REVISTA DIGITAL DE PROMOCI脫N CULTURAL                     Director: Ren茅 Avil茅s Fabila
25 | 07 | 2017
   

Para la memoria hist贸rica - Encarte

El sistema tradicional de comunicaci贸n medi谩tico y las audiencias en M茅xic


Javier Esteinou Madrid

In Memoriam de Ren茅 Avil茅s Fabila, querido amigo y compa帽ero en el camino de la comunicaci贸n y cultura nacional.

I.- El surgimiento del sistema de comunicaci贸n comercial privado en M茅xico
Debido al modelo de desarrollo global adoptado por la sociedad mexicana durante el siglo XX, especialmente despu茅s del proceso de industrializaci贸n nacional, la naturaleza social de los medios de comunicaci贸n, particularmente electr贸nicos, desde su origen a la fecha, qued贸 determinada por la existencia de poderosos factores econ贸micos, pol铆ticos y culturales que condicionaron que tales instituciones se desenvolvieran bajo el modelo empresarial. Dicho prototipo comunicativo se caracteriz贸 fundamentalmente por funcionar bajo la din谩mica de la comunicaci贸n-mercado buscando como objetivo prioritario el recaudar las mayores ganancias econ贸micas y pol铆ticas, pasando sobre cualquier otra realidad que le representara un obst谩culo.
Derivado de este condicionamiento estructural, por ejemplo, la televisi贸n mexicana surgi贸 en la d茅cada de los a帽os cincuentas adoptando el modelo comercial privado de desarrollo de la televisi贸n norteamericana y enmarc贸 mayoritariamente su funcionamiento bajo el r茅gimen de concesi贸n comercial particular que conserva hasta nuestros d铆as. Dicho modelo se caracteriz贸 por ser 鈥渦no de los sistemas m谩s altamente concentradores y monop贸licos del mundo por su fuerte discrecionalidad, al grado que a principios del siglo XXI las reglas que existen son las de un duopolio asim茅trico con un jugador predominante que es Televisa鈥.
As铆, por ejemplo, el grupo Televisa cuenta con 306 estaciones de televisi贸n que abarcan el 80% del auditorio nacional y el 70% de todos los presupuestos de publicidad en M茅xico. Televisi贸n Azteca posee 180 estaciones, acaparando el 20 % del auditorio y el 30 % de la publicidad; y el resto de las empresas tienen que sobrevivir con las migajas que quedan. Con ello, estas dos empresas de televisi贸n han generado una problem谩tica de concentraci贸n de medios en la misma ciudad, propiedad cruzada de medios monopolizaci贸n de las cuotas de producci贸n nacional y el acceso a producciones independientes en los horarios de mayor audiencia, la relaci贸n con los inversionistas extranjeros y el control de los topes de mercado para ser explotados por estaciones de una sola empresa, la imposibilidad de participaci贸n de la sociedad en la revocaci贸n o refrendo de las concesiones, la renta de estaciones, la concentraci贸n de todas las formas de producci贸n y distribuci贸n de la programaci贸n en M茅xico en una compa帽铆a mayoritaria, el desperdicio escandaloso de canales dedicados a la reventa de se帽ales de formatos y programaci贸n extranjera, etc.鈥 1.
En cuanto a la radio comercial, el 76 % del sector se encuentra en manos de 14 familias y s贸lo 4 grandes cadenas aglutinan casi la mitad del total de las emisoras (47.8 %). Realidades que son impensables en otros pa铆ses 2.
Este fen贸meno hist贸rico propici贸 que los medios de difusi贸n electr贸nicos, particularmente la televisi贸n, se desarrollaran a lo largo de muchas d茅cadas prioritariamente bajo el modelo de comunicaci贸n mercado y no bajo el prototipo de comunicaci贸n de servicio p煤blico generando diversas repercusiones de desigualdad cultural, comunicativa, ciudadana y civilizatoria para la sobrevivencia de la sociedad mexicana 3.
Es dentro de este esquema privado mercantil que la radiodifusi贸n nacional, particularmente la televisi贸n, se desarroll贸 mayoritariamente, y donde alcanz贸 hasta ahora su principal din谩mica de expansi贸n e influencia cotidiana sobre la cultura y la conciencia nacional. Con ello, el modelo de comunicaci贸n mercado se consolid贸 como la din谩mica fundamental que esculpi贸 la superestructura cultural de la sociedad durante m谩s de la mitad del siglo XX y las primeras d茅cadas del siglo XXI en M茅xico.

