REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
17 | 01 | 2018
   

Confabulario

Escalera al sol


Eloísa Álvarez

Un pequeño Moreno, con ojos brillantes subió lo más alto que pudo La Montaña, llevaba una escalera la más larga que su pequeño cuerpecillo podía cargar.
Ahí en la cima de La montaña lo esperaba pacientemente el abuelo, quien le había pedido al pequeño una escalera para entrar al sol.
Tanto el abuelo como el pequeño creían que podían entrar al sol .
¿Abuelo entraremos al sol?
-Si hijo creo que con esa escalera será suficiente .
-Dos generaciones se juntaban. El nieto con su inocencia y el anciano retomando esta misma que había perdido ya hace muchos años. Ambos creían que por estar en la cima de la montaña, el sol estaba mucho más cerca.
Ya viene el sol hijo es lo único que te puedo asegurar en esta vida. Día con día tenemos la certeza que siempre saldrá.
-Comenzaré a abrir la escalera seguro no seremos los únicos que queremos entrar al sol.
-Apúrate hijo. Ya viene, ya viene.
El abuelo y el nieto observaron al sol les pareció una luz interminable era como un instante en una sinfonía cósmica.
De pronto ambos levantaron sus rostros y vieron una figura que les pareció salida de un cuento.
Un cuerpo largo cubierto como por una manta de luz hecha de todos los colores que le daba tanto brillo al rostro que era difícil distinguir sus facciones. Con pasos parecidos a los de una danza giratoria y colgando en su pecho un medallón se alcanzaba a distinguir un pequeño sol con unas letras que no podían reconocer.
El sol proyectaba algo parecido a un pasillo de luz. Mientras el ser de colores giraba y giraba.
Al tratar de comunicarse con el abuelo y su nieto, solo salían sonidos parecidos a una melodía.
Abuelo, qué música es ésa, jamás la había escuchado.
Escúchala hijo, para entrar a la misma sintonía.
Emanaba de aquel ser un éter que se podía escuchar, oler, probar y sentir de una sola vez.
Una vez que el abuelo y el nieto interactuaron con ese éter, pudieron entender lo que aquel ser les comunicaba.
-¿Vienen al sol?
-¡Sí! -gritaron ambos.
-Bueno ya están con “El”.
Aquél que conoce tu historia en todas tus vidas, él ya vio el pasado y también el futuro, se ha alimentado de tus pensamientos armónicos y ha trasmutado los negativos que jamás se han ido. Nunca se ha colapsado, ha visto todas tus generaciones, ha escuchado todos los sonidos, ha inhalado todos los aromas, ha probado todos los sabores y ha sentido todos los roces humanos. No hay nada que no sepa de ti y de cualquiera.
Con su calor todo lo ha transformado en luz para seguir dando vida.
Es aquí de donde han sido trasmutados y creados una y otra vez. No necesitan escaleras, porque nunca han dejado de ser parte del sol.
-¿Y cómo entraremos al sol? -Nunca has salido del sol. La historia del sol y la tuya son la misma. Es la historia, es tu historia sin fin.
Y así se cuenta y se vuelve a contar esta historia que nunca se ha de acabar.