REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 07 | 2018
   

Arca de Noé

El hombre ha muerto, luego el arte ha muerto luego entonces el comic ha muerto


Edgar Aguilar Farías

Primera Parte
En la edición especial de la revista muy interesante del 2015 acerca del comic, intitulado ¡Cómics!, en su primer artículo, artículo de introducción, Giobany Arévalo Ruiz, hace (en mi opinión) un interesante planteamiento en el título de dicho artículo “Los cómics están muertos tal y como los conocimos…” adelantando lo dicho por tal artículo, el articulista nos dice que los comic han muerto tal y como los conocimos, porque han dejado de ser un subproducto. La pregunta es ¿y en verdad los conocíamos así? ¿En verdad han cambiado mucho los cómics? No siguen siendo los mismos desde hace años, y especialmente ¿han dejado de ser vehículo de propaganda?
Por la historia contada en la introducción, la historia del comic book, y a mi parecer, los comic no han cambiado nada, pero para nuestro redactor sí.
Giobany comienza dándonos una definición de cómics, de la cual hablaré más adelante. Luego nos lleva a la percepción que muchos intelectuales tenían en el pasado acerca de este medio, y que lo definían como una sub-literatura o un mal producto de los medios masivos de comunicación y luego comienza con los orígenes de este medio desde Yellow Kid de Richard F. Outcault (dicho autor no lo menciona en su artículo Giobany) hasta la historieta norteamericana de los 90´s.
Yellow Kid como origen del cómic es actualmente muy discutido y oficialmente no es el primer cómic que existió, ni mucho menos dio origen a todas las formas de historieta que se darán a partir del siglo XX. Pero el autor de dicho texto con ello nos anuncia la posición privilegiada que tendrá la historieta estadunidense en toda esta edición especial.
De hecho desde el índice es claro ver cómo el cómic es prioridad: Introducción (Los cómics están muertos tal y como los conocimos…) Cómic estadunidense, cómic mexicano, cómic latinoamericano, cómic europeo, cómic japonés, cómic independiente, novela gráfica… etc.
Más que el orden de los artículos he observado cómo al comic latinoamericano, o sea lo que se hace en Argentina, Chile, Perú etc. se le relega a un solo artículo, mientras que México tiene su propia nota en la revista. En este caso puedo entender que como la revista es mexicana, en ella exista un claro narcicismo nacionalista, aparte supongo es más fácil conseguir datos y entrevistas de autores mexicanos que del resto de Latinoamérica. Y supongo que pasa lo mismo con el cómic estadunidense.
Luego, según el índice viene el cómic europeo, donde yo supongo que los redactores de tal nota no se enteraron que existen varias denominaciones. Como Tebeo (España), Bande dessinée o BD (Bélgica y Francia), Fumetto (Italia) y quadrinhos (Portugal). Aunque este último término es más usado en Brasil que en Portugal y cada denominación denota un tipo de cómic distinto y por tanto una historia diferente, en especial la historia del Tebeo.
Ante esta tendencia clasificatoria (cómic latinoamericano, cómic europeo) he de esperar que se dedique un solo artículo al comic Asiático o del lejano oriente, pero no. Aparece como un solo artículo “el comic Japonés” y de allí se pasa al cómic independiente. Supongo que con ello nos están diciendo que solo Japón produce tales revistas o que solo en ese país se lee cómics porque supongo que en Corea ni en China se leen o se han producido algún tipo de historieta en particular y por tanto la historia universal de este noveno arte solo tiene espacio para lo hecho en el país nipón. Ante esta situación yo me pregunto ¿que al cómic japonés no le llaman manga? ¿Qué es un Manhwa? ¿Qué es un liánhuánhuà? Incluso estos términos aparecen en el Wikipedia, y supongo que he de agradecer que no la hayan consultado como profesionales que son.
Luego ¿a qué se refieren con cómic independiente? y en especial que es para ellos la novela gráfica.
Es claro que el editor jamás llegó a leer siquiera el libro vaquero, o tal vez sí, para dedicarle su propia crónica al cómic mexicano el cual yo tenía entendido le llamaban monitos e incluso hay dibujantes de este medio que se autodenominan moneros.
Pero en fin, estamos hablando del artículo introductorio, y supongo que la historia oficial del comic book es más conocida que el de las demás historietas de los otros países y he de esperar que el resto de las palabras escritas en el mismo permitan que el lector conozca un fascinante mundo y su compleja historia de algo que parece tan simple. ¿Oh me equivoco?
Regresando al principio del artículo Giobany nos da la siguiente definición que ha de ser suya: “… el cómic no es más que una secuencia conformada por ilustraciones y globos de texto con el fin de entretenernos…”
Lo que me sorprende de esta definición no es el hecho que algo en ella esté mal, sino que no tomara la definición ampliamente aceptada de Scott McCloud (personaje que viene mencionado en dicho artículo) y en vez de eso ponga la suya. ¿Por qué hace algo así? ¿Acaso no leyó el libro “Entender el cómic” de este teórico del arte secuencial?
Cuando alguien define algo sin los conocimientos necesarios y sin la experiencia en el medio es por no parecer ignorante o meramente un asunto de vanidad. Y digo de vanidad porque aventurarse a hacer algo así sin dar una razón o tratar de explicar por qué su definición es mejor que la de los demás, es más que un acto de ignorancia es de vanidad. Antes de la definición de Scott McCloud existieron miles de definiciones más o menos parecidas entre sí y de personalidades tan importantes como Roland Barthes y Jesús Blasco, que de seguro desconoce nuestro articulista, porque de haberlas conocido a lo mejor hubiera hecho un artículo introductorio acerca de qué es un cómic, en vez de una desinflada historia del comic book y tratar de parecer un experto de algo que a todas señas no lo es.
