REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 06 | 2017
   

De nuestra portada

Réquiem a una gran amistad


José Juárez

Hay momentos en la vida en que debemos tomar una decisión, por más que nos cause dolor o tristeza hablar o decir lo que el corazón tanto resiente.
Sin embargo, aunque decirlo reviva esa pesadumbre, debo aceptar que México ha perdido a un gran hombre de las letras mexicanas, a René Avilés Fabila. Confieso que su muerte me ha trastornado sensiblemente, por lo que hasta ahora me había impedido escribir para la revista digital El Búho, sobre este hecho tan lamentable. Pero el deber tiene que sobreponerse a la adversidad, por tal motivo, considero que es de hombres confesar la debilidad del espíritu humano.
Hace muchos años conocí a mi amigo René Avilés Fabila, después nos reencontramos en la Ciudad Luz en 1968, cuando él regresaba de Bruselas con un grupo de amigos que también venían de Lovaina. En aquel momento de turbulencia social por el que se estremecía el mundo, y que marcó como resultado de los disturbios de Praga, los que posteriormente se extendieron en diversas partes del mundo. La Primavera de Praga como se le conoce, fue un período de liberalización política en Checoslovaquia, durante la Guerra Fría, que duró desde el 5 de enero de 1968 hasta el 20 de agosto de ese mismo año, cuando el país fue invadido por la URSS y sus aliados del Pacto de Varsovia (a excepción de Rumania).

