REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
12 | 12 | 2017
   

Arca de Noé

La culta polaca


Por Supuesto

Los dreamers, ¿son mexicanos? ¿Quieren serlo?

[Advertencia: el siguiente texto puede ser tenido como políticamente incorrecto, despiadado o inhumano, por apegarse a un mínimo principio de realidad. No se trata, como en los tontos anuncios televisivos de recomendar discreción, sino que se indica claramente: absténganse de leerlo los de piel suave y alma caritativa y misericordiosa. Vale]

Muy activos, muy empeñosos, se han visto los derecho-humanistas y los presuntos diplomáticos, que con su Jefe están aprendiendo el oficio, y los rectores de la educación pública, para salir en defensa de cerca de 600 mil indocumentados que desde pequeños viven en Estados Unidos, se educaron allá, asimilaron aquella cultura, se asumen dreamers, y poco o nada tienen que ver con México. Defienden su "derecho" a seguir en Estados Unidos, como aspirantes a la ciudadanía, para ser gringos de segunda o tercera división, porque para los supremacistas seguramente siempre serán hispanics, migrantes malvados que con malas artes se colaron al "país de las oportunidades", pero para los wasp's (blancos, anglo-sajones y protestantes, por sus siglas en inglés), y no para los phhg (prietos, hispano-hablantes y guadalupanos, por sus iniciales en español).
Y está bien que se les defienda por humanidad y hasta se les ofrezca que pueden hallar chamba en México por ser bilingües (aunque habrá que averiguar primero si es que hablan español, porque a lo mejor hasta se avergüenzan de haberlo hablado alguna vez, con tantos años que han vivido en aquel país, pues si hasta los que van de carrerita a cursar algún diplomado y regresan presumiendo sus "postgrados", hacen como que ya no lo saben). También se les ha ofrecido que pueden continuar sus estudios en las universidades públicas (cuando que ni para los habitantes de Mex y Co. hay lugar).
Al aprendiz de Canciller, Luis Videgaray y a los demás diplomatiquitos que cursan con él el Propedéutico y a quienes han salido en defensa de los jóvenes aquellos, ¿se les ha ocurrido preguntar a los followers del "american dream" si les interesa el simple "mexican wake up" o despertar en el tercer mundo?
¿Qué tal si les contestan "No me defiendas, compadre" o "¿y quién te ha dicho que quiero ir al sur, si ya casi soy de los yunaites?
¿No estarán gastando nuestra escasa pólvora en esos infiernitos?
¿O alguien ha visto a esos dreamers movilizarse contra Trump a favor de México, por las agresiones e insultos que ha dirigido a su país de origen? Sí han actuado contra Trump por querer expulsarlos del paraíso, pero no por otro motivo. Es más, ni siquiera ha habido un agradecimiento público, notorio, a los mexicanos, del sector oficial o del privado que se desgañitan en su defensa.
La Culta Polaca tiene la impresión de que lo único que les interesa, a costa de lo que sea, es quedarse allá.