II.- Caracter铆sticas del modelo de comunicaci贸n mercado
El funcionamiento del modelo de comunicaci贸n-mercado en M茅xico durante varias d茅cadas se distingui贸 esencialmente por concebir los procesos de comunicaci贸n como meros instrumentos tecnol贸gicos y din谩micas simb贸licas destinadas a consolidar el proceso de acumulaci贸n de capital y sostener las relaciones de poder del status quo en la Rep煤blica. En este sentido, los medios de difusi贸n y sus flujos de difusi贸n de informaci贸n correspondientes fueron empleados como 谩giles herramientas para apuntalar al sistema econ贸mico y pol铆tico prevaleciente y no para incrementar la participaci贸n ciudadana o crear una nueva conciencia org谩nica para la sobrevivencia colectiva en la naci贸n.
De esta forma, para ser eficientes en tales 谩reas este modelo introdujo intensivamente los principios del "laissez faire informativo" en el terreno comunicativo o cultural, o lo que fue lo mismo, asumir la mentalidad de que "lo que no deja dinero a nivel cultural, no sirve". Bases que, llevadas a sus 煤ltimas consecuencias, en la pr谩ctica real plantearon el peligro de que en vez de fortalecer nuestra cultura nacional, 茅sta tuvo que flexibilizarse, y en ocasiones, hasta erosionar m谩s sus valores para incorporarnos eficientemente como sociedad y sin restricci贸n alguna a la nueva estructura de competencia y de concentraci贸n de los mercados mundiales.
Hist贸ricamente esta din谩mica estructural del manejo de la comunicaci贸n colectiva se acentu贸 significativamente a partir de los a帽os 80s cuando el proceso acelerado de incorporaci贸n de M茅xico a la apertura y globalizaci贸n mundial, exigi贸, por una parte, el retiro del Estado como instancia rectora de la comunicaci贸n, y por otra, la imposici贸n de las fuertes pol铆ticas econom茅tricas neoliberales para convertir al Estado mexicano en una entidad 鈥渁ltamente eficiente y rentable鈥 cuya tarea esencial fue la facilitaci贸n de las condiciones para la realizaci贸n del capital a escala nacional e internacional. Dicha realidad gener贸 simult谩neamente una severa crisis estructural y la desaparici贸n paulatina del modelo de medios de comunicaci贸n de servicio p煤blico que durante tres d茅cadas hab铆an funcionado fr谩gilmente en M茅xico; para dar paso mayoritariamente al proyecto de comunicaci贸n-mercado con sistemas de informaci贸n privados altamente mercantilizados.
Es decir, debido a que las leyes de la "libre competencia" exigieron que las empresas contendieran entre s铆 con sus propios recursos y sin apoyo estatal, el gobierno mexicano retir贸 gradualmente los subsidios que fortalec铆an a los medios p煤blicos, y no obstante que estos son medios de Estado que ejecutan funciones distintas a la del prototipo comercial privado, cada vez m谩s, han tenido que luchar con sus propios apoyos para sobrevivir ante la fuerte presi贸n de las empresas privadas.
La implementaci贸n de este modelo econ贸mico globalizador de la comunicaci贸n contribuy贸 de manera sustantiva a reforzar pragm谩ticamente la situaci贸n de las audiencias como sectores meramente receptivos de los productos simb贸licos mass medi谩ticos. En este sentido, la aplicaci贸n prioritaria de este dise帽o econ贸mico-pol铆tico de los medios de difusi贸n colectivos fue fundamental para definir, directa e indirectamente, c贸mo tendr铆an que ser las audiencias de las industrias medi谩ticas en M茅xico, particularmente televisivas. Esto es, el tipo de audiencias o p煤blicos medi谩ticos que surgieron en el pa铆s, no emergieron espont谩nea o casualmente; sino que nacieron determinadas por el funcionamiento comercial dominante que exist铆a en los medios de informaci贸n colectivos en la naci贸n, y no por otras visiones de servicio p煤blico sobre los mismos.

