REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 10 | 2017
   

Arca de Noé

UNAM: Territorio sin ley


Juan Carlos Abreu

La Universidad Nacional Autónoma de México es, sin lugar a duda, una de las instituciones de la cual la mayoría de los mexicanos nos sentimos orgullosos.
La UNAM es referente nacional e internacional. Conciencia crítica y dicen, y dicen bien, espejo de lo que ocurre en nuestra sociedad.
Desafortunadamente, en las últimas semanas, las noticias entorno a la universidad no han sido las mejores.
En poco más de un mes, en Ciudad Universitaria fueron hallados los cuerpos de Lesvy Osorio, Victor Manuel Orihuela y Arturo Darío López.
Hace unas semanas, se reveló la operación en el campus universitario de células del cártel de Tláhuac que presuntamente controlan la distribución de droga al menudeo al interior de la UNAM.
Además, no hay que olvidar que, en ocasiones, el campus universitario es objeto de usos y abusos que lo denigran, como es el caso de las llamadas "megapedas", que conviertan a la Universidad en una vulgar cantina.
Lo anterior pone de manifiesto la vulnerabilidad de la Ciudad Universitaria y la incapacidad de las autoridades para garantizar la seguridad de la comunidad, por lo que es urgente implementar medidas que hacen necesaria la coordinación y la colaboración con las autoridades local y federal.
Aunque el solo hecho de imaginar la presencia de cuerpos de seguridad ajenos a la UNAM dentro de la Ciudad Universitaria escandalice a muchos y se rasguen las vestiduras al suponer que se viola la autonomía de la Universidad. Cabe recordar que la autonomía de la Máxima Casa de Estudios radica en el principio de poder elegir sus propias autoridades sin injerencia del poder político, decidiendo sus propios estatutos y programas de estudio.
La autonomía de la UNAM no significa que ésta se encuentre bajo un régimen de excepción, sin autoridad, sin ley que garantice la seguridad de sus instalaciones y su comunidad como ahora ocurre.
Pero no todo está del lado de la autoridad, los universitarios y quienes tienen acceso al campus, es decir todos, debemos entender que una cosa es que la UNAM no tenga rejas y otra muy diferente que se pueda hacer dentro de sus instalaciones lo que nos venga en gana.
Porque lo peor que le puede pasar a la UNAM no es que haya cuerpos de seguridad externos dentro de la Ciudad Universitaria sino que se llegue al extremo de cercarla y limitar su acceso, para evitar que se convierta, como está muy cerca de serlo, en una tierra de nadie.