REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 10 | 2017
   

Arca de Noé

La princesa Ileana


José Juárez

¿Existen los cuentos de hadas? Siempre me he preguntado en varias ocasiones, sobre todo cuando me invade la melancolía y también la euforia, y la respuesta ha sido siempre la misma: ¡No, sólo son eso! Son historias ficticias que pueden contener ciertos personajes folclóricos e imaginantes: tales como el de: —las hadas, los duendes, los elfos, las brujas, los ogros, los unicornios, las sirenas, los troles, los gigantes, los gnomos y hasta los animales parlantes— e incluir hasta los encantamientos.
Y a esa pregunta incisiva responde mi corazón: Si hago feliz a alguien yo también seré feliz al volver a revivir mi infancia.
Estos cuentos normalmente son representados como una secuencia inverosímil de acontecimientos fantásticos que emergen de la imaginación; pero ellos, no son más que un proceso psicológico superior que permite al individuo manipular información generada intrínsecamente, con el fin de crear una representación percibida por los sentidos de la mente. En concreto, creo que en lo que respecta a sentidos de la mente, son los mecanismos que permiten ver los objetos que se habían visualizado previamente, pero que ya no se encuentran presentes en la realidad más que en el ambiente creativo. Cabe aclarar que cuando alguien se imagina algo, no se reduce sólo al sentido de la visión, sino también a otras áreas sensoriales. Es aquí donde se localiza, en la parte posterior de la zona superior del lóbulo temporal, en el punto en donde se ponen en contacto tanto el lóbulo parietal como el occipital con el temporal. Es pues aquí, donde confluyen las señales sensitivas de los tres lóbulos sensitivos (el temporal, parietal y occipital).
En el sentido que citamos anteriormente la imaginación creativa tiene semejanza con el proceso de la percepción. La percepción es pues, la manera en la que el cerebro de un organismo interpreta los estímulos sensoriales que recibe a través de los demás sentidos para formar una impresión consciente de la realidad física, de su entorno. No obstante, la primera no se limita a la segunda.


La imaginación es un proceso más abstracto, esto es, que no necesita de un objeto o sujeto presente en la realidad (en el instante mismo), la imaginación se sirve de la memoria para manipular la información y relacionarla con formas que no dependen del estado actual del organismo.
Es decir, la imaginación toma elementos antes percibidos y experimentados, y los transforma en nuevos estímulos y realidades.
Éste en particular, es un cuento creado para el privilegio y regocijo de los niños.
Todos nos preguntamos porqué el nombre de Hipatia y no el de Ileana; en primer lugar, porque Hipatia inspiró este retrato de Ileana y en segundo, por la concordancia de Ileana con Hipatia, porque ambas nos describen en su mayoría el carácter científico como la actividad muy especial que desempeña Ileana —las matemáticas—, ya que éstas son los símbolos del pensamiento libre ante la intolerancia. Ellas son el estudio de una lengua alfanumérica o un estado de una cierta lengua, que nos permiten hacer un inventario de sus unidades, de sus valores y de sus variaciones morfológicas y una representación estructural de las combinaciones posibles entre éstas. En concreto, es el estudio de las propiedades y relaciones entre entidades abstractas como son los números, las figuras geométricas o los símbolos. No podemos olvidar, a pesar de su débil audibilidad de la princesa Ileana su sensibilidad; ella es capaz de reconocer los tonos más sutiles de la música, reconocer los sonidos en una secuencia temporal atendiendo a las leyes de la armonía, la melodía y el ritmo, o la historia de la música clásica de todos los tiempos y autores.
