REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 05 | 2018
   

Arca de Noé

Una educación con la cabeza hueca


Hugo Enrique Sáez A.

En la actualidad vivimos en un mundo donde los médicos
destruyen la salud, los abogados destruyen la justicia, las
universidades destruyen el conocimiento, los gobiernos
destruyen la libertad, la prensa destruye la información, l
a religión destruye la moral, y nuestros bancos destruyen la economía.
Chris Hedges


Decía Gramsci que en el análisis de una crisis había que empezar determinando el papel que los dirigentes han desempeñado en su precipitación y desarrollo. La educación en México, en todos sus niveles, deriva sin rumbo fijo, salvo en su dimensión privatizadora. Al parecer, las máximas autoridades federales se enfocan en procurar una elevación de la calidad del servicio, y para ello invocan la necesidad de someter a evaluación a los docentes, propósito que parcialmente se ha logrado en las instituciones de educación superior, aunque con criterios muy discutibles porque dan lugar (yo agregaría, un amplio espacio) a la simulación, al fraude y al vacío de contenidos con el único propósito de obtener altas remuneraciones. El reciente plagio de una tesis doctoral en el Colegio de México representa sólo un botón de muestra de la precariedad de los controles de calidad implantados incluso en instituciones de prestigio. En consecuencia, ¿qué se puede esperar de la plaga de universidades “patito” que a diario brotan y se esparcen en todo el territorio nacional? He tenido en mis manos tesis de doctorado de la UNAM que en su bibliografía destaca Wikipedia. Sólo por dar un ejemplo. Eso en el plano (muy plano) de la investigación, pero en la docencia de nivel superior las deficiencias y la corrupción cómplice crecen día a día.
Ahora bien, atravesamos una fase de internacionalización de la educación en el mundo, y ello supone un muy costoso proceso de homogeneización planetaria en esta materia; costoso en términos humanos y culturales. La tendencia que revelan instituciones como la UNESCO o la OCDE es que la escuela debe de estar al servicio de las empresas y de las burocracias nacionales o internacionales para proveer egresados que encuentren un empleo, tras un escrutinio en su formación que se apoya en el más puro enfoque positivista. Por ese motivo se enfatiza la necesidad de establecer parámetros de certificación comunes entre los países, cuyos estándares educativos se ubican en un ranking, donde Finlandia ostenta un lugar de privilegio y se erige en modelo pedagógico, a partir de la aplicación de la prueba PISA. De esta manera, se acude a la estadística fría e inmediata como instrumento fundamental para evaluar un aspecto de la realidad social, prescindiendo de la relación entre variables diversas que podría aportarnos una visión más ajustada de las causas que generan el buen rendimiento de las instituciones de ese país. Así, la educación obligatoria y gratuita en Finlandia se imparte con un nivel de calidad basado en la buena formación docente, y con maestros que tienen salarios dignos y acceso a servicios de salud satisfactorios.
Sanni Grahn-Laasonen es la mujer de 32 años que desempeña el cargo de ministra de educación de Finlandia, y en su proyecto destaca la concepción de educar estimulando el placer del aprendizaje. Si bien pertenece a un partido de la coalición, su designación se basó en los antecedentes como maestra en Ciencias Políticas por la Universidad de Helsinki y por su trayectoria internacional. Pese a su juventud es una experta en la materia que junto con su equipo ha sabido conducir una política sectorial sensata, en vista de los buenos resultados obtenidos. Tampoco se puede comparar un producto interno bruto (PIB) finlandés de 37,400 euros per cápita en 2014 con los 10,710 dólares per cápita que registró México en 2014 (similar al del Líbano y al de Costa Rica). Es obvio que estas cifras deben complementarse con la extrema desigualdad socioeconómica de México (53% de pobres) y la brutal violencia en contra de estudiantes y maestros (Ayotzinapa), en la que se combina la delincuencia aliada con autoridades. Es evidente que se aplica la misma regla a situaciones muy diversas entre sí.
¿Quiénes son la cabeza de la llamada reforma educativa en México? Un presidente que desconoce las capitales de los estados y un secretario de educación cuyo principal mérito es pertenecer al grupo Atracom…, perdón, Atlacomulco, y que ha brincado en la burocracia desde gobernador de su estado a secretario de gobernación y otras misiones en que destaca su función orientada a disciplinar las masas mediante el clientelismo corporativo. Ambos “líderes” se hallan secundados por un sindicato corrupto (SNTE) cuyos desmedidos ingresos por cuotas de sus afiliados y aportes gubernamentales le han posibilitado crear de la nada un partido político (PANAL) al servicio del sistema. Desde el sector privado se recibe el apoyo de Mexicanos Primero, organización dirigida por Claudio X González, hijo de Claudio X González, principal accionista de Kimberly Clark y miembro de familias tradicionales, además de empresario favorito de Carlos Salinas de Gortari.
Estos torpes administradores de la educación en México acaban de protagonizar una heroica misión: desplazar a la disidencia magisterial del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), por medio de una acción diseñada y coordinada desde el poder ejecutivo central. Sin entrar en mayores consideraciones sobre la responsabilidad de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), estimo que quizá haya cometido abusos, pero su “delito toral” ha sido la oposición al PRI, mientras que el corazón de la ineptitud magisterial se halla en el sindicato oficial, donde se pueden lograr ingresos por varias plazas fantasmas en manos de una sola persona y seguir cobrando un sueldo con licencias que duran años. A su vez, el sexenio de Gabino Cué está plagado de irregularidades que han afectado a la ciudad de Oaxaca por lo que Sergio Aguayo llama “urbanismo salvaje” (Reforma, 22/07/2015). Sin embargo, la oligarquía en el poder no se atreve a tocar a sus cómplices ni con el pétalo de una rosa.
En suma, la crisis de la educación a la deriva en México no se resolverá con la aplicación abstracta de pruebas abstractas a los docentes y a los alumnos. Antes de transparentar la aptitud de sus actores, se requiere extirpar la corrupción que infecta a las instituciones rectoras del sector. Me pregunto si el presidente y el secretario de educación estarían en condiciones de superar un examen sencillo sobre la realidad del país, a sabiendas de que el primero reconoció ignorar el precio de la tortilla porque él no es “la señora de la casa”, y el segundo derivó el manejo del conflicto magisterial a la secretaría de gobernación. Ahora es probable que los dirigentes inconformes tengan que rendir cuentas con el ministerio público, hecho que refleja el carácter represivo dominante para llevar a cabo una política que favorece el enriquecimiento de unos pocos y la marginación de la mayoría.
En cabeza hueca no circulan ideas creativas.