III.- Las audiencias dentro del prototipo del 鈥渓aissez faire comunicativo鈥
Derivado del modelo dominante de comunicaci贸n-mercado que durante muchos a帽os se impuso para la operaci贸n de las industrias culturales, especialmente electr贸nicas, en M茅xico, las audiencias de 茅stas fueron concebidas y tratadas durante d茅cadas desde la l贸gica del mercado y del poder como simples receptores pasivos que deb铆an consumir o asimilar mensajes medi谩ticos de diversa 铆ndole (comerciales, pol铆ticos, institucionales, etc.) para asegurar los intereses de los emisores m谩s fuertes, pero sin contar con capacidad de acci贸n comunicativa para responder ante los mismos generando sus propias respuestas o mensajes para la sociedad. As铆, el concepto de 鈥渁udiencia fue una creaci贸n derivada de la unilateralidad de los medios de comunicaci贸n, que se dirigen en un solo sentido, y lo que crean son justamente escuchas, gente que oye y calla, que ve y se silencia, y cuando mucho, de vez en cuando, intenta comunicarse鈥 4.
Este prototipo dominante de tratamiento encapsulado de los auditorios por el prototipo comercial del aparato medi谩tico ocasion贸 que las diversas audiencias de los medios electr贸nicos de difusi贸n colectivos s贸lo fueran consideradas calculadamente bajo dos 贸pticas pragm谩ticas: Por un lado, desde las necesidades de reproducci贸n econ贸mica de la estructura social, y por otro lado, desde la perspectiva pol铆tica de evoluci贸n del pa铆s.
De esta manera, el aparato medi谩tico cre贸 la gerencia electr贸nica colectiva que transform贸 a la poblaci贸n en consumidores cautivos; y a los ciudadanos en espectadores pasivos de la producci贸n medi谩tica cotidiana que se generan para fortalecer el proceso econ贸mico y pol铆tico del pa铆s. Fue el triunfo significativo de la mercadotecnia fenicia de los medios masivos sobre la necesidad estrat茅gica de edificar el proceso de ciudadanizaci贸n de la comunicaci贸n colectiva en M茅xico.
Es este sentido, bajo cualquiera de las dos perspectivas anteriores, la econ贸mica o la pol铆tica, los ciudadanos, los grupos emergentes o la sociedad civil organizada de principios del Tercer Milenio en la Rep煤blica mexicana, continu贸 siendo simplemente una comunidad receptora y no emisora de mensajes. Las 煤nicas excepciones de participaci贸n de la ciudadan铆a en los medios de informaci贸n colectivos se dieron cuando alguno de estos sectores, por determinadas circunstancias excepcionales, se convirtieron en 鈥渘oticia sorpresiva鈥, o en 鈥渙bjetos simb贸licos鈥 coyunturales, difundi茅ndose por los medios como las mercanc铆as informativas del momento que pod铆an elevar el rating comercial de las empresas y desaparecieron de las pantallas o diales cuando dejaron de ser atractivos para los televidentes, sin contar con garant铆as jur铆dicas para continuar participando en dichos espacios cuando ellos lo requirieran para elaborar su propia opini贸n p煤blica en el espacio p煤blico medi谩tico.
En otras palabras, la sociedad civil o los grupos emergentes s贸lo pueden participar en la programaci贸n de los medios cuando sirven como apoyo para incrementar la penetraci贸n de las empresas radiotelevisivas, pero no son contemplados permanentemente dentro de las barras informativas de las industrias culturales electr贸nicas como sujetos o entidades con derecho a disponer con espacios constantes de expresi贸n colectivos para producir corrientes de opini贸n y de participaci贸n social. Por consiguiente, es s贸lo la l贸gica de oportunidad econ贸mica del rating la que decide qui茅n, cu谩ndo y en qu茅 grado participa la sociedad civil dentro de los medios y en qu茅 momento no; y no la existencia operativa de un cuerpo jur铆dico de garant铆as ciudadanas comunicativas b谩sicas existentes en nuestra Constituci贸n que han demandado los ciudadanos desde hace 5 d茅cadas en el pa铆s.
Ejemplo de ello fue la difusi贸n de forma intensiva durante una o dos semanas que se dio en los medios electr贸nicos nacionales en el a帽o 2005 sobre la existencia de los sectores paup茅rrimos como grupos damnificados que salieron a la luz p煤blica por los efectos devastadores que les provocaron los huracanes Katrina, en Nueva Orle谩ns, EUA; Stan, en Chiapas; y Wilma en Canc煤n; y despu茅s fueron olvidados radicalmente por la programaci贸n de las industrias culturales, y nunca m谩s se volvi贸 a hablar de ellos en las pantallas o diales.