1968: Fue el año de la rebelión estudiantil
En aquel periodo la educación universitaria de masas llegó en la década de 1960, junto con una radical cultura de la juventud. La guerra en Vietnam desencadenó el activismo juvenil en todo el mundo. Grandes manifestaciones se suscitaron en los Estados Unidos y Europa movilizaban a decenas de miles de jóvenes en las calles. Las universidades también se ven desafiadas. En Berkeley, en 1964, los estudiantes reclaman el derecho a oponerse a la guerra y a la discriminación racial en el campus. Francia se mantiene relativamente tranquila, pero, de pronto, el 3 de mayo de 1968, las universidades estallan.
Una pequeña manifestación en el edificio principal de la Sorbona, la universidad de letras y humanidades de renombre internacional, que, junto con las universidades de Oxford, Bolonia y Salamanca, es una de las universidades más antiguas y prestigiosas del mundo, fundada en el siglo XIII. Allí trepado en el toro o bocel de una de las columnas de la entrada principal, frente a la (Place de la Sorbonne); después de la arenga de Daniel Cohn-Bendit —líder estudiantil de origen alemán, quien les ganó la iniciativa del movimiento a los estudiantes franceses—; de inmediato la protesta fue reprimida por la policía antidisturbios: (Compañía republicana de seguridad, CRS); y como consecuencia, la universidad se cerró.
Después siguió un mes de manifestaciones y la huelga aumentó. Por primera y única vez, un movimiento estudiantil de Nueva Izquierda inspira a una huelga general. Casi diez millones de trabajadores se unen a la huelga en todo el país. El régimen se ve amenazado por una insurrección revolucionaria.
En cambio, en México surgió en 1968, un movimiento social en el que además de estudiantes de la UNAM, IPN, y diversas universidades, participaron también: profesores, intelectuales, amas de casa, obreros y profesionales, movimiento que fue reprimido el 2 de octubre por el gobierno de México y generó la «matanza de la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco» y finalmente disuelto en diciembre de ese año. El hecho fue cometido por el grupo paramilitar denominado Batallón Olimpia, la Dirección Federal de Seguridad (DFS), la llamada entonces Policía Secreta y el Ejército Mexicano, en contra de una manifestación convocada por el Consejo Nacional de Huelga, órgano directriz del movimiento. De acuerdo con lo dicho por sí mismo en 1969 1 y por Luis Echeverría Álvarez, el responsable de la matanza fue Gustavo Díaz Ordaz.
Para colmo, tres años más tarde la historia se repite con el famoso “halconazo”, fue una historia de represión, cinismo y mentiras que se mantiene impune. El 10 de junio de 1971, centenares de estudiantes fueron atacados a tiros por paramilitares en la calzada México-Tacuba para evitar que se movilizaran en demanda de la liberación de presos políticos, la derogación de la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Nuevo León y para exigir la desaparición de los grupos porriles en escuelas de educación media y superior, entre otras cosas. Fue la primera gran movilización estudiantil luego de la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco. Ese año, de 1968 fue también en diversos lugares del mundo un año de "efervescencia revolucionaria". No empezó en París, pero allí tuvo su epicentro y su principal derrota. Fue una revolución contra el autoritarismo y las costumbres, con objetivos distintos y con diversos resultados.
Aquel 2 de octubre en México, particularmente, fue una fecha que no quedó sólo en la memoria de sus protagonistas ni en la de sus familiares, sino también, en la de todos los mexicanos, además forma parte de la historia. Ese día el movimiento estudiantil fue reprimido de la forma más sangrienta, cruel y cínica en aquella Matanza de la Plaza de las Tres Culturas.
Cabe señalar, porque esto es parte de lo mismo que ya se estaba viviendo en el país; en esa fecha 1968, comenzó su lucha Everardo López Alcocer 2 por el reconocimiento legal “de su posesión de las comunidades huicholes: San Hipólito (El Mezquital, Durango)”, estas comunidades fueron separadas de Jalisco y actualmente es uno de los sitios limítrofes que el Programa de Atención a conflictos sociales en el medio Rural lo tiene ubicado como focos rojos en el país. Así como sucedió en Barra de Navidad, donde falleció López Alcocer el 19 de diciembre de 1968, en el ejercicio de su ministerio pastoral, cuando regresaba a su sede episcopal después de haber celebrado la eucaristía en Chamela, Jalisco; debido a un supuesto “accidente automovilístico” en la carretera costera de Barra de Navidad, justo en el crucero del poblado de Tecomates, Jalisco.
Mientras tanto en París repito, se daba la rebelión juvenil la cual dejó una marca indeleble en la cultura francesa; ésta fue una revolución en contra del autoritarismo y las costumbres, con objetivos distintos y con diversos resultados. Esa serie de protestas fue iniciada por grupos estudiantiles de izquierda contrarios a la sociedad de consumo, a los que posteriormente se unieron grupos de obreros industriales, los sindicatos y el Partido Comunista Francés. Como resultado, tuvo lugar la mayor revuelta estudiantil y la mayor huelga general de la historia de Francia, y posiblemente de Europa occidental, secundada por más de nueve millones de trabajadores. Este acontecimiento estuvo vinculado con el movimiento hippie que se extendía entonces por el mundo. También el desarrollo de la Revolución Cultural en China generó un nuevo referente para una parte de los sectores izquierdistas franceses, que vieron en el maoísmo una nueva base ideológica, alejada del PCF y de la Unión Soviética, y menos dogmática y mucho más innovadora con respecto al marxismo clásico soviético.
La magnitud de las protestas no había sido prevista por el gobierno francés, y puso contra las cuerdas al gobierno de Charles de Gaulle, que llegó a temer una insurrección de carácter revolucionario tras la extensión de la huelga general. Sin embargo, la mayor parte de los sectores participantes en la protesta, no se plantearon la toma del poder, ni la insurrección abierta contra el Estado, ni siquiera el Partido Comunista Francés, no llegaron a considerar seriamente esa salida. El grueso de las protestas finalizó cuando De Gaulle anunció las elecciones anticipadas que tuvieron lugar el 23 y 30 de junio.
Los sucesos de mayo y junio en Francia se encuadran dentro de una ola de protestas protagonizadas, principalmente, por sectores politizados de la juventud que recorrió el mundo durante 1968. Estos sucesos se extendieron por la República Federal Alemana, Suiza, España, México, Argentina, Uruguay, Estados Unidos, Checoslovaquia e Italia, lo cual siguió ampliando la escala del antiguo refrán del siglo XIX, afirmando que “cuando París estornuda, toda Europa se resfría”.