Y no solo eso su total ignorancia acerca de otros intelectuales que dedicaron libros completos a este medio como Umberto Eco en Apocalípticos e integrados. O Will Eisner autor de El Cómic y el Arte Secuencial y otros que a mi parecer tienen menor importancia, pero no por ello no han de ser mencionados como Grant Morrison y su libro Supergods: Heroes, mitos e historia del cómic. Solo para mencionar algunos.
Solo para terminar nuestro buen Giobany se aventura a darnos la siguiente conclusión acerca de si el arte secuencial o cómic está muerto o no: “¿Vivimos una nueva era dorada en la industria del cómic? La respuesta más simple es sí…”
Yo respondo que no. El cómic, más ahora, se ha convertido en un subproducto de la industria hollywoodense y “mueren sus formas en la medida en que se vacían de contenido y de significado” Esta oración la he tomado del libro El final de las vanguardias de Eduardo Subirats.
El cómic de esos grandes superhéroes es un panfleto vacío de cualquier cosa que la ponga como pieza artística por culpa de su excesiva reproducción de este género de superhéroes. Pero no refiriéndome a la masificación de piezas y su amplia difusión, no.
Rodolphe Töpffer en aquel ensayo acerca de lo que será la historieta en años porvenir (lo escribió a principios del siglo XIX y es considerado como padre de la historieta en toda Europa y Argentina) la definió como literatura de imágenes y esto es importante.
La literatura ha ido evolucionando conforme los medios de reproducción y masificación han aparecido. Desde aquel simple escribano cuyas palabras se plasmaban en arcilla y papiros y que era conocido tal contenido por un reducido y privilegiado grupo, hasta nuestros días donde las personas pueden bajar de las redes bibliotecas completas. Los medios han cambiado, la literatura se ha trasmutado pero sigue siendo una de las bellas artes que no ha sufrido lo que se llamaría una pérdida del aura como otras bellas artes (pintura, escultura, arquitectura). Tal vez sufra un desplazamiento por los medios visuales como el cine, la televisión y el internet. Pero su capacidad para maravillar con sus historias, de llevarnos a lo profundo del alma con su retórica o a la reflexión con su crítica sigue intacta.
La literatura se reinventa con el paso del tiempo y no hay medios ni marketing que la boicoteen en su totalidad. Incluso cuando se hace una película de una novela, la misma gente se da cuenta cuando el libro es mucho mejor que la película y se voltea en favor de la primera.
Así debería ser el arte secuencial, el noveno arte, una literatura de imágenes. Formas subordinadas a un texto a la narrativa, pero esto no sucede, y los editores norteamericanos en los 90´s trataron de apostar a una calidad gráfica y a un dibujo de autor como referente a grandes historias, pero, cuando esto les trajo problemas lo dejaron y ahora apuestan al marketing de la cinematografía, pero al final dará el mismo resultado, el desastre o aun peor.
Regresando un poco al mal de la reproducción que dio muerte a las vanguardias y el caso del cómic su muerte se encuentra en su excedente de reproducción de la misma historia, los mismos superhéroes. Del duopolio que es Marvel comics y DC comic y la hegemonía que ejercen dentro y fuera de sus fronteras en favor de sus productos vacíos. Es como si la editorial o los editores de El Quijote de la mancha, en determinado tiempo lo reescribieran para irlo actualizando, buscando que la venta del libro siga en un mismo número de tiraje apostando a una variante de la misma historia en determinado tiempo. Trasladando a nuestro Quijote por el tiempo, cambiando a dulcinea por una bicicleta o una motocicleta, sea según el caso, haciendo uso de un escritor fantasma o varios solo para sacar las aventuras del Quijote remasterizado.
Lo mismo pasa con los cómics, ¿desde hace cuánto tiempo se edita Superman? ¿Cuántas veces ha de casarse Peter Parker y Mary Jane Watson? ¿Qué nueva remasterización nos espera en los cómics y sus superhéroes?
El sin fin de historias huecas que últimamente nos dan las editoriales DC comic y muy en especial Marvel comic es una prueba que el comic ha muerto. Más ahora que están subordinadas a los éxitos taquilleros de las producciones de estas películas de superhéroes que ya empiezan a irse a pique, y todo para qué, tratando de imitar una forma comercial como la que tiene el Manga – Anime. Y explotar las preferencias de miles de fanes de estos superhéroes.
Pero en el caso del Manga (historieta) y el anime (animación) siempre se ve una renovación casi total en determinados periodos. Nuevos autores, variantes en la animación, nuevas historias, nuevos géneros o géneros clásicos renovados. Jamás vemos la repetición de los mismos personajes renovados a través de las épocas y las generaciones o por lo menos eso no veíamos.
Con su popularización en los últimos tiempos, los editores japoneses han caído en la tendencia de reescribir las historias de los héroes que más les han funcionado, o por lo menos alargar sus historias en base a una única línea de historia del autor original (hasta el momento).
Si, la reproducción de las mismas historias es la muerte del cómic, pero eso no significa que de todo el arte secuencial. Si vemos al comic como una manifestación del arte secuencial exclusivo de Estados Unidos, podemos decir que “el cómic es de todas las formas de expresión que pudiéramos encontrar del arte secuencial en las distintas regiones del mundo, la de más baja categoría por su falta de evolución narrativa ante su necia redundancia del mismo género de superhéroes…”
Y puedo aseverar que el cómic ha muerto, más no el arte secuencial.