REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 10 | 2017
   

Confabulario

El laberinto de los enigmas (III parte)


Cornelia Păun Heinzel

Julián cogió el periódico y lo leyó cuidadosamente. Una artista conocida fue encontrada muerta en su casa, se cree que la causa habría sido la ingesta de veneno, estaba sola en casa al atardecer, se considera que tuvo una depresión suicida, su marido en ese momento estaba con otra mujer.
-Me lo darás para leerlo cuando hayas terminado –dijo Andrés, exigiendo el periódico.
-Por supuesto, espera un minuto –dijo el hombre- tengo que ir hoy a la escuela, tu maestra de alemán quiere hablar conmigo, sé qué quiere decirme.
-¿Qué te quiere decir? ¡Creo que le gustas, papá! Gira sus ojos cuando te ve igual que cuando veo luciérnagas en la noche –dijo el chico.
Julián tenía sólo dos horas de seminario. Desde la Universidad hasta el colegio de Andrés no había mucha distancia, llegó en un cuarto de hora.
- ¡Ay! Voy ya señor Ginica, ¡Qué bien que haya venido! –exclamó la maestra encantada. Tiene un muy buen chico, pero necesita estudiar más, me ofrezco para darle unas horas extras en mi casa de forma gratuita.
-Señora, pero no se debe de molestar –dijo Julián cortésmente.
-No supone ningún problema para mí cuando se trata de usted… y para Andrés, por supuesto.
La maestra, es una señora de mediana edad, simpática, con el pelo teñido de negro y liso, la piel muy blanca arrugada por la edad.
Ella tenía una barriga enorme sin ser demasiado gorda.
-Puede venir y traérmelo, yo vivo en el bloque sobre el boulevard en la esquina del supermercado Mega. Les espero mañana a las cuatro de la tarde, no voy a aceptar que lo rechace –dijo la mujer.
Julián sabía que sus suegros, los padres de Alina, sabían perfectamente alemán y siempre se habían ocupado de ello con el muchacho para que aprendiese muy bien el idioma, pero no pudo rechazar los deseos de la maestra. Andrés dependía de ella y debía observar especialmente el paso en los exámenes de la escuela secundaria para terminar el bachillerato, así que fue con el niño a meditación.
Julián encendió el televisor para escuchar las noticias de la mañana. Una maestra había sido encontrada muerta en su apartamento en el boulevard, como vivía sola supuestamente se suicidó, la noticia del día era que habían encontrado a una chica muerta con un cuchillo por su ex novio celoso.
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El hombre se bebió el café y acompañó como de costumbre a Andrés a su colegio y desde allí rápidamente llegó a la Universidad. Hoy tenía muchas horas de clases y distintos cursos, con pausas, los llamados descansos, pero debía de terminar el programa esta noche. En sus clases asistieron increíblemente muchos estudiantes, casi todos, ya que se acercaba el final del semestre. Al final de la práctica de laboratorio, quedaba Irina, una chica alta, pelirroja, con los ojos azul claro.
-Quería preguntarle cómo puedo realizar el trabajo para aprobar.
Julián le dio un poco de tiempo para darle las explicaciones, aunque ya era tarde.
-Vámonos juntos, ya que son peligrosas estas calles a esta hora –dijo Julián y salieron juntos a través del edificio de la Universidad. Andrés se les apareció delante.
-Pero, qué haces aquí a estas horas? –le pregunto Julián.
-He venido a buscarte –respondió el muchacho –para que no estés solo en casa.
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Julian se despertó más tarde de lo habitual, abrió su ordenador portátil y empezó a leer las noticias del día. La noticia decía que fue encontrada apuñalada una mujer joven en una calle cercana a uno de los edificios de la Universidad de Arte.