Pero sabía usted que la historia de Hipatia de Alejandría nos muestra a una joven, virgen y bella; científica, matemática y filósofa, cuya muerte violenta marca un punto de inflexión entre la cultura del razonamiento griego y el oscurantismo del mundo medieval. Pero éste es el mito; en realidad, se sabe muy poco de su vida, y de su obra se conoce sólo una pequeña parte, gracias a los escritos de algunos de sus discípulos. Es recordada como una gran maestra y respetada por la trascendencia de sus conocimientos. Fue considerada como la mejor persona matemática viva del mundo greco-romano. Enseñó matemáticas, astronomía y filosofía, escribió diversos trabajos científicos, comentó las grandes obras de la matemática griega, construyó instrumentos científicos... Hipatia vivió durante la época del Imperio Romano en Alejandría, aunque por su formación podemos considerar que era griega de origen, por la ubicación de Alejandría, egipcia y por la época, romana; —pero Ileana por su nacionalidad es absolutamente mexicana. El padre de Hipatia, Teón, fue también un ilustre matemático y astrónomo cuya vida está asociada a los Museos, del que puede haber sido el último director. También los padres de Ileana fueron ilustres; él médico y su madre contadora, es probablemente que de ella, Ileana haya adquirido el gusto por los números.
Cuando oímos hablar de Hipatia nos viene también de inmediato a la mente Alejandría, una ciudad fantástica plena de mercaderes, con un gran puerto repleto de mercancías, y hasta escuchamos al oído el bullicio de las gentes corriendo de un lado para otro, con una biblioteca que convierte a la ciudad de Alejandría en el centro cultural de la antigüedad. Y de inmediato nos trasladamos al siglo III a. C., en pleno esplendor, cuando Alejandría albergaba a una de las siete maravillas del mundo el faro más imponente de la historia.
Hipatia pues, fue la última científica pagana del mundo antiguo, y su muerte coincidió con los últimos años del Imperio romano. Ella ha llegado a simbolizar el fin de la ciencia antigua.
Por otra parte, Alejandría era un centro intelectual y comercial en el delta del Nilo y el lugar donde se conservó la cultura griega. Era también una ciudad cosmopolita que estaba habitada en su mayoría por una población de origen griego, y por egipcios, romanos, judíos y, en menor cantidad, etnias árabes, sirias y persas. Fue durante siglos la metrópoli intelectual y cultural del mundo. La creó Alejandro Magno, que planeó que fuese la mejor ciudad del mundo. Tras la muerte de Alejandro –306 a. C.– su imperio se dividió, Tolomeo I heredó Egipto y Alejandría fue la capital de su reino. Tolomeo fundó allí el Museo, que fue el escenario intelectual de la época de los tres grandes matemáticos griegos, éste estaba dominado por la actividad que se desarrolla alrededor del Museo y Biblioteca de Alejandría.
La ciudad había sido fundada en el año 332 a. C., como ya se dijo por Alejandro Magno, cuando Egipto estaba bajo el dominio persa 332-331 sobre la antigua ciudad egipcia de Rakotis (fundada hacia 1500 a. C.). Alejandro construye lo que se llamó Neápolis1 para sustituir a Naukratis como centro de la nueva cultura griega en Egipto y como base naval al otro lado del Mediterráneo. En 331 abandonó Egipto dejando a Cleomenes como virrey para consolidar su obra.
Durante el Imperio Romano había tres niveles distintos de instrucción: el superior, con conocimientos de matemáticas, literatura y oratoria, propio de la elite de las ciudades, donde tanto hombres como mujeres tenían un alto grado de formación; el segundo, con conocimientos aritméticos y alfabetización que permitían trabajar en asuntos administrativos y el tercero formado por la población rural y urbana. La mujer estaba sometida a la autoridad paterna o del marido. Adquiría derechos por herencia o por divorcio, pero bajo la tutela del estado que restringía sus derechos públicos. Sin educación y sin independencia económica era difícil realizar sus ambiciones intelectuales. En este entorno, Hipatia es una excepción, favorecida por la inusual liberalidad de su padre.
