REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 06 | 2017
   

Para la memoria histórica - Encarte

En memoria de René Avilés Fabila


Javier Esteinou Madrid

El Área de Comunicación y Estructuras de Poder del Departamento de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, desea conmemorar la memoria de nuestro compañero, universitario y amigo René Avilés Favila durante más de 40 años en nuestra Casa de Estudios. Para ello, ahora presenta un número especial de la Revista El Búho que creó Avilés Fabila con seis ensayos sobre comunicación, política, sociedad y cultura en México que aportan diversas perspectivas para entender el complejo fenómeno contemporáneo de la comunicación en México y de los tiempos que vivimos.
Este número abre sus páginas con una primera reflexión que dejó preparada René Avilés Fabila, antes de su fallecimiento, denominada “Política, Sociedad y Medios”. Dicho texto examina la severa crisis estructural que enfrenta el sistema político mexicano, donde los actores buscan información infructuosa en medios colectivos de comunicación gastados y desprestigiados, como también se encuentran los partidos. Por ello, destaca que el gran reto que tienen los partidos es seleccionar personas que realmente tengan arraigo entre la población y posean una trayectoria intachable hasta donde esto es posible en México.
El trabajo de Carlos Raúl Navarro Benítez titulado “Golpe a golpe...”, analiza el agravio histórico que se manifiesta en estos tiempos de convulsión social que contamina y enrarece, el brumoso clima de convivencia en el país. Es el factor fundamental y del cual derivan un sinnúmero de otros elementos corrosivos. Tiene que ver con el odio, la violencia desbordada y brutal entre grupos sociales. Es el conflicto civilizatorio y cultural que casi nadie refiere en la actualidad. Está fuera de la moda de la modernidad líquida. No permite que podamos construir una nación unificada. La confrontación permanente entre el México "profundo" y el "imaginario".
Para intentar resolver esta crisis los principales grupos de poder están fraguando en México un golpe de Estado donde los militares tendrán un papel protagónico, y los medios de comunicación también, pues los concesionarios han sido históricamente golpistas.
Las aportaciones de Alberto Padilla Arias e Hilario Anguiano Luna sobre “El fenómeno Trump y el fascismo”, formulan que el preocupante fenómeno Trump está fundado sobre las bases de la psicología de las masas del fascismo. Así, los grandes grupos que apoyan al candidato republicano que se ven atraídas por el self-made man, principio ideológico fundamental de esta sociedad, tiene sus raíces más profundas en el “sentimiento de ser un ganador, que no está sometido a los intereses o influencias del stablishment político. De esta forma, las masas siguen y admiran a Trump pues éste manifiesta públicamente su “racismo” y es “capaz de mentir” públicamente sin el menor prurito, justificándose colectivamente este hecho pues dice lo que realmente siente.
La investigación de María Josefa Erreguerena Albaitero sobre la serie televisiva “Breaking Bad; el final de la familia patriarcal”, explora cómo a través de los mecanismos discursivos de las nuevas series de televisión como Braking Bad se propone culturalmente desde los medios el fin del patriarcado, y con ello, la transformación del modelo de la familia tradicional. En la representación del fin de la familia patriarcal los componentes de la familia reaccionan de diferente manera frente a los cambios, no hay identidad de grupo, sólo individual. Se da una transformación del individualismo al egoísmo extremo, los valores son relativos, cada sujeto lucha por su propia autonomía sin importar la colectividad. Con el fin del patriarcado y la presencia de la hipermodernidad se disuelve la confianza y la fe en el futuro, en el progreso, la gente quiere vivir el aquí y el ahora, el culto al cuerpo y a la juventud.
El estudio de Elsie Mc Phail Fanger acerca del “Surgimiento y desarrollo del fotoperiodismo de espectáculos”, revela cómo las industrias culturales y de entretenimiento se han convertido en el enclave fundamental del fotoperiodismo de espectáculos que ha invadido los espacios de la vida privada e íntima, conquistando un poder nunca antes visto. La fuerza que ha cobrado este oficio, no sólo en su calidad de vehículo informativo, sino como diversión y negocio lucrativo, se refleja en millones de personas que siguen con fruición sus relatos visuales sobre asuntos privados e íntimos.
Al igual que los prisioneros recluidos en celdas alrededor de una torre, vigilados constantemente por la autoridad carcelaria, los individuos (especialmente las celebridades) son observados y escudriñados constantemente por la industria convertida en el gran hermano. Esta estructura de vigilancia convierte en poderosos no sólo a los que toman la foto sino a las audiencias, y es inoperante el derecho a la privacidad y a la intimidad de las personas.
Finalmente, el trabajo de Javier Esteinou Madrid sobre “El sistema tradicional de comunicación mediático y las audiencias en México”, explica cómo, derivado del modelo dominante de comunicación-mercado que durante muchos años se impuso para la operación de las industrias culturales electrónicas en México, las audiencias fueron concebidas y tratadas durante décadas desde la lógica del comercio y del poder como simples receptores pasivos que debían consumir o asimilar mensajes mediáticos con el fin de asegurar los intereses de los emisores más fuertes, pero sin contar con capacidad de acción comunicativa para responder ante los mismos. Así, el concepto de audiencia fue una creación unilateral derivada de los medios de comunicación comerciales, que se dirigen en un solo sentido, y lo que crean son públicos que escuchan, gente que oye y calla, que ve y se silencia, y cuando mucho, ocasionalmente intenta comunicarse.
En síntesis, la única garantía de respuesta y de participación que alcanzó la sociedad mexicana después de más de 9 décadas de existencia de la radio y más de 6 décadas de presencia de la televisión en la República, fue el derecho de cambiar de canal o frecuencia, o de apagar o encender la pantalla, pues de manera real, ninguna otra garantía le fue otorgada por la tradicional estructura de poder mediático nacional, especialmente en la etapa de apertura de fronteras comerciales.
Mediante el conjunto de estas reflexiones que intentan explicar y mejorar nuestra sociedad desde diversos ángulos, deseamos recordar la importante huella que dejó René Avilés Fabila en todos nosotros, especialmente en el terreno de la comunicación, la cultura y la amistad.