REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
24 | 05 | 2017
   

Letras, libros y revistas

Mesita de noche


Patricia Zama

Un delincuente intelectual

Publicado por primera vez en 1984, el libro de Ray Bradbury Memoria de crímenes (De bolsillo), reúne algunos de sus primeros relatos. Aquí un fragmento de “Funeral cuádruple”:
“–Perdón –dijo Douser–, pero usted parece un delincuente.
El hombre bien vestido miró sus guantes impecables, los zapatos lustrados, el abrigo de setenta dólares descuidadamente plegado sobre el brazo. Luego el hombre bien vestido examinó a Douser Mulligan y se apartó un poco.
–Por supuesto, un delincuente del tipo intelectual –continuó Douser, y se apresuró a añadir, para no ofender al hombre–: es decir, de los mejores, lo reconozco –estudió sus ropas–. Excelente –sus uñas bien cuidadas–. Muy bien –su corte de pelo–. Bello pelo gris, largo, cortado y peinado, un cuello limpio.
–Váyase –dijo el hombre.
–No quiero –dijo Douser.
–Si no se aleja –dijo el hombre–, llamaré a la policía.
–Usted no es de esos –observó Douser–. Si lo hiciera, llamaría en una voz tan suave y serena que ningún policía normal escucharía. Hay que llamar a gritos a la policía. Usted, señor, no es de los que gritan. Odia la notoriedad y detesta hacer una escena.
Los ojos verdes y entrecerrados del hombre mostraban diversión. Una mano enguantada se curvó sobre el puño del bastón, como si meditara en la posibilidad de sacar de allí a Douser con él, pero luego emitió una breve risa.
–Váyase hombrecillo.
–No –insistió Douser– si no admite usted que es un delincuente.
–Está bien, si eso lo complace. Soy un delincuente. ¿Está contento ahora?
Douser parpadeó.
–No mucho. Así no es tan divertido. Los demás no lo admiten nunca. Entonces tengo que morderles el tobillo o darles puntapiés en las espinillas. Le aseguro que da mucho trabajo. Pero usted es algo nuevo. Un tipo que se reconoce un malhechor con las uñas cuidadas por la manicura. Me dolerá meterlo en la cárcel.
–¿Eso piensa hacer? –dijo el hombre de pelo blanco, poniendo un sombrero gris y pulcro sobre el pelo gris y pulcro.
Douser se encogió de hombros.
–No veo cómo evitarlo. Usted es un mal hombre. Pero si resolviera usted enmendarse podríamos hacer un trato.
El hombre no era mucho más alto que Douser, que era muy bajo. Detrás de él estaban los árboles del parque en el ocaso, los bancos de gente, los grupos que hablaban de política en la acera, los coches, los peatones. Más atrás, las luces de neón rojas y amarillas de los cines y las luces cuadradas de los escaparates. El hombre ladeó la cabeza...”
La sonrisa que esconde el miedo

La prosa ágil de Elvira Lindo invita a la lectura de la novela de amor y suspenso Algo más inesperado que la muerte, en edición de bolsillo de Seix Barral (2013). Aquí un fragmento:
“Jesús Mora escucha atentamente la peripecia inesperada. Eulalia ha empezado a contarle la tarde que lleva desde antes de que llamara Tere, desde el momento en que el mismo Jesús Mora la dejara en el coche en la calle Serrano, esquina Ortega y Gasset, después de que ambos disfrutaran de un delicioso cuscús en el restaurante marroquí de Lavapiés y subieran al ático de Mora y echaran un polvo lento, dulce y amistoso, casi idéntico a los anteriores, los de otros martes como éste, y otros jueves, desde hace casi tres años. Es un buen amigo, piensa Eulalia. Tal vez es que el amor precisa de un componente muy fuerte de admiración y la amistad no, por eso siempre acaba considerando que es su mejor amigo, nunca su amante.
”Si Eulalia utilizara el tono que corresponde al estado de ánimo en el que se encuentra ahora mismo su voz se proyectaría nerviosa, agitada, pero ella tiene la habilidad de aparentar lo contrario de lo que siente. Siempre hace un esfuerzo considerable por esconder su fragilidad, de forma que disimula la melancolía con una sonrisa, no con cualquier sonrisa, no de absoluta felicidad, sino la sonrisa del escéptico que pone a mal tiempo buena cara; cuando le toca contar un contratiempo, como es el caso, lo reviste todo de comicidad, como si quisiera rebajar de esta manera su propia angustia, quitarle gravedad a las cosas, no sólo ante los demás, sobre todo ante ella misma. Porque esta mujer que ahora le cuenta entre risas y comentarios irónicos a su amigo que va en un taxi hacia San Blas, está asustada. Siempre ha estado asustada y siempre ha aparentado no estarlo, pero esta tarde especialmente, porque el no saber qué es lo que va a escuchar de su empleada de hogar la desconcierta mucho. Ha empezado a fantasear con que en casa de esta mujer pueda pasarle algo. Y en vez de decírselo claramente a Mora... imagina cómo hacer para que su amigo la tenga localizada en la dirección de San Blas por si, quién sabe, le pasa algo...”