El Museo era una institución dedicada a la investigación y la enseñanza, fundada por Tolomeo –general de Alejandro Magno–, y contaba con más de cien profesores, dos bibliotecas –una interna y otra externa o de Serapeo–. El Museo de Alejandría tenía siete siglos cuando nació Hipatia, y en él trabajaron importantes matemáticos tales como: Euclides (¿330? - ¿270? a. C.), Arquímedes de Siracusa (287 - 212 a. C.), Apolonio (¿262? - ¿180? a. C.), Eratóstenes de Cirene (¿284? - 192? a. C.), Diofanto de Alejandría (325 - 409) y también Pappus de Alejandría (300 - 350).
No se sabe cuándo nació Hipatia, pero sí sabemos que murió en marzo del 415. Sobre su año de nacimiento se barajan tres fechas, todas ellas aproximadas, según se estime que en el momento de su muerte fuese una mujer mayor, madura o joven. Los historiadores consideran en su mayoría que Hipatia murió con unos 60 años –lo que situaría su nacimiento hacia el 350 o 355– ya que su discípulo Sinesio recibió sus lecciones hacia el 393 con unos veinte años y escribió cartas mostrando gran admiración hacia la maestra, hecho difícil de imaginar si hubieran tenido una edad parecida. Teón supervisó la educación de su hija –con un espíritu especialmente liberal para su época– permitiendo que ella desarrollara sus excepcionales aptitudes y se convirtiera en astrónoma, filósofa y matemática. Tras haber recibido enseñanza en filosofía y matemáticas en el Museo, Hipatia viajó por Italia y Atenas, donde siguió los cursos de la Escuela Filosófica dirigida por Temistius, Plutarco el Joven y por su hija Asclepigenia. Al regresar a Alejandría, se dedicó a enseñar matemáticas, astronomía, filosofía y mecánica a personas de todas las religiones, procedencias y razas, convirtiéndose su casa en un gran centro intelectual. Era amiga y consejera de Orestes, el prefecto del Imperio Romano de Oriente. Fue respetada como una eminente oradora y excepcional maestra, explicando las doctrinas de Plotino y de Iamblichus, un platonismo con estrecha relación con el neopitagorismo, tradición en la que las matemáticas formaban parte de la formación filosófica. Se conocen varios de sus discípulos, siendo el más importante Sinesio de Cirene, filósofo y cristiano, de familia ilustre, que llegó a ser nombrado Obispo de Temópolis. El dato mejor conocido en la vida de Hipatia es su muerte. Pagana, científica y personaje político influyente, su situación fue cada vez más peligrosa en Alejandría. En el 412 el patriarca Cirilo, cristiano fanático, persiguió a los judíos.
El gobierno de Alejandría era disputado entre el Prefecto de Roma, Orestes, y el Patriarca de Alejandría, Cirilo. Dos campos se oponían violentamente con distintos intereses: el orden antiguo, simbolizado por el gobernador Orestes, defensor del imperio greco-romano y de la emergente comunidad judía; y el poder cristiano en expansión conducido por Cirilo, que se apoyaba en el nacionalismo egipcio, en el malestar social y en las masas oprimidas de esclavos y de no ciudadanos. Todos ellos se dejaban convertir a la nueva religión. Hipatia no quiso convertirse al cristianismo. En la cuaresma, en marzo del 415, acusada de ejercer sobre Orestes una influencia contraria a Cirilo, fue asesinada. Con Hipatia desapareció el pensamiento matemático griego que emergerá de nuevo un milenio más tarde durante el Renacimiento.
Por ello en el lenguaje contemporáneo, así como fuera de un contexto literario la semejanza entre Hipatia e Ileana es en parte coincidente. Pero volviendo al tema que nos ocupa, y por todas estas historias afirmamos nuevamente que el tratado de las hadas es un término que se ha utilizado para describir algo que está vinculado con príncipes y princesas. Sabemos pues, que existen expresiones tales como: “el final de un cuento” el de —un final feliz— es decir, un cuento de hadas o “un romance de cuento de hadas,” aunque no todas las narraciones de esta clase terminan con un final feliz, tal fue el caso de Hipatia que según la historia fue lapidada por oponerse al cristianismo. De igual manera, este cuento puede ser asociado con cualquier historia rocambolesca y extraordinaria, que puede maravillarnos, no solo a los niños, sino también a los adultos, ésta es sin duda alguna, una historia para cualquier edad.