Julián fue como de costumbre, al mediodía, a recoger a Andrés al colegio para ir a comer en la Facultad de Ciencias Económicas. Allí era donde su esposa era profesora antes del accidente y sabía que podían comer bien y barato.
Apenas sabía cocinar y no mucho interés por aprender. Si quería algo especial, iba a comer a casa de su madre, o a alguno de sus admiradores, quienes felizmente hacían alarde de su talento gastronómico para conseguir algo de él, como era el caso de la profesora de historia de Andrés, que lo invitaba a la misa dominical. Pero ahora, en la mesa de enfrente había una joven estudiante de ACE, era rubia, delgada con unos ojos grandes y una mirada penetrante que se lo comía con los ojos de forma voluptuosa, presentándose y los ojos iban poco a poco hablando y parpadeando a la vez, como si quisiera mostrar unas pestañas excesivamente largas y gruesas. Tomó el almuerzo y no tardó en llegar a la mesa donde estaba ella, pasando como en una pasarela de un desfile de moda.
-¿Usted es profesor nuestro? –preguntó la chica insistentemente manteniendo el contacto visual con el hombre.
-Soy profesor, pero no de esta facultad sino de Arte. Mi ex esposa si lo era –dijo Julián en voz baja.
La estudiante se emocionó mucho más. La reacción del hombre iba más allá de sus expectativas.
-!Aaaah! En arte, qué bello –dijo la joven soñadora. !Eres músico! Me hubiera gustado ir allí… para estudiar diseño de moda. Durante mi tiempo libre soy modelo. Te puedo invitar a un desfile de modas pero las dos invitaciones se las di a dos jóvenes.
-¿Es su hijo? –continuó la estudiante con preguntas, mientras que ella lo estudiaba con interés. El chico tenía algo que le producía escalofríos y emociones negativas. Parecía un hombre de más de cuarenta años, bastante feo, con el pelo demasiado largo abriéndose entre grandes granos con pus, el pelo largo como cables, áspero, sin cortar, de un color marrón claro, rubio, fornido y alto como su padre, pero no se parecían físicamente entre ellos.
-Si –respondió Julián a la muchacha.
-¿Y tu esposa? –continuó la muchacha con las preguntas.
-Murió en un accidente de tráfico en la autopista en Alemania. Se fue a orinar y cuando volvía a subir al coche, un camión –explicó Julián cuando le preguntó.
La estudiante estudió al hombre cuidadosamente. Pensó que era extraño que diese estas explicaciones. Estaba sorprendida por el accidente, tal vez la mujer era muy aficionada a encontrar sus explicaciones después de pensar que el hombre que estaba delante de ella era muy hermoso. Era mucho mejor que todos los compañeros que tenía ese año, incluso de los mayores de los otros cursos.
-Nos vemos en el desfile de modas la próxima semana, soy Andra –se presentó la joven.
-Ginescu Julian –dijo el hombre –seguramente iremos.
La muchacha se fue contoneándose de forma lasciva, mientras Julián la miraba hasta que desapareció por completo la silueta y se perdió de vista.
Cuando terminaron de comer, observaron que había un periódico en su mesa y se dispuso a leer la noticia del diario.
Julián fue a cogerlo para leer hasta que Andrés terminara de comer, la noticia del día era que se había encontrado un cuerpo descuartizado, en pedazos de una mujer joven.
-Déjamelo para leerlo –dijo Andrés tirando del periódico que tenía su padre en la mano. Y leyó con avidez.
Era viernes y había decidido descansar y sentarse solo para entrar en las distintas redes sociales informáticas. Julián tenía un montón de admiradores y necesitaba responder, especialmente porque era fin de semana. Era atractivo y divertido al mismo tiempo. Pero sin tener una dependencia no logro dejar el ordenador en el momento que decidió dar el siguiente paso.
El domingo, Julián se vistió elegantemente, como de costumbre con su camisa blanca y unos pantalones vaqueros.
Andrés, aunque estaba vestido, tenía una cara extraña y su viejo aspecto, parecía incluso más viejo que su padre.
