REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 06 | 2017
   

Letras, libros y revistas

Mesita de noche


Patricia Zama

El artista y la corrupción

La narradora búlgara Kristín Dimitrova tomó a las deidades de la cultura tarcia, que luego fuera asimilada por la griega, para armar su novela Sabacio (Dioniso para los griegos) en la que expone, en sus propias palabras “cómo es la vida de un artista verdadero y su lucha en un país corrupto”. Sabacio es la primera novela de Dimitrova. Fue traducida del búlgaro al español por el dramaturgo mexicano Reynol Pérez Vázquez (Nuevo León, 1959). La edición, con un singular diseño que contrapone el mito con la acción contemporánea, es de la Universidad Autónoma Metropolitana, y el libro fue presentado en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería. Aquí las primeras líneas de la historia.
“No esperaba verlo de nuevo. Creía que estaba muerto, tal vez así me resultaba más cómodo. Lo cierto es que yo mismo acudí a verlo.
“Había elegido como despacho una vieja casa en el centro de Sofía. Mientras me encaminaba hacia la dirección e iba haciendo cálculo de los números, sabía ya cuál era exactamente la casa. Conocía desde niño aquella vivienda ruinosa y cuando me mandaban donde el maestro de música por lo regular pasaba a un lado de ella. En la ventana de la planta baja estaba una viejecilla de largas uñas, controlando a quien cruzara la barrera de su mirada. Su presencia era tan constante que para mí la anciana, la casa y el hedor que emanaba de su ventana se fusionaban en una trinidad como cuerpo, espíritu y alma. En los calurosos días veraniegos el olor a cabellera, sin lavar en años, y a ropas orinadas, sin cambiar desde la última ocasión en la cual una vecina solícita le regalara sus viejos harapos, se mezclaba con un hálito intenso a bodega desde el interior de las paredes pútridas. Y mientras me iba acercando por la acera, la vieja clavaba sus ojos en mí y empezaba a hablar de toda suerte de fantasías acerca de recepciones y embajadores. Se hallaba dispuesta a relatar a cualquiera su historia tempestuosa y a cantarle sus canciones enmohecidas. Por supuesto que nadie se detenía a escucharla; salvo yo, quizá. De alguna manera me pasmaba. La casa se hallaba cubierta de hiedra y si en algunos sitios no se apreciaba el revoque caído, ello se debía a que las hojas verdes trepaban por las paredes como una enfermedad de la piel y colgaban en guirnaldas de la fachada, mientras que en torno a la ventana de la viejecilla tejían algo semejante a una corona perpetua…”

El mundo de Garp

Jenny Fields, la chica emancipada que ejerce la maternidad en soltería, ya cumplió más de cuarenta años en las páginas de El mundo según Garp de John Irving, y sus aventuras parecen tomadas del mundo de hoy. Aquí las primeras líneas de la novela:
“Jenny Fields, la madre de Garp, fue arrestada en Boston en 1942, por herir a un hombre en un cine. El hecho ocurrió poco después del bombardeo japonés a Pearl Harbor. Entonces la gente se mostraba tolerante con los soldados, porque, de pronto, todos eran soldados, pero Jenny Fields seguía firme en su intolerancia respecto al comportamiento de los hombres en general y de los soldados en particular. En el cine tuvo que cambiar tres veces de asiento, pero en todas las ocasiones el soldado volvió a acercarse a ella, hasta que quedó sentada contra la mohosa pared, detrás de una columna tonta que apenas le permitía ver el noticiario, y decidió que no volvería a levantarse y cambiar de sitio. El soldado apareció a su lado una vez más.
”Jenny tenía veintidós años. Había abandonado la facultad casi en los comienzos, pero había concluido su plan de estudios de enfermera como primera de su clase. Le gustaba ser enfermera. Era una joven de aspecto deportivo, con las mejillas siempre sonrosadas; tenía el pelo liso y oscuro, y lo que su mamá llamaba una forma de caminar masculina (balanceaba los brazos); su trasero y sus caderas eran tan esbeltos y firmes que, de espaldas, parecía un muchacho. Jenny opinaba que sus pechos eran demasiado generosos; pensaba que la ostentación de su busto le hacía parecer ‘barata y fácil’.
“No era nada de eso. De hecho, había dejado la facultad cuando sospechó que el propósito fundamental de sus padres al enviarla a Wellesley había consistido en que saliera con un hombre de buena cuna y finalmente se uniera a él. La recomendación de Wellesley provenía de sus hermanos mayores, que habían asegurado a sus padres que a las mujeres de Wellesley no se las consideraba disolutas sino muy aptas para el matrimonio. Jenny sentía que su educación era sólo una forma correcta de esperar el momento propicio, como si en realidad fuera una vaca a la que sólo preparaban para introducirle el artilugio de la inseminación artificial...”