Sin embargo, parad贸jicamente, mientras en ese contexto hist贸rico de hermetismo comunicativo las grandes comunidades no tuvieron alternativas de presencia en los medios, la distribuci贸n desigual de acceso a la estructura de informaci贸n masiva, permiti贸 por ejemplo, que de marzo a junio del 2002, el consorcio Televisa pudo utilizar tres canales del sistema Sky para transmitir las veinte y cuatro horas del d铆a la programaci贸n completa de la telebasura fr铆vola, insustancial y vacua de la primera versi贸n de Big Brother durante tres meses y medio.
En s铆ntesis, la 煤nica garant铆a de participaci贸n que alcanz贸 la sociedad mexicana despu茅s de m谩s de 9 d茅cadas de existencia de la radio y m谩s de 6 d茅cadas de presencia de la televisi贸n en la Rep煤blica, fue el derecho de cambiar de canal o frecuencia, o de apagar o encender la pantalla, pues de manera real, ning煤n otro derecho fue otorgado por la tradicional estructura de poder medi谩tico nacional, especialmente en la etapa de apertura de fronteras comerciales.
En este sentido, en el 谩mbito de la comunicaci贸n colectiva durante varias d茅cadas asistimos en M茅xico a la presencia de un Estado fallido que se caracteriz贸 por no defender comunicativamente a los ciudadanos convertidos en audiencias subordinadas, sino s贸lo protegi贸 los intereses de expansi贸n de los grandes monopolios informativos que se consolidaron en el pa铆s, particularmente con el proceso de globalizaci贸n.

IV.- AUSENCIA DE TRANSICI脫N COMUNICATIVA
No obstante que los medios de informaci贸n, especialmente electr贸nicos, utilizan el espacio a茅reo que es un bien limitado, propiedad de la Naci贸n, y que gradualmente, se convirtieron en el centro del poder pol铆tico-cultural contempor谩neo; su operaci贸n no se dio de forma igualitaria o balanceada, sino que funcion贸 vinculada a las necesidades predominantes de reproducci贸n y conservaci贸n del gran poder tradicional ya consolidado en el pa铆s.
Dentro de este marco estructural, el margen de participaci贸n de los movimientos sociales a trav茅s de los medios de comunicaci贸n no ha sido monol铆tico; sino que ha oscilado formando una gama de intervenciones desde las cerradas, hasta las abiertas y variando de los canales escritos, hasta los electr贸nicos. As铆, encontramos que las v铆as a trav茅s de las cuales los movimientos sociales mexicanos han participado con mayor fuerza desde principios de siglo hasta la fecha para expresar sus intereses y demandas, se concentr贸 con gran peso en los medios impresos y se cerr贸 casi por completo en los canales electr贸nicos, particularmente, audiovisuales
En este sentido, el modelo audiovisual privado propici贸 la tendencia hist贸rica que el uso de tales medios por otros sectores sociales m谩s amplios que no fueran los propietarios o representantes del gran capital interno y transnacional en el pa铆s, fuera muy limitado, herm茅tico o nulo. Esta situaci贸n alcanz贸 su mayor esplendor en el caso de la televisi贸n mexicana privada, pues es el medio que m谩s lleg贸 a ser monopolizado por el poder nacional, al grado de que v铆a esta instituci贸n se construy贸 otro proyecto cultural nacional contrario a la propuesta de los grandes grupos b谩sicos que sostienen nuestra naci贸n.
De esta forma, la transici贸n pol铆tica nacional iniciada del a帽o 2000 a la fecha, la vieja estructura de informaci贸n colectiva no se abri贸 a la participaci贸n social, sino se rent贸 al mejor postor econ贸mico y pol铆tico. As铆, el modelo de comunicaci贸n-mercado y el sistema pol铆tico que lo ampar贸, despojaron de todos los derechos ciudadanos a los auditorios y la 煤nica facultad que les dej贸 fue el derecho de encender o apagar la radio y televisi贸n y de participar en su propuesta de consumo masivo permanente: Los p煤blicos se convirtieron en factores al servicio del proceso de comunicaci贸n-mercado y no la comunicaci贸n colectiva al servicio del desarrollo y humanizaci贸n de los habitantes.