La profesora se preparó y acicaló de una forma exagerada, se podía ver claramente que quería impresionar a Julián. Preparando un super menú para que Julián y Andrés se sintieran mimados con todas las delicias culinarias de lujo que les ofrecía la mujer.
-Yo estaba de nuevo con los chicos para visitar al rey –récord Andrés- sonriendo mientras que sus colegas se rieron cuando la maestra realizó un discurso pomposo, temblando frente a la cara del antiguo monarca. Para ellos era una gran diversión. Para ellos Rumania era una república, un rey era una historia que no tenía nada que ver con la realidad.
-Recolectamos ayuda de los chicos que distribuimos en nombre del rey a los niños pobres de los pueblos vecinos, -continuaba la mujer contando encantada la historia.
Pero ahora quiero que prueben mi tarta, soy maestra en hacer la crema de chocolate.
Estaba en el coche sentado en frente de la vivienda escuchando las noticias de la mañana, subió el volumen al máximo.
“Se ha encontrado una maestra de mediana edad, en su apartamento en el bulevar, descuartizada. Parece que el asesino planeaba trasladar el cuerpo a otro lugar, pero fracasó”-dijo el presentador, y continuó: “En el bosque Ciolpani se encontró, una joven muerta, estrangulada, parece que los animales del bosque habían devorado parte del cuerpo. Se considera que se suicidó”.
-¿Vamos a ir al desfile el jueves? –pregunto Andrés a su padre. Nunca he visto algo igual, creo que va a ser super interesante.
-Curioso. –su padre lo corrigió. Prometiste dejar de usar esa jerga y hablar correctamente.
A pesar de ir con ropa elegante, Julián y Andrés se dieron cuenta que en comparación a las demás personas asistentes al evento, ellos parecían que iban vestidos a una moda obsoleta. Pero de todos modos Julián se veía bien, como siempre, este hecho podría ser pasado por alto.
En la pasarela subieron de una en una, las bellezas hacia donde se dirigían todos los ojos, la luz, los colores claros, la música… todo era tan fascinante que parecía irreal.
-!Mira, es Andra! –dijo el niño estupefacto. !Qué Hermosa es, padre! !Maravillosa! !Es como un ángel!
Julián y Andrés no querían que terminara nunca el espectáculo que estaban viendo.
Al final Andra se acercó a ellos.
-Ahora vamos al club a celebrarlo- dijo la mujer. !Vamos!
Julián no había ido hasta ese momento a un club nocturno. Como profesor que era, si tenía suficiente dinero pero en estos locales era un gasto enorme y se necesitaba una gran cantidad de dinero, donde solo las personas con mucho dinero se lo podían permitir, pero no podía negarse ante Andra. Además, tenía curiosidad por estar ahí.
-¿Pero Andrés?, no puede quedarse solo –dijo- Él no puede pasar allí.
-¿Andrés? !No hay problema! Yo conozco a los chicos de la entrada, yo siempre vengo aquí y además Andrés parece que tiene la edad necesaria para entrar, ni siquiera preguntan a alguien si tiene dieciocho años –dijo la chica.
Julián no había bailado desde la muerte de su esposa. Ahora recordaba sus años de estudiante, y con Andra todo parecía tan fácil. A él le parecía que tenía energía ilimitada y necesitaba consumirla. Bailar era una magnífica solución. Más difícil lo era para Andrés, con su estructura parecía un oso tratando de moverse.
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Por la mañana, Ginica se sentó en la silla de su oficina.
-¿Has oído? -dijo la vieja profesora. Una estudiante de la ACE fue encontrada estrangulada con una bufanda rosa, a la salida de un club de la ciudad. Se hizo un silencio en la habitación.
-No hay problema, en nuestro barrio, encontraron muerta a una prostituta, quemada en su apartamento. En las noticias dijeron que se había quemado sola.

Traducción: Jero Crespí y Cornelia Păun Heinzel