Narrativa sin blanduras

“En su caminar, Marco Aurelio Carballo manejó todos los géneros, pero fue en la crónica donde encontró el ser y quehacer de su vida”, dijo el escritor chiapaneco Óscar Palacios durante la presentación del libro Crónicas súbitas (UNAM, colección Heterodoxos) de Marco Aurelio Carballo en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería. “Cronista nato. Puntual y puntilloso. Es un narrador que respeta la palabra hasta la obsesión. Las crónicas están escritas con amor y rabia, una rabia llena de ironía, mordacidad. La temática es historia reciente… No hay concesiones. Asoma el humor negro irreverente del estilo Macquiano…”
Por su parte, el novelista David Martín del Campo, dijo que “La crónica es el género más vilipendiado de la prensa. Los buenos periodistas, en aquel tiempo, hacían reportajes trascendentes como Manuel Mejido y Fernando Benítez, o entrevistas como las de Elena Poniatowska y Julio Scherer, pero ¿crónicas? Era el género que llamaban “de color”, un poco para las señoritas que cubrían sociales… Marco Aurelio se dio el gusto de ejercer la crónica como un medio de ambigüedad literaria-periodística… Estamos ante una escritura sin blanduras. Estilo directo, sin florituras. Narrativa de hombres duros que no entienden a las mujeres (bueno, eso nadie) y que han decidido escribir en vez de marchar al frente, o subir al ring… Si algo asoma de continuo en estas crónicas, es el gusto por sobrevivir sin congojas…”
Y el propio Carballo dice de sí mismo en el texto “Por qué leer”: “En cuanto empecé a escribir ya no me detuve y cuando le leí a Faulkner que nada destruye al buen escritor y que, ‘lo único que puede alterarlo es la muerte’, díjeme que me dije un día daré los últimos teclazos con la frente”.

La historia reciente vista por Eugenio Aguirre

Eugenio Aguirre ha novelado la historia antigua de México y ahora incursiona en la historia reciente, presentando un panorama de la ciudad de México en la segunda mitad del siglo veinte, a través de la mirada de sus personajes más dispares, en su nueva novela, Los burgueses (Planeta). “En la piel de los libros quedan escritos aquellos pensamientos o ideas que hacen cambiar el curso de la humanidad y entre sus páginas sembradas las flores del amor, la ternura y la historia universal del valor, la ética y los valores universales del hombre”, ha dicho el autor.