Ante este horizonte de cerraz贸n estatal para la democratizaci贸n informativa, la sociedad mexicana se enfrent贸 al delicado panorama pol铆tico en el que los grandes grupos no cuenten con espacios de expresi贸n dentro de estos para expresar sus necesidades, problem谩ticas, demandas y soluciones. Frente a ello, se observ贸 la tendencia creciente de que los movimientos sociales en emergencia contin煤en creando sus propios procesos clandestinos de comunicaci贸n colectivos, que derivar谩n, tarde o temprano, en la construcci贸n de un nuevo Estado Ampliado paralelo al oficial, con el consecuente acrecentamiento de nuestra crisis de hegemon铆a nacional. Ejemplo de ello, han sido el surgimiento temporal de los medios contra estatales como "Televerdad", "Radio Vampiro", "Radio Pirata", 鈥淢edios Comunitarios鈥 y las intervenciones guerrilleras que se han dado a trav茅s de Internet. Obviamente todas estas expresiones no pueden sobrevivir en el espacio p煤blico, a mediano y largo plazo, pues son instituciones perseguidas por el gobierno, hasta abolirlos, destruirlos y encarcelarlos. 5
Debemos recordar que cuando los grupos sociales, especialmente los marginados, no tienen acceso al espacio p煤blico simb贸lico, v铆a los medios de informaci贸n colectivos, para exponer sus necesidades e intereses, entonces toman, pac铆fica o violentamente, los espacios p煤blicos f铆sicos como las v铆as de comunicaci贸n materiales como son las calles, las plazas, las avenidas, las carreteras e incluso las instituciones de difusi贸n masiva para presentar sus demandas. Por ello, podemos decir que existe una relaci贸n directamente proporcional entre el grado de participaci贸n social en los canales de informaci贸n colectiva y la existencia de protestas p煤blicas: A mayor participaci贸n de los grupos sociales en los medios de informaci贸n menor grado de manifestaciones p煤blicas y a menor participaci贸n en los medios, mayor porcentaje de existencia de manifestaciones callejeras.
En este sentido, es muy importante puntualizar que en la medida en que las organizaciones sociales s铆 cuenten con tiempos en los medios de difusi贸n electr贸nicos se evitar谩 la presencia de tantas manifestaciones callejeras que todos los d铆as suceden en las principales ciudades del pa铆s y que implican p茅rdidas econ贸micas, cierre de empresas y comercios, destrucci贸n de bienes, caos vial, ingobernabilidad, anarqu铆a urbana, enfrentamientos sociales, irritaci贸n ciudadana, fuga de capitales, aumento del stress y p茅rdida de la calidad de vida en la poblaci贸n. La sociedad toma permanentemente las calles del pa铆s por no tener espacios de expresi贸n en los medios de difusi贸n colectivos ni garant铆as comunicativas 6.
Tal control estructural de los medios electr贸nicos por el Estado y los poderes f谩cticos impidi贸 que los grandes grupos civiles participen de forma constante y directa en la construcci贸n de un nuevo espacio p煤blico que contribuya a crear otra cultura para la sobrevivencia nacional. En este sentido, debido a que no se permiti贸 la participaci贸n de los grandes grupos o entidades fundamentales del pa铆s en los medios electr贸nicos, particularmente en la televisi贸n, tanto p煤blica como privada, estas instituciones contin煤en desvinculadas del an谩lisis sistem谩tico de los grandes obst谩culos que impiden nuestro desarrollo nacional y de la difusi贸n constante de las posibles alternativas de soluci贸n para cada rama de nuestro crecimiento interno.
Por ello, podemos decir que los medios electr贸nicos, especialmente, la televisi贸n siguen funcionando como cerebros colectivos divorciados de las necesidades de nuestro cuerpo social, porque mientras vivimos cotidianamente una profunda crisis socioecon贸mico-pol铆tica que est谩 por convertirse en severo conflicto pol铆tico, la televisi贸n nos orienta a pensar, prioritariamente, en una programaci贸n basada en el cu谩druple eje constituido por los espect谩culos, el consumo, los deportes y la informaci贸n light y s贸lo ocasionalmente en los casos extremos o de aperturas pol铆ticas coyunturales oportunistas, nos conduce a reflexionar y sentir los problemas centrales de nuestra sociedad. En una idea, la problem谩tica nacional no pasa sustantivamente por los medios electr贸nicos, lo cual ha provocado la existencia de un modelo cultural de funcionamiento esquizofr茅nico entre lo que difunde e inculca la programaci贸n televisiva y las necesidades o realidades que viven cotidianamente los grupos mayoritarios de la sociedad mexicana.