El verdadero nepotismo. Las "Primeras Damas" Condenable en los idiomas más relevantes de Occidente: español, inglés, francés, italiano, alemán, el nepotismo no deriva de Nepote (Cornelius), historiador romano elogiado por Cicerón, que hizo algunas biografías de personas ilustres, sino que el nepotismo, la marcada preferencia por dar a familiares gracias o cargos públicos, como el gobierno mexiquense al primo de Peña Nieto, provino de la "infalibilidad" papal, que en la Edad Media favorecía el Jefe de la Iglesia Católica a sus parientes y en especial a sus sobrinos, pues nepotismo deriva del latín neptis, nieta o sobrina, pero también nieto o sobrino y en general pariente.
Pero si bien un Papa, Inocencio XII (1615-1700) corrigió el error y prohibió esa preferencia con una Bula, los gobernantes seglares no se han sentido obligados , por muy cristianos que se autoproclamen, a observar esa regla de comportamiento.
Y si López Portillo tuvo el cinismo de justificar el nombramiento de su hijo José Ramón, como Subsecretario de Programación y Presupuesto, por ser "el orgullo de mi nepotismo", aunque pronto demostró que no había razón para que se enorgulleciera de él, otros presidentes han ejercido el nepotismo impunemente, sin ocultarlo, pero también sin hacer gala. No es necesario.
Y sin embargo, el peor nepotismo de todos no es condenado por nadie, y en ocasiones hasta es exaltado, en México y el mundo. Elevar a la cónyuge (y ahora también al cónyuge varón, marido o esposo, heterosexual u homosexual, en esta nueva época) al primer puesto de atención pública, concederle la representación que el electorado no le dio y en ocasiones hasta compartir con ellas o ellos el mandato, es de lo más común e irreprochado.
Pero aun en el mejor de los casos (que no es el más frecuente), de que la pareja del gobernante sea brillante y se desempeñe con excelencia, no hay razón legal o legítima de que comparta el poder o la autoridad. Y así ocurrió notablemente con la mujer de Cárdenas, de Ruiz Cortines, de Echeverría, de López Portillo, de Fox, de Calderón, en México. Pero también con Eva Perón, en Argentina; con Eleanor Roosevelt, Jackie Kennedy, Lyndon B. Johnson, Nancy Reagan, Hillary Clinton, en Estados Unidos; la señora Miterrand, en Francia y quién sabe cuántas más en el mundo.
En los países en que se halla instituida la vicepresidencia o gobernante sustituto, se elige a una pareja ("fórmula" le llaman, para evitar la anfibología de "la pareja", como compañía sexual), pero nunca figuran la esposa o esposo como elegibles, pues no forman parte de la obligación formal (por lo menos en México) de que el Presidente deba estar casado.
Primera Dama (o Primer Caballero, como en Islandia, cuyo presidente es homosexual y presume a su esposo. O Príncipe Consorte, en las monarquías), no es un cargo oficial, pero a la pareja del gobernante se le dispensan honores y cuidados, como si fuera alto servidor público. Tal vez no percibe honorarios y en apariencia no es una carga para la hacienda pública, pero sí llega a hacer negocios, valiéndose de su condición.
Y cabe preguntarse, si el ejercicio es inconstitucional, pues ningún artículo de la Carta Magna lo ampara, ¿por qué no se le elimina de la escena pública? Si es una cortesía, le cuesta mucho a la nación en imagen, cuando es ostentosa su aparición o por las burradas e impertinencias en que llegan a incurrir (la más reciente, la de la cantante Anahi, «Primera Dama» de Chiapas). Pero sobre todo le cuesta al país en lo económico, las canonjías de que goza por ser cónyuge del gobernante (el Presidente, sobre todo), que incluso van más allá del periodo de desempeño, y hasta la muerte de uno y otra. Y la verdad, no es justo. En las empresas privadas no se extienden los beneficios, cuidados y prebendas que tiene el Director Ejecutivo o Gerente General (olviden la gringada esa del CEO -Chief Executive Officer) a su esposa o esposo. Del sueldo que percibe por su cargo, el alto ejecutivo le paga a la señora o al señor camioneta blindada si lo desea o auto de lujo, la escolta que prefiera, las joyas y los vestidos con que quiera que se presente, así como los empleados, damas de compañía, peluqueros, modistas, consultores de imagen o asesores de comportamiento. En cambio a las «Primeras Damas» se las provee de todos esos servicios y del personal, a costa de los fondos públicos.
¿Hará falta una bula Romanum decet pontificem, como la que emitió Inocencio XII, para acabar con el nepotismo, Región Cónyuge, que es un real abuso del poder? Si se quiere "equidad de género", podría empezarse por allí...