En un bar de puerto

Periodista, narrador y maestro de periodismo, el chiapaneco nacido en Arriaga, Armando Rojas Arévalo, es autor de poemas y del Manual de investigación periodística (UNAM). Sus relatos están reunidos en el volumen La condesa de Livadi. Transcribo fragmentos del cuento que da título al libro:
“Durante muchos años Miguel gallardo conservó tristemente viva la escena ocurrida una noche en El Pelón, un bar de la zona roja de Coatzacoalcos... Había llegado al puerto con un grupo de periodistas para reseñar la gira de trabajo de un presidente de la República... Se había puesto de acuerdo con otros dos colegas para incursionar en algún bar. A bordo de un taxi el grupo salió del hotel, sin embargo todos los bares parecían haber cerrado sus puertas debido a la ley seca. ‘Tal vez quisiera ir a El Pelón en la zona roja –dijo el chofer–. No es un lugar como a los que ustedes están acostumbrados. Es un bar de puerto a donde llegan marinos y trasnochados, y no sé si les vaya a gustar. Vamos, se asoman y me dicen si los dejo o los devuelvo al hotel’...
“El taxi se metió a la calle de cantinas y burdeles con mujeres en minifalda y tacones altos, sentadas en las banquetas gritando ‘pásele güero, pásele’. Unas lonjudas, otras flacas. Morenas de cejas pintadas de prisa y sin gusto, y labios de carmín subido... El olor a orines y a cerveza y los gritos de los parroquianos se colaban por las ventanillas del taxi. ‘¿Aquí no matan, verdad?’, preguntó Antonio con ironía y miedo. ‘No mi jefe, aquí es muy seguro. Hay mucha policía’. El Pelón les dio la bienvenida con su desvencijada marquesina con varios focos fundidos, y su puerta resguardada por un hotentote de cara agria...
“El ambiente del tugurio le hizo recordar a Miguel una no muy lejana juerga nocturna en un congal de la frontera sur, al que lo invitaron amigos suyos: Mario El Garrobo y Roberto Zapatoblanco. Uno dueño de un hotel, y el otro, médico que dejó la medicina por un negocio de transportes...
“En El Pelón de Coatzacoalcos un mesero de camisa blanca con moño negro de mariposa y pantalón negro, con una servilleta de tela sobre el brazo, los invitó solícito a sentarse en una mesa de pista... El bar estaba prácticamente desierto. En una mesa cuatro hombres jugaban dominó y en otra cinco mujeres con las piernas cruzadas fumaban y cuchicheaban... La música de salsa que emitía la rocola y el humo del tabaco inundaban el recinto decorado con murales de sirenas...”

Novedades en la mesa

“Sin humor una novela nunca puede ser inteligente, aunque sea trágica”, aseguró el español Enrique Vila-Matas (68 años de edad) al hablar de su nueva novela Mac y su contratiempo (Seix Barrral), un libro en el que vuelve a reflexionar acerca del oficio de escribir... Llega a las librerías la nueva novela del maestro de los conflictos morales, el británico Ian McEwan. Se trata de Cáscara de nuez (Anagrama), con una intrincada trama donde hay asesinato y adulterio. El narrador es un nonato que cuestiona la condición humana… Pedro Páramo se leyó línea por línea como homenaje de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería a su autor Juan Rulfo... Se calcula que a la Feria asistieron más de 150 mil personas que compraron cerca de 250 mil ejemplares de los que ahí se ofrecen. Entre las actividades de la feria destacan las presentaciones de 931 novedades literarias... Entre otros libros que puedieron adquirirse en esta Feria están El bazar de los malos sueños (Plaza y Janes), una colección de veinte relatos de Stephen King cuyo horror promete noches enteras sin dormir... El monarca de las sombras (Random House) de Javier Cercas, novela acerca de los vencedores y los vencidos de la Guerra Civil Española... y Media vida (Destino), la novela de Care Santos, ganadora del Premio Nadal, cuenta la vida de cinco amigas… La novela acerca de la vida de tres matemáticas afroamericanas que cambiaron el curso de la historia desde la trinchera de la Nasa y sorteando la segregación y los tabúes de la época, Talentos ocultos (Harpercollins) de Margot Lee Shetterly… La hora de los tuzos, el más reciente libro de cuentos de Gonzalo Martré, editado por Cofradía de Coyotes, reúne 19 textos enmarcados en recuerdos y premoniciones del estado de Hidalgo... Los pigmeos vuelven a casa (Ficticia) es una colección de minicuentos de Agustín Monsreal… En su nueva novela, Cuando escuches el trueno (Random House), Julieta García explora las posibilidades del placer hasta situaciones límite... El amor y otras mentiras (Almadía) de Ángel Boligan contiene 120 cartones del dibujante de origen cubano, donde las imágenes hablan del amor y el desamor, el placer y la traición... La gran epopeya de tres siglos del reinado de la dinastía de los Romanov en Rusia, desde Pedro y Catalina, hasta Nicolás II y Alexandra, se cuenta en Los Romanov 1613-1918 (Crítica) del historiador inglés especialista en Rusia, Simon Sebag Montefiore.