REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 10 | 2017
   

De nuestra portada

México bifronte: solidaridad y corrupción


Hugo Enrique Sáez A.

A la hora del mediodía del 9 de octubre de 2016 leí en Facebook la infausta noticia de que René Avilés Fabila -el escritor, el amigo, el maestro, el incansable impulsor de la cultura- había muerto. No lo podía creer, en mí resonaba (y lo sigue haciendo) su humor, sus relatos fantásticos de hechos reales, su generosidad, su talento, su amistad leal, su sensibilidad sin límites. Aún no puedo creer que se nos haya ido. Lo recuerdo con su gazné al cuello coronando su elegancia más allá de esta vida, tan a menudo miserable, que él llenaba de entusiasmo, reflexiones y sonrisas.

El día del derrumbe en la pluma de Rulfo

Cabalísticamente, otro 19 de septiembre, ahora de 2017. De nuevo, el cuento de Juan Rulfo ("El día del derrumbe") regresó a mi memoria. "óyeme, Melitón, ¿no fue el veintiuno de septiembre el mero día del temblor? -Fue un poco antes. Tengo entendido que fue por el dieciocho." En el homenaje al primer aniversario del terremoto de 1985, el actor José Carlos Ruiz leyó párrafos de aquellas letras de Rulfo en el Auditorio Nacional. Y en el relato no podía faltar la inefable visita del gobernador al pueblo, que sólo sirvió para revelarles que la estatua de la plaza del pueblo era de Benito Juárez, y así dejaron de rendirle homenaje a Hidalgo, Morelos o Venustiano Carranza, ya que ante la incertidumbre les hacían "función" a todos en su aniversario. El discurso del mandatario -cualquier similitud con la realidad es producto de la realidad- es una pieza sutil que expone la vacuidad del régimen.
"Conciudadanos -dijo-. Rememorando mi trayectoria, vivificando el único proceder de mis promesas. Ante esta tierra que visité como anónimo compañero de un candidato a la Presidencia, cooperador omnímodo de un hombre representativo, cuya honradez no ha estado nunca desligada del contexto de sus manifestaciones políticas y que sí, en cambio, es firme glosa de principios democráticos en el supremo vínculo de unión con el pueblo, aunado a la austeridad de que ha dado muestras la síntesis evidente de idealismo revolucionario nunca hasta ahora pleno de realizaciones y de certidumbre." - Allí hubo aplausos, ¿o no, Melitón? -Si muchos aplausos. Después siguió: "Mi trazo es el mismo; conciudadanos. Fui parco en promesas como candidato, optando por prometer lo que únicamente podía cumplir y que al cristalizar, tradujérase en beneficio colectivo y no en subjuntivo, ni participio de una familia genérica de ciudadanos. Hoy estamos aquí presentes, en este caso paradojal de la naturaleza, no previsto dentro de mi programa de gobierno..." "-¡Exacto, mi general! -gritó uno de por allá-. ¡Exacto! Usted lo ha dicho." "'... En este caso, digo, cuando la naturaleza nos ha castigado, nuestra presencia receptiva en el centro del epicentro telúrico que ha devastado hogares que podían haber sido los nuestros, que son los nuestros; concurrimos en el auxilio, no con el deseo neroniano de gozarnos en la desgracia ajena, más aún, inminentemente dispuestos a utilizar magníficamente nuestro esfuerzo en la reconstrucción de los hogares destruidos hermanalmente dispuestos en los consuelos de los hogares menoscabados por la muerte. Este lugar que yo visité hace años, lejano entonces a toda ambición de poder, antaño feliz, hogaño enlutecido, me duele. Sí, conciudadanos, me laceran las heridas de los vivos por sus bienes perdidos y la calmante dolencia de los seres por sus muertos insepultos bajo estos escombros que estamos presenciando."

