REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
24 | 07 | 2017
   

Arca de Noé

La culta polaca


Por Supuesto

¿Modelo educativo o parto de los montes?
Publicitada como la Reforma fundamental para el avance del país, la Educativa parió el nonagésimo hijo putativo de Peña Nieto, el bautizado como Modelo Educativo, que tardará 10 años más en mostrar sus resultados , es decir cuando ya estén en el basurero de la Historia sus autores y sus cómplices: Nieto, Nuño, Schmelkes, Díaz de la Torre, y todos los analistas y comentaristas, "texto-servidores", periodistas maiceados, líderes de opinión, y toda la caterva inútil de los medios, que han recibido con palmas y vítores, lo que no pasa de ser un fallido parto de los montes, uno más de todos los ocurridos en la maternidad educativa.
En una ceremonia bien custodiada y que como todas las oficiales fue aburrida, sosa, tediosa y prolongada, en la que la competencia por decir las mayores sandeces estuvo a cargo del pentavocálico Secretario de Educación Pública, de quien no se sabe si anunció que el Plan de Diez Años persigue el propósito de que los educandos “aprendan a aprender” o “aprendan a aprehender”, en vista de sus problemas de dicción que le impiden saber cuándo una palabra tiene doble “e” o una sola: ler o leer, poder o podeer, corromper o corrompeer, aprender o aprehender, errar o eerrar.
Luego desfilaron los demás prófugos de la legalidad y la legitimidad: Graco Ramírez, Sylvia Schmelkes, el líder del SNTE, Juan Díaz de la Torre y el ocupante de Los Pinos, que tal vez ni siquiera leyeron o entendieron el llamado Modelo Educativo, que permitirá –según se dijo– superar dentro de algunas décadas la ínfima calificación que año tras año le otorga la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) –y eso que la dirige un mexicano–, dado el rezago en lectura, escritura, matemáticas, ciencias y otros conocimientos básicos, que sobrepasa los 65 años.

¡Sí, cómo no!
Para comenzar, aunque se presumió que el tal Modelo era resultado de la colaboración de calificados educadores, pedagogos, expertos en procesos cognitivos y que constituía el epítome de quién sabe cuántos foros de consulta, el tal modelito, no tiene lo que cualquier documento serio que se respete ostenta: Bibliografía.
Hay créditos, sí, pero para las fotografías que adornan el modelito, en que aparece maquillada la realidad educativa: niños y niñas de piel clara, para que no tenga “prietitos” el arroz, bien nutridos y peinados, con uniformes nuevos y bien planchados. Los morenitos que se han colado, en las áreas de la educación rural, figuran con sus ropas regionales, rechinando de limpias o de recién adquiridas, en aulas impecables, de moderno mobiliario, con maestros bien preparados, ordenadamente evaluados y evidentemente bien pagados.
No hay referencias a estudios serios, pero sí declarada admiración por las innovaciones tecnológicas e inclinación por el aprendizaje del inglés, antes que por el español; manifiesta predilección porque los educandos se preparen para ser productivos y aprendan a manejar los aparatos y las máquinas que el “progreso” requiere.
Resulta evidente que los autores del mamotreto educativo (?) ni idea tienen del sabio educador francés, Edgar Morin, a quien la UNESCO le encargó el diagnóstico de los saberes necesarios para el siglo XXI, ni de oídas conocen los estudios magisteriales de otro sabio europeo, George Steiner, ni se han detenido a averiguar con Stanislas Dehaene sobre los efectos colaterales que ya se pueden observar en el uso abusivo de la cibernética como instrumento didascálico. ¿Sabrán que los trabajos de Dehaene los comparan en Francia con la Revolución que provocó Pasteur en su momento?

