REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
28 | 04 | 2017
   

Letras, libros y revistas

Empresario y dictador. Porfirio Díaz


David A Figueroa Hernández

Empresario y dictador. Porfirio Díaz. Esta singular lectura resulta un doble esfuerzo por parte del autor, Jorge H. Jiménez, ya que es el resultado de una tesis doctoral; además, explora una faceta de la que existe información pero que no es fácil de rastrear. En lo personal agradezco este libro que sin duda complementa la historia personal de quien fuera Presidente de México por más de 30 años.
En este sentido, el libro deja de lado la tradicional biografía del ex militar oaxaqueño para centrarse en los diferentes negocios que tuvo a bien edificar desde su paso como militar hasta su consecución como la máxima autoridad en el país.
José de la Cruz Porfirio Díaz ha sido un personaje que más allá de las opiniones favorables o contrarias en torno a su persona y su controvertida forma de gobernar, ha existido una arista poco explorada que permanece en la oscuridad debido, por un lado, al poco interés que resalta su figura para muchos historiadores, principalmente de tintes postrevolucionarios; por otro, porque logró ser un personaje discreto en su faceta privada y más aún, como empresario exitoso.
A lo largo de la lectura, el autor nos conduce a las amistades que el general procuró como militar y que más tarde le permitieron sembrar capital una vez asentada la denominada pax porfiriana. Al llegar al poder, Porfirio Díaz según nuestro autor, destacó como empresario exitoso al avizorar mercados propicios de acuerdo a la época: minería, ferrocarriles, acciones en empresas en expansión, bancos, seguros y bienes raíces.
En cada capítulo, se expande un nuevo horizonte empresarial pocas ocasiones abordado sobre Díaz. Decíamos que gracias a la imposición de la paz a lo largo y ancho del país, se lograron concretar fuertes negocios que le permitirían, una vez en el exilio en 1911, vivir cómodamente en París. Lo importante en esta faceta resulta en la agudeza por parte del autor, en la bibliografía y hemerografía, toda ella muy pertinente y que demuestra una dedicada investigación en los negocios personales del ex mandatario.
Así, durante la década fuerte del régimen, es decir, entre 1890 y 1900, la lectura es clara en los casos de éxitos de las empresas tanto nacionales como internacionales; sin embargo, el papel que jugó Díaz en su visita a los Estados Unidos en 1883 es visto como el principio de una campaña empresarial al país del norte que permitiría a México ser sujeto de crédito así como el importante aspecto modernizador que debía mostrar ante el mundo; todo ello, coadyuvó para un florecimiento crediticio con miras de hacer posibles las grandes obras emprendidas durante su mandato.
Muchos personajes importantes de la época fueron trascendentes para que el régimen pudiese avanzar en lo económico, en lo ideológico y en lo social, aunque su participación empresarial no fue meramente altruista, sino que conformaron un importante imperio en lo económico con participaciones importantes reflejadas en acciones y contratos en las áreas ya descritas.
José Yves Limantour, Ignacio León de la Barra, Enrique C. Creel, Guillermo de Landa y Escandón, Porfirio Díaz Ortega, Joaquín D. Casasús, Pablo Macedo, Ernesto Pugibet, Ricardo Honey, Ignacio de la Torre y Mier, Fernando Pimentel y Fagoaga, Enrique Tron, Thomas Braniff, Félix Cuevas, Ángel Lerdo de Tejada, Hugo Scherer, Francisco Pérez Vizcaíno, Rafael Dondé, Henry C. Waters, Manuel Romero Rubio, Francisco M. de Prida, Teodoro A. Dehesa, Francisco Bulnes, Carlos Pacheco, Manuel Dublán, Eugenio Chavero, entre los empresarios más importantes, resultaron clave para resaltar las obras del régimen aunque también fueron beneficiados con licitaciones y empréstitos de gran relevancia.
En este sentido, destaca la participación de Porfirio Díaz en la industria metalúrgica, donde llegó a ser presidente del Consejo de Administración de la Fundición Artística Mexicana que, a través del maestro Jesús F. Contreras, se mostró beneficiado con algunos contratos. Al mismo tiempo, la lectura habla de la importancia que resultaba para el ex mandatario la fuerza del agua como generadora de energía eléctrica, de ahí, logró emprender una importante y decidida compañía que se traduciría en la empresa que construiría una obra imprescindible en el México moderno: el Gran Canal del Valle de México en el año 1900.
Sin duda alguna existen muchos documentos –todos ellos citados en la lectura- que atestiguan una lectura que va más allá de la simple opinión sobre la figura de un exmandatario, que más allá de ser concebido en nuestros días como un periodo oscuro y visto como “enemigo” de la historiografía contemporánea, muestra que, como todos los gobernantes, pudo aprovechar su paso por el Ejecutivo federal para crear negocios personales que si bien no están peleados con la administración del poder político, hoy día podemos mencionar que puede considerarse como un conflicto de intereses muy importante.
No obstante, la opinión que cada lector posea es sólo suya y esta lectura solamente arroja importantes y nuevos datos que coadyuvarán a una visión más amplia del periodo; seguro estoy que la intención del autor no era destrozar al personaje sino contribuir con su investigación en un terreno del que poco se ha trabajado: su éxito empresarial.
Finalmente, el lector interesado en la época y en el personaje podrá agregar nuevos datos a su biblioteca en aras de “un juicio más concienzudo”, tal como lo mencionó Díaz al partir rumbo al exilio en 1911. No cabe duda que su importante legado es parte de nuestra vida e historia y merece estudios más profundos y serios ya sea a favor o en contra de su régimen. Lectura muy apropiada para apasionados de la historiografía nacional y académicos.

Empresario y dictador. Porfirio Díaz. Jorge H. Jiménez. Editorial RM. 2016, 176 pp.

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