De septiembre de 1985 a septiembre de 2017
Y las cosas no han cambiado mucho en 32 años, salvo que ahora la televisión descubre en el desastre la posibilidad de transmitir un reality show gratuito, mientras que muchas autoridades continúan medrando con el dolor ajeno. La esposa del presidente, acompañada de cámaras que la enfocaban obsesivamente, llegó a apropiarse del escenario en que rellenaban unas cajas con el logo del DIF empleando donativos apropiados por el gobierno a los hechos por la población civil. Más tarde serían distribuidas a devastados por el sismo. Así, la dueña de la llamada "casa blanca", propiedad cuya procedencia nunca se ha aclarado, aparecería en público beneficiando a gente con presuntos fondos del Estado. Un joven, Aníbal Ponce, denunció desde Pátzcuaro, Michoacán, que el DIF estatal practicaba una operación similar a la ocurrida en el Campo Marte con la llamada "primera dama". Y no dudo que mi reseña queda incompleta al detallar estas tropelías.
La esposa del gobernador de Morelos se apropió de los vehículos que transportaban auxilio para las víctimas del terremoto. La acción organizada y decidida de los brigadistas logró arrebatarle los cargamentos confiscados ilegalmente.
Hay que reconocer que miles de jóvenes acompañados por contingentes de todas las edades no titubearon en desafiar el peligro para ir a socorrer a familias que ni siquiera conocían. Hay que alabar la generosidad de las donaciones de personas que presurosas aportaron víveres, vestimenta, medicinas, y todo tipo de artículos destinados a aliviar carencias. De nuevo, la valentía de los topos se distinguió por sus hazañas en el rescate de sus semejantes, algunos vivos y otros lamentablemente fallecidos. Por fin, el DN-III de las fuerzas armadas, paralizado en 1985, sí funcionó.
Las cifras de muertos no reflejan la dimensión de esta catástrofe. No sólo la desolación por los muertos, también el desamparo de los sobrevivientes impedidos de entrar a cientos de viviendas que serán objeto de peritajes para verificar si son habitables. Están en refugios, en casas de parientes y amigos, en la calle. Y hasta son objeto de pillaje y de robos. Las dos caras de una sociedad: la heroica y la corrupta.
Que nadie se apropie de la labor de los verdaderos héroes del rescate en medio de la tragedia. Hoy gritamos "¡Viva México de pie!"; hoy agradecemos a todos los que sin esperar recompensa alguna se lanzaron a buscar un lugar en que sus manos pudieran prestar asistencia. Sin embargo, la cúspide de la corrupción y el cinismo de la oligarquía, así como la indiferencia sentimental hacia el otro, han calado hondo en el tejido social y esos cómplices del sistema no merecen ser incluidos en el México que lucha y que se arriesga por el conjunto de sus habitantes. Son un lastre ponzoñoso que explota al máximo la posibilidad de sacar ventajas, de burlarse de las normas de convivencia, de arrebatar un espacio en el tránsito, de violar las leyes si se cuenta con el apoyo de "influyentes", de tirar basura y heces de sus mascotas, en la calle, de no pagar el mantenimiento en los condominios, de construir edificios que al año se caen con un temblor (38 derrumbados y cientos dañados), de convertirse en huachicoleros, de violar y asesinar mujeres. Así como hay drogas "suaves" que conducen a adicciones de otras mortales, desde las pequeñas "faltas" o "avivadas" se suele evolucionar hacia el secuestro, el robo, el crimen.

El lado oscuro que perjudica a México
Se comienza como gandallas que viven de la simulación para engañar al prójimo. No merecen llamarse mexicanos. Son el lado oscuro y perverso del país que impide lograr equidad y paz. Ya los describió el periodista Guillermo Ochoa ("Te conozco, gandallita") en un breve y sustancioso artículo. "Tú eres el que pasa con tu automóvil a toda velocidad, para levantar una cortina de agua y empapar a la gente." "Tú eres el que llega al edificio a las 3 de la mañana y pone el estéreo a todo volumen." "Tú eres el que funda una asociación filantrópica y se roba el dinero." "Tú eres el que se adelanta en las colas." "Tú eres el que te pegas a la ambulancia en los embotellamientos." "Tú eres el que ocupa dos lugares en el estacionamiento." Son algunas de las conductas enumeradas, y lo peor es que a varios sujetos les parecerán "graciosas", o bien con resignación otros bajarán los hombros y dirán "Es que así somos los mexicanos". Y no es así, porque hay muchas formas dignas de ser mexicanos. Lo que hacen los gandallas son abusos y atropellos que ninguna ley sanciona, pese a que así se construye un ambiente turbio y violento de convivencia.
Un siniestro de las dimensiones que asumieron los terremotos del 7 y 19 de septiembre pasados, se potencia con la corrupción hecha metástasis en algunos grupos que controlan territorios y conciencias. La labor del pulpo inmobiliario ha sido incontenible en la ciudad, la cual en algunos sitios se ha hundido 15 metros. Estos grupos empresarios actúan como un eslabón de la cadena que se beneficia con sus maniobras. Un claro ejemplo es el enorme centro comercial que se está construyendo en Insurgentes Sur, a la altura de Santa úrsula. En ese amplísimo terreno funcionaba la clínica San Rafael, de un profesionalismo excelso en materia de trastornos mentales. Las obras han sido suspendidas varias veces, y después de múltiples amparos otorgados por jueces avariciosos continúan sin problema. El daño ecológico y humano a la zona es inconmensurable.