Este control sistem谩tico de los medios electr贸nicos impidi贸 que los grandes grupos civiles participaran de forma constante y directa en la construcci贸n de un nuevo espacio p煤blico que contribuyera a crear otra cultura para la sobrevivencia nacional. As铆, se consolid贸 un modelo de comunicaci贸n altamente concentrador, que permiti贸 que solo unos cuantos expresaran a la mayor铆a sus puntos de vista y su visi贸n del mundo. En este sentido, dichos espacios de participaci贸n funcionaron m谩s como herramientas de control pol铆tico y de legitimaci贸n del viejo Estado, y no de espacios para la creaci贸n y fortalecimiento de la democracia y la civilidad nacional.
As铆, el proceso pol铆tico de construcci贸n de la transici贸n pac铆fica a la democracia que eligi贸 seguir la sociedad mexicana a partir del dos de julio del 2000, no construy贸 en el espacio p煤blico medi谩tico nuevas zonas significativas b谩sicas de participaci贸n social para que otros sectores ciudadanos puedan participar colectivamente, v铆a los medios de informaci贸n. Contrariamente a lo expresado en la oratoria y los discursos oficiales, el nuevo gobierno contin煤a manteniendo la vieja estructura comunicativa del antiguo r茅gimen, pero ahora maquillada con nuevos colores, barnices y sabores blanquiazules que no han creado bases para construir un nuevo modelo de comunicaci贸n nacional para la creaci贸n de ciudadan铆a y el fortalecimiento de la democracia.
De esta manera, podemos afirmar que como en un acto de magia que se llev贸 a cabo ante los ojos de todos y el estupor de unos cuantos, desde hace cuatro d茅cadas a la fecha, los medios electr贸nicos y particularmente la televisi贸n contin煤an realizando la haza帽a verdaderamente fant谩stica de ocultarle su pa铆s a los mexicanos y mostr谩ndoles otra naci贸n que nada tiene que ver con ellos 7.
Esta realidad pol铆tica corrobor贸, una vez m谩s, que en materia comunicacional a principios del siglo XXI si existi贸 transici贸n pol铆tica en el pa铆s, pero no fue la transici贸n pac铆fica a la democracia participativa; sino fue el cambio creciente a la s煤per concentraci贸n y monopolizaci贸n comunicativa, que excluy贸 y amordaz贸 a la poblaci贸n para participar en el nuevo espacio p煤blico medi谩tico colectivo. En otros t茅rminos, aunque desde el a帽o 2000 existi贸 en la sociedad mexicana una d茅bil transici贸n pol铆tica a la democracia que ha atraves贸 fundamentalmente la transformaci贸n de las estructuras electorales, el cambio del Poder Legislativo, la modificaci贸n del Poder Ejecutivo, la mutaci贸n del Poder Judicial, la evoluci贸n de los partidos pol铆ticos, la seudo transparencia gubernamental, etc.; en t茅rminos comunicativos, no existi贸 una transici贸n a la democracia, puesto que este proceso no penetr贸 sustantivamente la transformaci贸n de los viejos sistemas viciados de los medios electr贸nicos de informaci贸n colectivos, ahora disfrazados de modernos. As铆, estos continuaron funcionando dentro del esquema concentrador, vertical, autoritario, discrecional, herm茅tico, monop贸lico, elitista, anti 茅tico, desigual, no ciudadano, etc., opuesto al proceso de apertura, horizontalidad, pluralidad, moralidad, participaci贸n, equilibrio, igualdad, etc., que exige el proceso de comunicaci贸n democr谩tica que demanda el nuevo modelo de pa铆s.