La maravilla de la CDMX

El dramaturgo novohispano Juan Ruiz de Alarcón dedica la primera escena de su comedia El semejante a sí mismo a elogiar el desagüe mexicano:
“Sancho: Yo sé siete maravillas / nuevas, que con más razón / dignas deste nombre son... / La primera, si se mide / con las antiguas, por tres / puede valer.
Leonardo: ¿Y cuál es?
Sancho: Una mujer que no pide.
Don Juan: Si es de Madrid la mujer.
Sancho: Es segunda maravilla / un caballero en Sevilla / sin ramo de mercader. / La tercera es justamente / un calvo alegre de sello, / y que no arrastre el cabello / desde el cogote a la frente. / La cuarta, una doncellita / que no casarse desea. / La quinta, una mujer fea / que los años no se quita. / Por sexta quiero contar / un bien contento soldado; / y por séptima, un casado / que le pese de enviudar. / La octava es un mercader / sin achaques de logrero; / un oficial de barbero / sin guitarra en que tañer. / una dama que se alegra / con agua para la faz; / un marido mozo en paz / con cuñados y con suegra; / sin un San Pedro, y San Pablo / la iglesia de alguna aldea, / y un tahúr, que no desea / tal vez que le lleve el diablo.
Don Juan: Basta que el número crece.
Leonardo: Si veras hemos de hablar, / una quiero yo contar / que las demás oscurece... / Pues es, porque la sepáis / el desagüe mexicano...
México la celebrada / cabeza del indio mundo, / que se nombra Nueva España. / tiene su asiento en un valle, / toda de montes cercada, / que a tan insigne ciudad /sirven de altivas murallas. / Todas las fuentes y ríos / que de aquestos montes manan, / mueren en una laguna / que la ciudad cerca y baña. / Creció este pequeño mar / el año, que se contaba / mil y seiscientos y cinco, / hasta entrarse por las casas; / o fuese que el natural / desaguadero, que traga / las corrientes, que recibe / esta laguna, se harta; / o fuese que fueron tales / las crecientes de las aguas, / que para poder bebellas / no era capaz su garganta. / En aquel siglo dorado, / (dorado, pues gobernaba / el gran marqués de Salinas, / de Velasco heroica rama, / símbolo de la prudencia, / puesto que por tener tanta, / después de tres virreinatos / vino a presidir a España), / trató este nuevo Licurgo, / gran padre de aquella patria, / de dar paso a estas crecientes / que ruina amenazaban; / y después de mil consultas / de gente docta y anciana, / cosmógrafos, y alarifes, / de mil medidas y trazas, / resuelve el sabio Virrey / que por la parte mas baja / se dé en un monte una mina / de tres leguas de distancia, / con que por el centro dél / hasta la otra parte vayan / las aguas de la laguna / a dar a un río arrogancia. / Todo es uno el resolver / y empezar la heroica hazaña: / mil y quinientos peones / continuamente trabajan. / En poco más de tres años / concluyeron la jornada / de las tres leguas de mina, / que la laguna desagua. / Después, porque la corriente / humedeciendo cavaba / el monte, que el acueducto / cegar al fin amenaza, / de cantería inmortal / de parte a parte se labra, / que da eterna paz al reino / y a su autor eterna fama...”