Aprendiz de Canciller: reprobado
Lo dijo desde que le ofrecieron la chamba: "Yo no sé nada de diplomacia, pero puedo aprender", brincándose a la torera, no sólo el Servicio Profesional de Carrera, sino especialmente los del Servicio Exterior, que deberían guiar a la diplomacia mexicana. En esas condiciones y con una bien dotada beca, Luis Videgaray aceptó la encomienda de su cuate Enrique Peña Nieto, que por las mismas razones de no saber nada de diplomacia y traer a Trump antes de tiempo, lo había cesado.
Hizo gala desde el principio que del lenguaje diplomático sólo sabía decir «Yes, sir Trump». Y seguramente preguntó que si eso contaba y como en este país, "Eso cuenta", se le dijo que sí y que se lanza Luisito, de tropezón en tropezón, por el empedrado camino de las buenas intenciones internacionales ("buenas", a su juicio, desde luego).
Y ya lleva lo que va del año cobre y cobre (enseñándolo sobre todo) su jugosa beca, en dólares, desde luego, sin más mérito que obedecer las instrucciones de la casa Blanca, la de allá y la de acá. Pero al parecer, sólo ha aprobado dos materias: recreo y Disciplina, porque eso de ponerse a leer tratados, convenios y convenciones internacionales o repasar las doctrinas que prestigiaron a México, como la Estrada, de no condicionar el reconocimiento de un país, a partir del respeto a la Autodeterminación de los pueblos y a la No Intervención, pues no se le da. Y allí lo tienen, haciendo el ridículo al atacar a Nicolás Maduro y quedarse mudo ante la respuesta de una fogueada diplomática de carrera, como Delcy Rodríguez, que le reprochó su falta de calidad moral para reclamar la violación de derechos humanos, si México ha sido señalado internacionalmente como un país corrupto, donde se cometen feminicidios y desaparecen personas. Y acaba de dar muestra de que no aprende, ni sabe de Convenciones, como la de Viena, que regula las relaciones diplomáticas y sólo justifica la expulsión de un embajador cuando viola alguna disposición del país en que está acreditado o se entromete en asuntos de la política interna o externa. No fue el caso de Kim Yong Gil, embajador de Corea del Norte, a quien se expulsó para quedar bien con Donald Trump y atraerse la antipatía y hasta un misil de un enemigo nada pequeño.
No aprende Videgaray, está reprobado, y aunque el evaluador Nuño ya lo hubiera expulsado del plantel y quitado la beca, desde luego, el que lo nombró (Trump, no se crea que Peña) está contento con él y lo sostendrá en el puesto y tal vez hasta recomiende que lo asciendan a "presidenciable", aunque Videgaray haya aprendido eso de «A mí denme por muerto», pues sabe que al tercer mes se resucita.

Prejuicio tequilero
Circula en redes sociales, seguramente sin autorización del CONAPRED, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, un anuncio provocador, bravucón, de una empresa tequilera, Cuervo tradicional, que presenta a una mujer con bigotes, quien desafía: "¿Tienes bigotes o te vale?", con lo que pretende sugerir que quienes toman las decisiones importantes son los que ostentan bigote, lo que resulta discriminatorio en un país donde abunda la gente lampiña o imberbe, por razones étnicas, genéticas o biológicas, que en nada disminuyen la valía personal. Abunda en señalamientos nada científicos al afirmar que "el bigote significa mucho más que un accesorio", puesto que los más calificados diccionarios le dan a la palabra accesorio como sustantivo un sentido de utensilio, herramienta, cosa u objeto, cuando que el bigote, según María Moliner, que sí sabía del lenguaje, es el "conjunto de los pelos que crecen sobre el labio superior" y por tanto forman parte de la biología humana, ya que ese hirsutismo de los hombres, no escasea entre las mujeres. Ahora bien, el abundante que se muestra en la videoimagen trasmitida por las redes sociales, se produce entre cierto grupo de hombres (blancos y barbados) y no está generalizado entre los mexicanos que por sus peculiaridades étnicas son más bien lampiños. Está bien claro que tener bigote (o "pelo en pecho") no hace más viril a un hombre que a otro imberbe, ni significa que tiene más testosterona que otro lampiño, por lo que resulta discriminatorio que se le ponga el acento en esa peculiaridad pilosa.
La descalificación humana a partir de la existencia o no del bigote se hace manifiesta en el remate del anuncio que subraya el pajareo o tontería (twitter en el spanglish de moda) @ cada bigote cuenta.
¿Para qué cuenta? No se indica, pero resulta evidente que los desbigotados como Peña Nieto, Nuño, Osorio, Meade, Anaya (el del PAN), López Obrador, pero también Juárez y otros rasurados, no cuentan, en el obtuso mensaje de los publicistas de Cuervo tradicional.
Y por lo visto, el mensaje discriminatorio tampoco lo ha tomado en cuenta el CONAPRED, que debe proteger a la gente de "toda distinción o exclusión basada en el origen étnico o nacional [...] que impida o anule el reconocimiento...". Aunque a lo mejor el consentimiento se debe a que quien preside el Consejo es una mujer, Alexandra Haas Paciuc, a la que tal vez le agraden los galanes bigotones... No es acusación, es simple conjetura.