La demasiada publicidad
Según informan las televisoras por cable o vía satélite, por instrucciones del Instituto Federal de Telecomunicaciones y para "beneficio" de los suscriptores o “para su mayor comodidad”, modificaron o reagruparon los canales, en una numeración diferente, que le complica la vida a quien ya se había acostumbrado a encontrar en la centena, bicentena, tricentena y demás, los canales que quería sintonizar.
Hay que adivinar ahora el criterio dictador del IFT o de la empresa, porque aparecen revueltos los canales, digamos “culturales” con los faranduleros, los de películas con los infantiles o los informativos con los deportivos.
El pretexto es siempre el mismo: "porque usted lo pidió", “para el mejor servicio”, “en su beneficio”, etcétera. ¿Cuándo recabaron la opinión del suscriptor? ¿Cuándo le preguntaron qué es lo que en verdad quería? ¿Cuándo han atendido las quejas y las reclamaciones?
Hay tan poco que ver en los canales de la televisión abierta o restringida, la pública y la privada o la “gratuita” y la de paga, que de los escasos que se pueden sintonizar la queja constante es que están saturados de publicidad comercial o de propaganda política, de mensajes oficiales de la propia empresa televisora, todo lo cual hostiga al televidente, harto de su repetitiva programación.
¿Por qué a estas anomalías no les pone freno el tal Instituto Federal de Telecomunicaciones, que debiera defender a la audiencia (sic)? En una complicada sintaxis, la Ley que crea a la IFT, se pierde en innumerables consideraciones que no termina de explicar bien qué es lo que debe y puede hacer, pero al parecer sólo regula aspectos técnicos y no de contenidos de las televisoras.
Entonces, ¿a quién hay que acudir: a la Profeco, a Gobernación, a Derechos Humanos? ¿Quién puede defender al suscriptor que compra los servicios de trasmisión de programas y no de anuncios publicitarios, a razón de 2 x 1, pues en muchos casos por cada seis de contenido hay tres de publicidad o propaganda.
Cuando se abrió la posibilidad de contratar la televisión por cable y luego por satélite, uno de los ganchos atrapa-clientes fue que no tendría anuncios, ya que con la suscripción se podría sostener la televisora y dar su servicio sin atiborrar de propaganda la pantalla.
Ahora que las empresas televisoras se están hundiendo y que los suscriptores están migrando hacia empresas como Netflex, Clarovideo y otras, que les presentarán películas, series o programas sin interrupciones comerciales, habrá que asegurar que el compromiso se cumpla. ¿Quién lo firmará con tinta sangre del corazón: el Comisionado Presidente del IFT, Gabriel Oswaldo Contreras Saldívar; el Secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza o el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong? ¿Alguno de ellos sobrevivirá?

Despilfarro universitario
Y todo por no hacer la tesis
El año pasado, según información del periódico especializado en finanzas, El Financiero precisamente, la UNAM gastó U$S 6,300 dólares (cerca de $135,000.00), por cada estudiante que preparó, para que se graduara como profesionista.
Pero muchos de ellos -no especificó el diario qué porcentaje- no completaron el ciclo por no haberse titulado, debido a que no presentaron las tesis en los casos correspondientes, pues hay carreras que han eliminado el requisito, aunque lo sostienen para otorgar grados académicos posteriores a la licenciatura.
¿Por qué no hacen la tesis los que ya cursaron estudios superiores? Hay fundamentalmente tres razones: 1. No saben prepararla; 2. Desconfían de su redacción y 3. No han encontrado el tema para su tesis, que en su respectiva disciplina, les parezca atractiva y singular.
¿Cuánto dinero de universidades públicas y privadas se está desperdiciando porque los estudiantes que terminaron sus carreras no se han titulado por falta de tesis y no pasan a ocupar en el mercado laboral el sitio que les corresponde?
La cifra no está disponible, pero debe ser voluminosa. Y en tales condiciones, para ayudar a paliar el problema, la Escuela de Escritores de la SOGEM (Sociedad General de Escritores de México), sita en Eleuterio Méndez y Héroes del 47, en Coyoacán, va a abrir los sábados por la mañana, a partir del 8 de abril, cursos trimestrales permanentes, de 52 horas, en realidad Seminarios de Tesis Profesionales, para que los universitarios y de Institutos Técnicos, reciban de maestros especialistas clases de preparación de tesis, de redacción y de un panel de expertos en Ciencias Básicas, Ciencias Sociales, Ciencias de la Salud, Humanidades, Artes y Diseño, e Ingenierías, para sugerirles temas de interés sobre los cuales bordar sus tesis.
Informes y suscripciones al 4125-2404 y contactoescuela@sogem.org.mx

Hasta Disney en la cargada pro AMLO
Las encuestas siguen colocando, ya a menos de año y medio a Andrés Manuel López Obrador, a la cabeza de las preferencias electorales para la Presidencia 2018–2024 y aunque haya sondeos encargados y anatemas de los que pese a la amnistía anunciada, temen que se acaben sus negocios y terminen tras las rejas por corruptos y traidores a la patria, la cargada que ya resulta apreciable es la mejor prueba de que salvo alguna acción desesperada de la “mafia del poder” el tabasqueño podría llegar a la Presidencia de la República , si no se altera el voto ciudadano.
Los ataques de funcionarios del gobierno, con escasa credibilidad o nula presentación moral y la intensa actividad de los llamados por Paco Rodríguez texto–servidores, da idea de los temores que abrigan los dueños del poder político.
Pero igualmente no son pocos los empresarios, industriales, comerciantes y políticos, que ante la inminencia del cambio se están acercando al líder de Morena, se suman al proyecto de AMLO, y se manifiestan oportunamente (y otros de manera oportunista), a favor del mismo López Obrador que en el pasado combatían.
Y si ya fue sorprendente que el saboteador constante de López Obrador, el presunto “líder moral” de la izquierda, Cuauhtemoquito Cárdenas, haya declarado que no se va a oponer a la candidatura de AMLO (aunque hipócritamente sigue promoviendo una especie de izquierda independiente que lance candidato propio), pero que hasta Disney se vaya a la cargada con AMLO, en su reciente película La Bella y la Bestia, eso hasta a Trump –si se lo explican– lo ha de maravillar.
Porque en la historia cinematográfica se aprecia un símil con la sucia campaña de Calderón contra AMLO, a quien Antonio Sola presentó como "un peligro para México", de la misma manera que en la película el villano Gastón presenta a la Bestia como un “enemigo del pueblo”, pero la Bella convence a esos mismos engañados habitantes de que la Bestia es algo diferente y al darse cuenta de su error, los pobladores se percatan de que en efecto "el peligro para el pueblo", es otro, Gastón el malvado, que termina siendo derrotado.
El buen entendedor podrá descubrir la aplicación de la moraleja.

