le perdone la vida a Maximiliano, Inés nos cuenta que Juárez le responde de la siguiente manera:
“El Presidente hizo esfuerzo para alzarme; más abarqué sus rodillas y no quise levantarme, hasta que no me concediera la vida del Emperador; pensé que debía ganársela luchando. Vi que el Presidente estaba conmovido, tanto él, como el señor Iglesias, tenían los ojos humedecidos de lágrimas. Me dijo con voz baja y triste:
“Me causa verdadero dolor, señora, el verla así de rodillas; más, aunque todos los reyes y todas las reinas estuvieran en vuestro lugar, no podría perdonarle la vida. No soy yo quien se la quitó; es el pueblo y la ley quienes piden su muerte, si yo no hiciese la voluntad del pueblo, entonces éste le quitaría la vida a él, y aún pediría la mía también.”

La Lejanía del Tesoro

Sobre el hecho histórico de la segunda intervención francesa en México, se escribieron extraordinarias novelas históricas que nos cuentan desde la ficción, lo vivido por el pueblo mexicano y los gobiernos en disputa, una de las grandes novelas que abordan el tema mencionado fue publicada en 1992 bajo el título: La Lejanía del Tesoro, obra del escritor Paco Ignacio Taibo II.
El escritor mexicano de origen español en La Lejanía del Tesoro, nos regala una obra magistral llena de imaginación y creatividad, lo primero que se percibe cuando se empieza la lectura, es que Paco Ignacio es un experto conocedor de la historia de México y en este caso particular de todo el proceso de la guerra de reforma y la segunda intervención francesa, porque partiendo de personajes reales y acontecimientos conocidos, el escritor recrea la historia para contárnosla ficcionadamente, es decir, estamos frente a una novela histórica y no un libro de historia.
Desde una lectura personal les compartiré puntos esenciales de la novela. La obra se compone de cuatro capítulos, se leerá principalmente en tres historias bien estructuradas y que conforme se avanza se van entrelazando. La primera parte de la historia es narrada por el personaje histórico Guillermo Prieto quien fue un destacado escritor liberal, fundador de periódicos como: La Chinaca junto a Ignacio Ramírez, Ignacio M. Altamirano, entre otros. Guillermo Prieto cuando inicia la intervención francesa estuvo al lado del Presidente Juárez, lo acompañó en gran parte de su peregrinar hasta llegar a Paso del Norte hoy Ciudad Juárez.
Paco Ignacio Taibo a través de la figura de Guillermo Prieto como personaje novelado y bajo el título Memorias Azarosas. El manuscrito perdido de Guillermo Prieto, nos contará un sinfín de historias, anécdotas, el desarrollo de la guerra, la relación de Juárez con diferentes protagonistas, el momento del distanciamiento entre Prieto y Juárez, debido a que Guillermo Prieto en 1866 estaba a favor de que Juárez cediera la presidencia de la República a Jesús González Ortega. Considero que los capítulos de las Memorias Azarosas son la gran base de la estructura narrativa de toda la historia, a ellos se integrarán las demás historias más particularizadas, sin dejar de puntualizar que en la novela viene un Epílogo, donde Paco Ignacio nos explica la creación ficticia del capítulo de Guillermo Prieto:
“Podría decirse también que Guillermo Prieto nunca tuvo tiempo, aunque sin duda intenciones, de escribir el Tomo Tercero de sus memorias. Tercero, si contamos los dos de Memorias de mis tiempos como uno y Viajes de orden suprema como el segundo volumen de la serie. A pesar de que este tercer tomo nunca cobró forma, lo dejó dibujado en una serie de artículos periodísticos y en sus cartas a Doblado, González Ortega e Ignacio Ramírez. No era suficiente este material para mis intenciones, por lo que hube de apelar a la tijera diacrónica; y Guillermo Prieto, maravilloso Prieto, proveyó de aquí y allá una descripción, una oración, un giro.”
La segunda historia de la novela se centra en Vicente Riva Palacio, de entrada, Riva Palacio es presentado como lo que fue, un hombre de letras. En estos capítulos la voz narrativa es del escribidor de la novela. Riva Palacio era conocido como “el nieto de la nación” por ser su abuelo materno Vicente Guerrero, desde joven amó la poesía, el teatro, las ideas liberales, en el periodo de la guerra de reforma escribió gran cantidad de obras de teatro y eran presentadas con absoluto éxito en el teatro Iturbide o el Nacional, la intervención hizo que el arte se detuviera y nuestro poeta se fue al campo de batalla. En la obra acompañaremos a Riva Palacio luchando por la causa liberal en Zitácuaro, en Morelia, hasta el día del arribo triunfal de los liberales a la ciudad de México.
La tercera historia en que estructuré el estudio y análisis de la presente novela, se encuentra en el título: “El Tesoro”, aquí nos encontraremos con la ficción a plenitud, en el ambiente de guerra defendiendo a la patria, se escuchaban todo tipo de historias, surgió una que al final se vuelve central en la novela y es la existencia de un tesoro buscado y deseado por muchos bandoleros, guerrilleros, conservadores y liberales. El concepto del contenido del tesoro fue variando conforme se propagaba el misterio, algunos decían que consistía en cuatro carretas que siempre acompañaban a Benito Juárez y que estaban repletas de oro, también se hablaba de un baúl de una Iglesia o Convento que encontraron en pleno contexto de la guerra, otros apuntaban a un documento que concedía una enorme herencia, si el tesoro existió o no, lo comprenderá el interesado cuando concluya la lectura de esta sensacional novela, e incluso fue tanta la obsesión por obtener el mencionado tesoro, que un personaje muy singular de origen francés estuvo en nuestras tierras buscando el afamado y enigmático tesoro, les platicaré un poco de él.
El nombre original es Leo Leenhoft, después pasará por el doctor Van der Elst o como Leo Brouchard, este hombre se empecinó por el tesoro, pero lo que más atrae es la historia de su vida porque al igual que el objeto deseado resulta ser un misterio. Leo en la novela es cuñado de Édouard Manet quien es el padre del impresionismo, en la vida real la mayoría de críticos e historiadores afirman que Leo es el único hijo que tuvo el universal pintor francés Manet, y que a pesar que lo pintó y heredó, no lo reconoció como tal.
Paco Ignacio Taibo a los dos, padre e hijo o cuñados, los hizo vivir en México y ser parte de los acontecimientos narrados, lo único real es que Manet en una de sus pinturas históricas nos ilustra el fusilamiento de Maximiliano, a la distancia de los hechos todo lo demás resulta muy lejano, lo único cercano y que debemos de cuidar como un verdadero tesoro es a nuestra golpeada y ensangrentada República, hace 150 años se restauró, hoy a nosotros nos toca rescatarla.
miguel_naranjo@hotmail.com