En ese periodo, yo como muchos otros estudiantes en París me encontraba becado en París y radicaba en la Ciudad Universitaria de Boulevard Jourdan. En la casa de México un grupo de jóvenes sosteníamos una lucha solidaria en contra de los acontecimientos del 2 de octubre mexicano. Como consecuencia muchas de las casas de residentes extranjeros en la “Cité Universitaire” fueron tomadas por dirigentes estudiantiles; la Casa de México no fue la excepción, y quienes participaron activamente éramos amenazados con ser expulsados de la casa de México y del país, perdiendo la residencia y los estudios. Ese día el comité de lucha mexicano tuvo una reunión a las 12 del día aproximadamente, en la que había estudiantes de la Casa de México y de otras residencias. A ella, se unieron varias personas ajenas a la casa de México, Fue en esa reunión en la que me reencontré con René Avilés Fabila, ahí también se encontraban algunos compañeros residentes, miembros del comité de huelga: José Bazán, Juan Peñaloza, Cesáreo Morales, Jesús Contreras entre otros y también mis amigos visitantes Alberto Ruy Sánchez y su esposa, la historiadora Margarita de Orellana. Los residentes mexicanos que habían tomado la casa de Mexico, chocaron de inmediato con las posturas radicales de los visitantes.
Al día siguiente me encontré a René Avilés muy cerca de la entrada de la Embajada de México, 9 Rue de Longchamp, allí él me dijo con una sonrisa amigale que lo caracterizaba:
—¡Qué mamilas son tus cuates! Ya verás lo que voy a escribir, a lo que yo agregué: si lo haces yo te voy a contestar.”
Y él con una sonrisa irónica pero amistosa me dijo: “¡Si, si, hazlo, me agrada la polémica!...
Al despedirnos sacó de un portafolio su libro titulado: El gran solitario de Palacio el que leí de inmediato; La obra es una alegoría que entrelaza varias historias, ésta es para muchos la mejor novela de 1968. En efecto, ella posee grandes méritos literarios y testimoniales que ha resistido las pruebas del tiempo y del espacio; sin temor a equivocarme, es una gran fuerza de denuncia, un juego extraordinario de humor e ironía. Por supuesto, la obra de René Avilés, es fundamental para nuestra narrativa nacional, no sólo trata sobre el movimiento estudiantil y la masacre en Tlatelolco, sino que es un recuento del México contemporáneo que va de los tiempos del general Cárdenas al momento que el PRI pierde la presidencia en el 2000. Desgraciadamente, el libro que me dedicó mi amigo quedó en la casa de mi ex esposa Christiane Stauffer en París.
Aquella reunión persuadió a mi amigo René a escribir, días después (15 nov. 1971), un artículo que tituló “Mexicanos en París” que fue publicado en el diario Excélsior, en el que manifestó su descontento. El cual ofendió a muchos estudiantes mexicanos que vivían en París. Varios compañeros y compañeras me pidieron que yo respondiera a sus opiniones. En un principio me negué, pero después decidí enviar mi artículo que titulé: “Respuesta al Señor René Avilés Fabila” el que fue publicada el 14 de enero 1971 en el diario El Nacional.
Más tarde, cuando expuse mis obras sobre la Cibernética en La Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, ubicado en la calle de Justo Sierra, conocí a su papá (9 abril 1973) quien era miembro y había sido director de esa sociedad. Ahí aproveché para preguntarle por René y él me dio su dirección y teléfono; en aquel momento no me fue posible comunicarme con él.
Años más tarde cuando regresé a México, después de trece años de estancia en Europa (1979), nos volvimos a reencontrar en varias ocasiones, y en 2000, escribió el prólogo Detalles femeninos para el catálogo de la exhibición de mis obras en la Representación del Gobierno de Quintana Roo, en la CDMX, (Ciudad de México).
Y seis años después nuevamente volvió a escribir para la exposición José Juárez del Jardín Borda en Cuernavaca, Mor., un texto —inédito— que ya no entró a imprenta por llegar a mis manos tarde. Ver textos en Pagina Web: http://www.josejuarezmex.com/
Era normal que, ante aquellos acontecimientos del 68, las mentes más lúcidas, las mejor preparadas y las mejor politizadas estuvieran en contra de lo que pasaba en el mundo, pero en nuestro caso (y eso es lo valioso de la amistad); no se trataba de diferencias raciales, ni de colores, ni de ideología. La diferencia era de estrategia. Nosotros fuimos conscientes y testigos frente a fenómenos que hacían historia y nos daba la pauta para luchar contra la adversidad; pero sobretodo intentábamos vivir en un mundo de armonía, siempre que se respetaran los derechos del otro. ¡Reitero, la verdadera amistad es superior a cualquier disentimiento!
Porque la amistad comienza como un susurro al oído, la que debemos mantener incólume ya que ésta es lo más importante entre los que defienden esta reflexión sobre el o los amigos; nosotros somos los últimos de esa generación que reconocemos este testimonio: La amistad es una de las fuertes relaciones interpersonales, las más comunes de la humanidad, relaciones que la mayoría de las personas tienen en la vida.
Ésta se da en distintas etapas de la vida y en diferentes grados de importancia y trascendencia. La amistad nace cuando las personas encuentran inquietudes y sentimientos comunes al igual que confianza mutua, además de ser consecuentes con el otro, con los demás.
La naturaleza nos enseña que pueden vivir y convivir distintos seres vivos en el mismo hábitat. Pero también pueden darse relaciones amistosas donde interviene una persona y otro tipo de personalidad o de una forma diferente en la que incluimos al animal. Por ejemplo, algunas personas catalogan como amistad a la relación que tienen con su perro, no en vano a este último se le conoce como “el mejor amigo del hombre”. También se puede dar la amistad incluso entre dos o más animales de especies distintas.
Pero volviendo al ser humano, volviendo a nuestra reciproca amistad, quiero recalcular que hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en lograrse. La nuestra fue una oración, un réquiem inmediato, ése es el término de la palabra y ésa fue la historia de nuestra gran amistad. ¡Advierto!, mis verdaderos amigos no sobrepasan la cantidad de dedos que tienen mis manos; entre ellos están René Avilés Fabila y su esposa la doctora Rosario Casco Montoya.
¡Descansa en paz amigo mío!...

https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_de_1968_en_M%C3%A9xico
2 http://guerreraautlense.blogspot.mx/2011/03/acontecimientos-importantes-en-1968.html