Por esta razón los cuentos tienen la peculiaridad de iniciar con una máxima, por la intención que profesa, como es el caso del siguiente ejemplo: “Hace mucho tiempo vivía en el condado de Peonía un rey en un enorme castillo similar a uno de les Châteaux de la Loire, es decir, un castillo muy similar a los de ese conjunto de castillos situados en el curso medio y bajo del río Loira en la Francia Central”.
El empecinado Rey de Peonía buscaba una princesa con quien casar a su hijo conocido como Le Prince Noir de los mares del Pacifico. El Príncipe Negro, debía casarse y brindarle herederos al rey para continuar con la tradición de su linaje.
El empecinado padre del Príncipe hizo el anuncio oficial y ordenado proclamar la noticia que todo el reino esperaba. Con esa encomienda, salieron los heraldos hacia los cuatro puntos cardinales para anunciar lo siguiente: Ha llegado el día del cumpleaños del Príncipe Negro, que será dentro de catorce días y catorce noches, la muchacha que le obsequie a mi hijo el mejor regalo y por tanto el que más le guste, él podrá elegir como su esposa a la más hermosa doncella que acabará siendo la reina de este castillo.
El joven príncipe, físicamente era un hombre apuesto con modales refinados como aquellos practicados en los reinos ingleses. que suelen calificar de “good looking”. De su aspecto podemos añadir algunos rasgos de carácter tales como la austeridad, serenidad y cautela, que son más impíos que su propia historia.
Así suelen ser las historias de hadas, historias impresionantes y casuales, representativas de este género literario muy particular.
Después de la fecha señalada el joven príncipe llegó a Ciudad Jardín donde conoció a su prometida a la princesa Ileana, ése es su nombre, que se deriva del nombre Helena, el que significa: la brillante y resplandeciente. Diremos que metafóricamente adquiere los conceptos de "la mujer más bella del universo" procede de la historia troyana; de Paris y de Helena. Helena fue un personaje de la mitología griega, considerada hija de Zeus.
El nombre de la princesa Ileana es de origen rumano, aunque se le atribuye al griego por regla general; ella es de naturaleza humana, sensible y responsable, de gran emotividad. Se expresa por medio de lo científico, lo ideal, lo genial y también lo causal. Todo brilla en ella, ama la experiencia, el saber y la evidencia. Además, le gusta sentirse retribuida.
En efecto, Helena de Troya o Helena de Esparta, es un personaje de la mitología griega cuyo nombre hace referencia a la «luz que brilla en la oscuridad»; casi todos los mitógrafos clásicos aluden a su mito.
Era considerada hija de Zeus y pretendida por muchos héroes debido a su gran belleza. Fue seducida o raptada por Paris, (príncipe de Troya), lo que originó la
Pero una mañana de primavera, después de un paseo por el bosque el Príncipe conoció a la bella Ileana o bella Helena. Fue un flechazo de primer impacto aquel maravilloso encuentro, bajo el luminoso cielo y el verdor que resplandecían por todos los rincones de aquella primaveral floresta.
Es así como a los pocos días los heraldos o mensajeros por todos los rincones del condado acompañados de fanfarrias y trompetas, anunciaban que: El día del cumpleaños del Príncipe Negro, será dentro de catorce días y catorce noches, la muchacha que le haga a mi hijo el mejor regalo y por tanto el que más le guste a él, será la elegida como la esposa para acabar siendo la reina de este castillo.