Una democracia no puede estar informada s贸lo por unos cuantos emisores, pues ser铆a gobernar para una minor铆a. Por ello, es raz贸n de Estado el generar en M茅xico las condiciones jur铆dico-pol铆ticas para que exista la pluralidad de voces y la diversidad de empresas comunicativas y la multiplicidad de empresas de difusi贸n que nutran variadamente la conciencia colectiva de la sociedad: No se puede seguir gobernando para unos cuantos si queremos vivir en paz social.
De aqu铆, la importancia central de realizar una profunda reforma del Estado que establezca las bases normativas que permitan construir un nuevo modelo de comunicaci贸n nacional que admita que la todas las comunidades puedan expresase y participar como audiencias dentro del nuevo espacio p煤blico medi谩tico que han construido los medios de difusi贸n social en nuestro pa铆s.

V.- DOCUMENTACI脫N CONSULTADA

Citas
* Investigador Titular del 脕rea de Comunicaci贸n y Estructuras de Poder, Departamento de Educaci贸n y Comunicaci贸n, Divisi贸n de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad Aut贸noma Metropolitana, Unidad Xochimilco, M茅xico, D.F, jesteinou@gmail.com
Zabludovsky Nerubay, Abraham, 鈥淓l duopolio televisivo鈥, Director General de Conexi贸n Financiera, en: Los medios electr贸nicos en el marco de la reforma del Estado, Fundaci贸n Konrad Adenauer y H C谩mara de Diputados, M茅xico, D.F, diciembre del 2002, p谩ginas 211 y 212; 鈥淪ociedad civil al rescate鈥, Peri贸dico El Universal, M茅xico, D.F, 7 de marzo del 2003; y 鈥淟a impunidad en M茅xico鈥, Comisi贸n Mexicana de Defensa y Promoci贸n de los Derechos Humanos y Comisi贸n Interamericana de Derechos Humanos, M茅xico, D.F, 26 de febrero del 2003, p谩gina 45.
2 鈥淪ociedad civil al rescate鈥, Peri贸dico El Universal, M茅xico, D.F, 7 de marzo del 2003; y 鈥淟a impunidad en M茅xico鈥, Comisi贸n Mexicana de Defensa y Promoci贸n de los Derechos Humanos, y Comisi贸n Interamericana de Derechos Humanos, M茅xico, D.F, 26 de febrero del 2003, p谩gina 45.
3 Al respecto consultar, Navarro Ben铆tez, Ra煤l, 鈥淒esde M茅xico, la voz de Norteam茅rica para Am茅rica: La imposici贸n del modelo comercial estadounidense de radiodifusi贸n a trav茅s de los empresarios 麓nacionales麓鈥, en: Revista El Cotidiano, No. 181, A帽o 28, Revista de la Realidad Mexicana Actual, Divisi贸n de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad Aut贸noma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, M茅xico, D.F, septiembre 鈥 octubre del 2013, p谩ginas 37 a 46.
4 Caballero Pedraza, Virgilio, 鈥淚nsuficiente, lo aprobado por diputados: Especialistas鈥, en: Revista Z贸calo, No. 168, A帽o XIV, Comunicaci贸n, Pol铆tica y Sociedad, M茅xico, D.F, febrero de 2014, p谩ginas 20 y 21.
5 鈥淩adio comunitaria de Michoac谩n denuncia hostigamiento militar鈥, Peri贸dico Z贸calo, M茅xico, D.F., abril del 2003, p谩gina 19; 鈥淧ese a las hostilidades, boom de emisoras comunitarias鈥, Peri贸dico Z贸calo, M茅xico, D.F., abril del 2003, p谩gina 18; y 鈥淢iedo de la CIRT a las radios comunitarias鈥, Peri贸dico Z贸calo, M茅xico, D.F, enero del 2003, p谩gina 20.
6 鈥淒eterioro de la Ley. Bloqueos, marchas y plantones鈥, Revista Siempre!, No. 2582, Fundaci贸n Pag茅s Llergo, M茅xico, D. F., 11 de diciembre del 2003.
7 Esteinou Madrid, Javier, 鈥淓l Canal de Televisi贸n del Congreso de la Uni贸n y la Transformaci贸n de la Imagen del Poder Legislativo鈥, Canal de Televisi贸n del Congreso de la Uni贸n, H. Congreso de la Uni贸n, Palacio Legislativo de San L谩zaro, M茅xico, D.F, 25 de junio del 2001, p谩gina 4.