¿Equidad o separatismo?
Fue justa, justísima, la protesta de las mujeres que, convocada por grupos feministas se produjo el domingo 17 de septiembre en la ciudad de México, por el asesinato de Mara Fernanda, pero en cambio expulsar de la marcha al periodista Jenaro Villamil, por razones de género o simple discriminación: "los hombres van atrás", como antes se hizo con los negros, fue reprobable y desde luego injusta. La razón argüida -por lo menos la que se recogió en los videos que circularon en redes sociales- fue que no querían a un periodista hombre en un acto de mujeres, que en todo caso podrían ir en el grupo manifestante pero hasta atrás y que en general los periodistas debían cubrir la noticia, situándose a los costados, no dentro del llamado "contingente". Y en un video, una voz anónima reclamó una especie de monroísmo, aunque no de la línea Marilyn: "Mujeres para las mujeres", al demandar que fueran mujeres periodistas las que cubrieran esas informaciones.
En un mensaje posterior, el periodista ofreció una extraña disculpa a las mujeres que lo discriminaron, al indicar que no sabía que se trataba de un grupo "separatista", ya que como grupo político existen en España, pero no se sabía que hubiera en México y menos aun que el "separatismo" fuera de género. ¿O qué a estas mujeres las guía la encarnación del mito amazónico?
Pero si el rechazo por motivos de género es grave, más lo es que, tal vez por tratarse del periodista de una revista crítica, Proceso, los medios y sus conductores o redactores, los texto-servidores, que les llama Paco Rodríguez, le hayan hecho el vacío a esta agresión, que en realidad se hizo a todo el gremio periodístico. Apenas si se llegó a aludir a "un periodista fue expulsado de una marcha feminista", con pleno olvido de aquella argumentación que se le atribuye a Bertolt Brecht: "Los nazis vinieron por los judíos y yo no protesté, porque no soy judío; luego vinieron por los comunistas y no protesté porque tampoco soy comunista; ahora vienen por mí y no sé si alguien protestará por mí". Y no faltaron en las redes sociales quienes justificaran la agresión, porque se lo tenía merecido o porque debía haber acatado las reglas impuestas por las mujeres, en el sentido de que en el grupo nada más debía haber gente del género femenino, lo que no fue observado estrictamente, ya que en los videos se notó la presencia de hombres en el "contigente". Por otra parte, si un grupo de manifestantes hombres hubieran expulsado a una mujer periodista, sólo por razones de género, el escándalo habría sido mayúsculo y relevante, con repercusiones internacionales. Y semanas después se seguiría demandando castigo para los discriminadores.
La otra sinrazón enarbolada fue que no querían que los hombres se integraran a una marcha de protesta precisamente contra el abuso machista, que la convirtieron en un ataque a todos los hombres, porque ni todos son machistas y también hay mujeres no sólo machistas sino misóginas.
¿O será que se trata de sustituir al machismo con el hembrismo?

No politizar la tragedia
Los sismos del 7 y del 19, y antes y después los huracanes con sus devastadoras lluvias e inundaciones, en pleno mes patrio, motivaron en las muy serias y cumplidoras autoridades del gobierno la recomendación de no politizar la tragedia, es decir que los personajes políticos, sobre todo de la oposición, no incurrieran en protagonismos, no se hicieran propaganda a costa de la ayuda a los damnificados o por tomar su bandera de reclamaciones. La advertencia les pareció necesaria para que no les quitaran reflectores a un Presidente que en mangas de camisa, lo mismo que sus custodios o guaruras, se hizo presente una y otra vez en los lugares afectados y se sirvió de las cadenas nacionales para hablar de lo obvio y no hacer reales aportaciones o establecer compromisos más allá de lo que le dictan los protocolos de seguridad. Los presuntamente presidenciables Nuño, Meade, Osorio Chong y el verdadero "Tapado", según los enterados, Almirante Vidal Francisco Soberón, de Marina, se hicieron visibles y hasta jugaron al heroísmo burocrático con su presencia en los lugares de la tragedia, por caminar entre escombros y ensuciarse de caliche los zapatos. No dejó de extrañar que en plena tierra firme se le encargara a la Secretaría de Marina las labores de rescate que por ley le corresponden al Ejército, con el conocido Plan DN3.
Ellos sí que politizaron la tragedia al presentarse como "parte de la solución", cuando que en realidad se les debe considerar "parte del problema", porque Hacienda debería haber considerado en el Presupuesto una partida más alta para los casos de desastre, la SEP tendría que estar vigilando la seguridad en las escuelas y Gobernación está obligada a realizar tareas concretas de Prevención Civil, que evite los casos lamentables de derrumbes y atienda a los damnificados.