El "blindaje"
Lo primero que se le ocurrió al innovador Ñoño, presunto educador máximo del país, que inevitablemente invocó a otros dos fallidos educadores, a los que tampoco ha leído: José Vasconcelos y Jaime Torres Bodet, autor de un Modelo Educativo de 11 años, no de 10 como el del pentavocálico, fue pedir que se “blindara” su gran idea, para que no viniera a derogar otro gobernante lo que sabiamente él había decidido.
¡Qué gran idea!, secundaron los empresarios, sí, que no venga otro gobierno no alcahuete a querer cambiar lo que en México está bien hecho, y que en 10 años demostrará que fue otro fracaso más, como el Plan de Once años.
Les da franco miedo que llegue al poder Andrés Manuel López Obrador y que con verdaderos conocedores e innovadores de la educación, se eche abajo este modelito, que debe ser inmarcesible, pues se trata de uno perfecto, aunque tenga más agujeros que una coladera.
¿Y qué es el blindaje?
¿Prohibir terminantemente que se derogue, se elimine de la Constitución y se cambie la Reforma Educativa por otra mejor y más avanzada? Piden lo que ellos no respetaron, pues de otra manera no habrían privatizado el petróleo, “blindado” protegido por décadas en el artículo 27 de la Carta Magna, que ni siquiera los gobiernos panistas –no “revolucionarios”–, se atrevieron a derogar.
Lo que quieren los ñoñistas es que no se modifique su genial idea, convencidos de que nadie podrá hacerlo mejor, cuando que el principio de incertidumbre, que ha animado a la ciencia y la ha hecho progresar, es el que debiera regir, según el verdadero educador Edgar Morin, los saberes para entrar al siglo XXI, diagnóstico avalado por la UNESCO, que ni remotamente consultaron los “expertos” convocados por la SEP y el INEE (Instituto Nacional de la Evaluación Educativa).

Enervantes, estimulantes: estupefacientes
El tráfico de drogas, bien se sabe, todo mundo lo condena, excepto, claro, los que se benefician con su comercio insano. Se le critica públicamente, se le castiga social y penalmente. Los medios lo consideran lacra social, los políticos lo combaten en sus discursos y ni sus usuarios van más allá de pedir que su consumo no se criminalice o a lo sumo demandan que las drogas se legalicen.
Pero el tráfico verbal, relacionado con el mismo tema, tiene sin cuidado a quienes lo abordan y censuran públicamente. A las drogas que alteran la mente se les llama, sin discriminación, enervantes o estimulantes, sin separarlas por los efectos que en realidad producen. Pero estimulantes son, como su nombre lo indica, aquéllas que alteran la conciencia, euforizan, dan sensación de poderío y fortaleza y crean la ilusión de una mayor energía. En esta clasificación entran la cocaína y las anfetaminas, el éxtasis y varias de fabricación en el laboratorio. Los enervantes, en cambio, apaciguan, adormecen, tranquilizan. Sus magnos representantes entre las ilegales son la marihuana, la morfina, el opio, la heroína. Hay también alucinógenas, como el LSD, los hongos, la mezcalina.
A todas ellas se las puede agrupar bajo el nombre de estupefacientes. Algunas tienen uso médico que está permitido, pero otras por ser adictivas y peligrosas para la salud, definitivamente son consideradas ilegales.
La distinción no es clara para mucha gente y así no es extraño que la Secretaría de la Defensa Nacional haya organizado un Museo de los enervantes, en que caben distintas drogas ilegales, pero no está dedicado exclusivamente a las que apaciguan, adormecen o tienen usos analgésicos, prohibidos o no. Allí están, también, la cocaína y otros estimulantes.
Con todo respeto (y cabe esperar que el comentario no lo tomen como ataque a las fuerzas armadas o franca sublevación), habría sido bueno que la SEDENA consultara algún académico o maestro de Gramática, aunque no proviniera de ninguna Normal Rural. O que tan sólo, antes de bautizar su Museo, le encargaran a alguien hojear el Diccionario de la Lengua Española o más estrictamente el Diccionario de uso del español, de María Moliner.