Así da inicio esta leyenda de la Princesa Ileana, que decía en sus pergaminos: Érase una vez la historia de un Prince Negro, —como le llamaban sus súbditos peonios—; existió un hombre solitario, que el destino lo había marginado después de una larga vida de encuentros fortuitos, de aventuras escandalosas, en tabernas de campesinos y malhechores de noches pasionales y relaciones pervertidas, así como de aventuras de caza y pesca por los distintos condados donde pasaba el joven, días enteros buscando al amor de su vida, esas esplendidas aventuras. Este texto, me libra de un compromiso de la oscuridad y del silencio y me permite escribir las últimas letras a este rompecabezas que constriñe mi vida y la creación literaria, lo que no deja de ser historia, una historia o un cuento de hadas, con clasificación “A”; historia que es una lección de vida maravillosa.
En esas aventuras dionisiacas donde cazaba el Príncipe Negro, desplazándonos por los innominados y maravillosos bosques al oeste de su circunscripción, que equivale a penetrar en un paraíso de bosques caducifolios con murmullos de aguas íntimas y estimulantes. Aquellos bosques por donde se paseaba el Príncipe, buscando el corazón de su amada se parecían a uno de los siete parques nacionales de Kanchanburi, como el de Erawan que es sin duda el más espectacular. La mayor superficie está tapizada de árboles que en otoño mudan el color de sus hojas del verde al oro. Parece un juego de luz en la selva y en los valles.
En medio de esta espesura, llena de cascadas y jardines naturales que nos rememoran a los bosques de la región de Canterbury o los de Tailandia, como esta cascada cuyo nombre en Tai —es un subgrupo de lenguas de la familia tai-kadai— es Erawan, lugar donde se vuelca este conjunto de siete cataratas que se encuentra en la región de Kanchanaburi, al oeste de Bangkok.
Así es el condado de Peonía con praderas hermosas donde pacen los rebaños, los toros y los corderos, alrededor de las chozas que son la cuna de pastores, allí rumian los bovinos y cervatos libremente. Así son estos lares que nos remontan al bosque mágico de Broceliande que es sin duda el «espejo de las hadas», y de la «roca de los falsos amantes», así como del «árbol de oro>>.
Este espectáculo parece un lugar imaginario, creado por una mente ebria de fulgores y, sin embargo, existen en el bosque de Paimpont 2, ahí podemos ver infinidad de insectos cuyos nombres vienen a mi memoria como un sueño soberbio; basta citar unos cuantos de ellos cuyos murmullos revolotean aún en mis oídos. Me refiero a estos hermosos insectos que despertaran la imaginación infantil; ellos son: el macaón (Papilio machaon), la blanca esbelta (Leptidea sinapis), la Colias croceus, la mariposa aurora (Anthocharis cardamines), la mariposa manto bicolor (Lycaena phlaeas), la Plebejus argus, la Náyade (Celastrina argiolus), la Speyeria aglaja, la almirante roja (Vanessa atalanta), la Pyrgus malvae, la mariposa del abedul (Biston betularia), el grillo topo (Gryllotalpa gryllotalpa), la libélula azul (Calopteryx splendens), el caballito del diablo azul (Calopterix virgo), el Aeshna cyanea, la libélula de vientre plano (Libellula depressa), el abejorro común (Bombus terrestris), la abeja europea (Apis mellifera), la hormiga roja europea (Formica rufa), el ciervo volante (Lucanus cervus) la (Coccinella septempunctata), la mariquita de dos puntos (Adalia bipunctata), el escorpión de agua (Nepa cinerea). Los insectos más bellos del mundo tales como La mantis flor que encontramos normalmente en Malasia o la mariposa de alas de cristaldedicada a divulgar las leyendas artúricas y también el valor natural de estos bosques peonios bajo las sombras de un frondoso y esbelto xotepingo.
La desafortunada búsqueda del Príncipe, lo exasperaba. Este era un momento de crisis existencial de nuestro héroe, él habia despedido a todo su personal que le habia pedido aumento salarial y él no le podía conceder esa petición. Por lo que los liquidó y los recomendó a otros señoríos con los que tenías contactos. Pero de pronto se percató que solo no podía poner en marcha las actividades que, hacia su personal despedido, ya que no encontraba las cosas más esenciales de uso diario. Cuenta la historia que entre los empleados despedidos había una ama de llaves, que conocía todos los secretos y recovecos del castillo.