Masacre en la ciudad venenosa

Se dice que Dashiell Hammett escribió su primera novela, Cosecha roja, con los hechos de su experiencia al investigar un caso en un pequeño pueblo bajo el control del crimen organizado. Las venganzas entre grupos de poder fueron devastadoras y el escritor llevó un registro puntual. Propuso el manuscrito a un editor, que aceptó publicarlo siempre y cuando se redujera el número de muertos al menos a la mitad, porque a juicio del editor tal masacre era inverosímil. Así fue, y aunque el lector tiene la impresión de que después de lo narrado por Hammett el pueblo quedó vacío, la matanza real fue más sanguinaria. Aquí unas líneas de esa Cosecha roja:
“Al primero que le oí llamar Poisonville [ciudad venenosa] a Personville [ciudad de personas] fue a un pelirrojo llamado Hickey Dewey... A los pocos años fui a Personville y sólo entonces comprendí el por qué... era una ciudad fea de cuarenta mil habitantes, asentada en un desfiladero feo entre dos feas montañas, sucias de arriba abajo a resultas de los trabajos de minería...
“–Reno mató a Pete y en la huida se metió en una emboscada. Después no sé lo que pasó ¿Has visto a Dick?
–Fui al hotel y me dijeron que se había marchado para coger el tren de la tarde.
–Le envié de vuelta a casa –le expliqué–. Parecía creer que yo había matado a Dinah Brand. Me estaba poniendo nervioso...
–Cuando Shepp y Vanaman encontraron muerta a la chica, registraron el piso antes de dar la alarma. Como el viejo Willsson era millonario, las cartas les debieron parecer estupendas, de modo que se las llevaron con las demás cosas de valor, y las cartas se las devolvieron al picapleitos para que las negociara con Elihu. Pero a Sawn le mataron antes de que pudiera hacer nada con ellas. Yo se las quité. A Shepp y a Vanaman, supieran o no que las cartas no se le habían encontrado encima al cadáver, se les cayó el arma a los pies. Temían que las cartas condujeran hasta ellos. Y tenían el dinero y las joyas. Así que volaron.
–Parece que tiene sentido –asintió Micky–, pero ahí no parece que nadie sea el asesino.
–Aclara un poco el panorama. Vamos a tratar de aclararlo todavía más. Mira a ver si puedes localizar a Porter Street y un viejo almacén llamado Redman. Por lo que sé, Rolff mató ahí a Susurros: se le echó encima y le clavó un picahielos que había hallado en el cuerpo de la chica...”

Novedades en la mesa

El teniente investigador Mario Conde desentraña el misterio del crimen de Miguel Forcade Mier en la novela Paisaje de otoño (Tusquets), del cubano Leonardo Padura... Para los fanáticos de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carol, la universidad de Castilla La Mancha publica una edición conmemorativa del 150 aniversario de esta obra universal. La edición es un facsimilar de una edición de principios del siglo XX, y viene con una introducción de Antonio Orlando Rodríguez, con una adaptación libre del emblemático cuento… En la más reciente novela del siciliano Andrea Camillieri, No me toques (Destino), el comisario Maurizi investiga la misteriosa y oscura desaparición de Laura, una joven experta en historia del arte... En Crozon (Bretaña), un bibliotecario decide albergar todos los manuscritos que han sido rechazados por los editores. Estando de vacaciones en la localidad, una joven editora y su marido escritor visitan la biblioteca y encuentran en ella una obra maestra: Las últimas horas de una historia de amor, novela escrita por un tal Henri Pick, fallecido dos años antes. Esta es la historia de esa historia, que cuenta el francés David Foenkinos (músico y autor de media docena de novelas, algunas de ellas publicadas por Gallimard) en su novela La biblioteca de los libros rechazados (Alfaguara)… La traición al amigo sirve al argentino Ignacio González Janzen (1945) para armar su novela La traición de Perón (L’Orangerie Ediciones), una novela en torno a la figura del mítico líder argentino… Rendición, la nueva novela del madrileño Ray Loriega obtuvo el Premio Alfaguara de Novela ha sido definida por su autor como “una parábola de tintes kafkianos y orwellianos, con influencias de Juan Rulfo”... El último título publicado por el sociólogo italiano Giovanni Sartori (1924-2017) fallecido el pasado 4 de abril a los 92 años de edad: La carrera hacia ninguna parte. Diez lecciones sobre nuestra sociedad en peligro (Taurus 2015). Otros títulos disponibles en las mesas de novedades mexicanas: Teoría de la democracia (Alianza), ¿Qué es la democracia? (Taurus), Homo videns (Debolsillo) y Cómo hacer ciencia política (Taurus).