Un testimonio de brigadista en las tareas de apoyo
Quiero reproducir a continuación la experiencia de una amiga, Marcela Palafox, que estuvo presente en diversos lugares para colaborar en lo que fuera necesario durante el embate fatal de la naturaleza. No lo comento. Sólo lo muestro literal, con su anuencia. Escrito con la pasión del desencanto frente a miembros de una población que abusan en medio de la adversidad colectiva.
"Chale, lo tengo que decir, ayer me bajoneé; es muy triste estar en una comunidad que ya tiene instalado en su ADN lo que denominamos "el acarreo". Entiendo que es una comunidad sumergida en la pobreza, pero eso para mí (perdón), no es justificación. Una cosa es que no tengas varos y otra que no tengas empatía ni consciencia de que hay más personas en el mundo además de ti. Ayer formamos a la gente, explicamos que no somos partido político, que las cosas no eran nuestras, que mucha gente hizo posible esa recaudación de víveres y artículos básicos, que nosotros íbamos a entregar de la forma más equitativa posible, que sólo se formara un representante de cada familia y se le entregarían a él los artículos con la finalidad de que todos tuvieran lo que necesitaban y en la misma proporción. La primera fila se compuso de gente que le valió madre, que no lo necesitaba; tres personas de la misma familia llenando su caja. Me megaencabroné; ya me han visto cuando enfurezco y saben de qué hablo, pero eso me pareció un robo, no uno simple, sino el más ruin, equiparable a asesinar a alguien desarmado, a dejar morir de hambre a alguien teniendo todos los recursos para no hacerlo, a secuestrar... No es una exageración, vi con mis propios ojos a gente que pretendía irse con los artículos de primera necesidad de las personas que lo habían perdido todo. Así que los regresamos y les dije de la forma más fría y directa que eso no se hace, que no sean abusivos. Tal vez nunca nadie los ha encarado, nunca nadie les ha dicho: "Robar no es ser abusado, es ser abusivo"; "Formarse doble en la fila es ser abusivo"; "Mentir no está bien, tu credibilidad es lo único que tienes en la vida"; "Vender tu voto es un delito"; "No te aproveches de las buenas personas"; "Ser bueno no es equivalente a ser pendejo"; "Abandonar a un animal en la calle es un delito". Esas personas no lo saben o, por costumbre, por conveniencia, han decidido mirar para otro lado y hacer como que no pasa nada... Esas personas también son mexicanos, los que no nos gustan, los que van de acarreados en tiempo de campaña electoral. Esos también nos representan y son los que han hecho con sus decisiones malinformadas que tengamos los gobernantes que repudiamos. A ellos son a los que debemos atender primero, a los que debemos reeducar, a los que debemos fomentar el pensamiento crítico, la reflexión, la asertividad, la educación, porque sus acciones son tomadas desde el miedo: a la pobreza que ven todos los días, a la violencia intrafamiliar, a los golpes y amenazas de los asaltantes, que son sus propios vecinos. Me da vergüenza que los hayamos olvidado y me enoja con ellos, me enfurece que su actitud sea la de muchos más en su colonia, en muchas colonias... También eso es México y no sólo se debe atender en una emergencia, ellos son la emergencia."