El príncipe Negro, cada vez que necesitaba algo mandaba un mensajero para que Dionisia, su antigua ama de llaves, le indicara donde se encontraban los utensilios y cosas que el necesitaba. Dionisia trabajaba en un condado vecino al del
Príncipe, ella le daba todos los detalles solicitados.
Una mañana su nueva ama Ileana, le preguntó si era cierto que trabajó con un Príncipe y ella le contestó: Así es mi Princesa.
—¡Es cierto que tú los sigues tratado con frecuencia!...
— Así es mi Princesa. ¿Quiere conocerlo?
—¡De ninguna manera Dionisia!...
Pero en el fondo de su corazón destellaba una flama obsesiva de incontenible curiosidad por conocerlo personalmente.
Hasta que un buen día, el Príncipe Negro al comunicarse con Dionisia, ella le confesó que su señora ama siempre le preguntaba por él, que si es verdad que se trata de un príncipe bueno y hermoso, quien vivió en el castillo de la Noria. En fin, ella le contó al Príncipe Negro que a la princesa Ileana le interesaba saber más sobre su vida y su persona. Por fin llegó el día esperado en una fría mañana; el Príncipe ya no soportó el dolor del alma, el insomnio y la pena, por lo que se decidió conocerla y en uno de sus múltiples paseos por los condados vecinos pasó por el señorío de Ciudad Jardín, donde vivía la princesa Ileana. Como ella se negó recibirlo entonces el dejo una misiva, escrita sobre un gris pergamino de piel de oveja, en la que invitaba a la princesa a conocer el castillo de Peonía.
Fue entonces que, en uno de sus tantos paseos, ella se decidió conocer al Príncipe, el encuentro fue maravilloso para los dos; ambos quedaron prendados desde el primer momento en que se conocieron y en un santiamén, pronto se hicieron los preparativos para la boda. Debemos decir que de inmediato se corrió la voz de que Dionisia era un cupido que con sus flechazos desataba pasiones amorosas ipso facto. Cuyas flechas son como los pétalos arrancados de una flor, que esta epístola pretende descorrer los velos lingüísticos de la construcción ausoniana, y reconocer los pulsos “in crescendo” del furor que cada día renace en
la Princesa Ileana. quien con vehemencia atormenta al Príncipe enamorado, con su trémula delicadeza cuya pasión le habia nublado la mente.
Él por su parte, habia dejado muy claro que lo único que podía hacer, era tomar por su cuenta la irremediable búsqueda de una joven bella, en un arrebato de pasión ciega, lo que él habia aceptado sin pensar en nada más. Sólo deseaba encontrarse frente a frente con su amada, para entregarle la llama ardiente de su corazón. ¡Tal vez cuando supiera que esa joven hermosa superaría su emocional bloqueo y satisficiere ipso facto la sed desesperada de vivir!
A partir de ese acontecimiento todos los príncipes y princesa, buscaban a Dionisia para que los auxilie a conectarse con sus prometidas o prometidos; ella se volvió una flechadora del amor, la homologa de cupido el dios del amor.
Colorín colorado este cuento se ha acabado, sin embargos, esta es una historia que fue devorada por ella misma muchos años atrás, paseándose por las playas de una hermosa realidad, pero que sigue vigente a pesar de tantas centurias; Porque cuando el cuento de hadas termina, la vida real comienza.

1 Neápolis es un nombre de distintas ciudades, de origen griego, que significa "ciudad nueva". Han existido
varias Neápolis a lo largo de la Historia.
2 El bosque de Paimpont es un bosque francés ubicado en el departamento de Ille y Vilaine en
Bretaña, a aproximadamente 30 km al suroeste de Rennes.