REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
17 | 01 | 2018
   

De nuestra portada

Recordando a Vicente Leñero


José Miguel Naranjo Ramírez

El pasado 27 de Marzo se festejó el día Internacional del Teatro y la mejor manera de festejarlo, es trayendo a escena al gran escritor mexicano Vicente Leñero, quien lamentablemente falleció el pasado 3 de diciembre de 2014.
Despedir a Vicente Leñero leyendo su obra es la mejor manera de homenajearlo, escribió novelas, crónicas, guiones cinematográficos, sin embargo, lo que en el mes de marzo conocimos es parte de su dramaturgia, inaugurando el mes del Teatro en Veracruz con la obra titulada: Los traidores.
Es una pequeña obra compuesta de un acto y diez escenas, es importante puntualizar, que esta obra no la escribió Vicente Leñero de manera independiente como libro autónomo. Los traidores forma parte de la novela titulada Los Periodistas, solo que en la novela el capítulo se llama: Siete/ Los Inos (Regino, Bernardino y Juventino) la cual fue publicada en 1978. Por lo tanto, la trama se puede leer como texto dentro de la novela o como obra de Teatro independiente.
El Teatro documental fue ampliamente desarrollado por Vicente Leñero, el escritor a través de su pluma dio a las experiencias inmediatas de la vida real una dimensión universal. Para Leñero el Teatro: Es un foro abierto en donde discutir cosas que resultan polémicas. Es por ello que: El autor asume el desafío y reelabora la historia de lo inmediato, del presente. Su obra no corre el riesgo de caducar, porque no está sujeta a la moda o a la temporalidad del asunto tratado. Su teatro es una economía perfectamente articulada de modos de vida, costumbres y símbolos que le dan a su trabajo el rigor de la universalidad.
Los traidores es el vivo ejemplo de lo antes señalado, porque la obra narra los acontecimientos posteriores al golpe contra la libertad de expresión, que el Gobierno mexicano realizó en el año de 1976, violando la libertad y autonomía del periódico Excélsior.
El periódico Excélsior fue fundado en marzo de 1917, por años fue el medio informativo más leído. La confianza del lector en el periódico se dio porque su posición era de una fuerte crítica contra los abusos del entonces sistema político mexicano priista, todo poderoso, único, hegemónico, autoritario, corrupto, etc.
El grupo que dirigía los destinos de Excélsior estaba conformado por prestigiados periodistas e intelectuales, entre ellos, Julio Scherer García quien fungía como Director, Hero Rodríguez Toro, Gerente General, Miguel Ángel Granados Chapa y Miguel López Azuara, eran Subdirectores, Vicente Leñero dirigía Revistas de Revistas y Octavio Paz la revista Plural.
Después de ciertas maniobras perversas realizadas por el Gobierno mexicano encabezado por el entonces Presidente Luis Echeverría Álvarez, y en colaboración con algunos miembros del periódico, Julio Scherer salió de Excélsior y junto con él gran parte de colaboradores e intelectuales. Es a partir de este punto donde Vicente Leñero va a relatar a través de la libertad que otorga el arte, todo lo que sucedió en el periodo de un año, con la casa editorial Excélsior.
Regino Díaz Redondo, fue el sucesor de Julio Scherer y el principal aliado del Gobierno para operar el bajo golpe que le dieron al periódico Excélsior. En la obra de Teatro, es el primer personaje que entra en escena manifestando lo siguiente:
Regino: Compañeros, queridos compañeros de la cooperativa de Excélsior, compañeros: como todos ustedes saben nos hemos reunido aquí para celebrar un triunfo más de nuestro movimiento de liberación que expulsó para siempre del periódico a la pandilla de mi compadre Julio Scherer. Terminaron ocho años de dictadura, concluyeron los tiempos del despotismo. Excélsior ha dejado de ser la isla en que la había convertido sus inicuos dirigentes, para regresar al camino de la concordia con la amada televisión, con los cordiales periódicos colegas, con los entrañables grupos del sector público y del sector privado que buscan el bien de la patria. No más ira, no más críticas, no más odio a este país que hoy como nunca necesita del optimismo y las buenas noticias de todos sus hijos. Vanos han sido los intentos de mi compadre Julio Scherer para desprestigiarnos. Vanos sus chismes al extranjeros. Vanas sus calumnias. El Presidente don Luis Echeverría ha pronunciado su última palabra y ha dicho que el golpe contra mi compadre Julio Scherer no fue un golpe desde fuera sino un golpe desde dentro que nosotros mismos le dimos porque se lo merecía. Lo acaba de decir el señor Presidente, y como el señor Presidente lo ha dicho, ésa y no otra es la verdad.
Con el diálogo antes trascrito inicia la obra de Teatro Los traidores. Por supuesto que todo poder que se instituye a través de la traición, corrupción, abuso de poder, etc., tendrá un presente y final lamentable, porque al poco tiempo empezó la lucha interna de los grupos por dirigir la empresa Excélsior y en plena competencia por el poder se describían de manera muy puntual:
REGINISTAS: Traidores. Rateros. Ineptos. Cabrones. Vendidos. Miserables. Embusteros. Voladores. Estúpidos. Fascistas. Desgraciados. Maricones. Locos. Gobiernistas.” Y los del grupo opositor contestaban: “BERNARDINISTAS: Traidores. Rateros. Ineptos. Cabrones. Vendidos. Miserables. Embusteros. Voladores. Estúpidos. Fascistas. Desgraciados. Maricones. Locos. Gobiernistas.
Mientras los grupos se insultaban y decían sus verdades, Vicente Leñero en la escena 10 escribió:
Fuera de escena se escucha un ruido creciente, hasta volverse ensordecedor. Bernardino: ¿A qué te huele, Regino? Regino: Horrible. Del fondo y de los extremos laterales del escenario brotan caudalosas corrientes de excremento que empiezan a inundar rápidamente el sitio. Cooperativistas, reginistas y bernardinistas tratan de salvarse. Se provoca un tumulto. Gritos y maldiciones adlibitum. Cooperativista 1: ¡Es mierda! Cooperativista 2: Nos vamos a ahogar todos. Cooperativista 1: ¡Sálvese el que pueda! Cooperativista 2: Mierda, es Mierda. Gritos. Imprecaciones. Algunos tratan de nadar, pero la avalancha de excremento los sumerge. Regino: Me ahogo. Bernardino: Me ahogo. Juventino: Me ahogo.
La inundación de excremento es rápida y absoluta. Nadie logra mantenerse a flote. La última imagen es la de un tranquilo mar de color ocre en cuya superficie flota, como una balsa maltrecha, un letrero que reza:
EXCÉLSIOR, EL PERIÓDICO DE LA VIDA NACIONAL.

Compañero

Compañero es una obra de teatro documental de Vicente Leñero publicada en 1970. Una de las características particulares del teatro documental, es que la fuente de la historia está basada en un hecho real y toda la información se encuentra documentada. El escritor presenta al público su obra teatral con el mismo contenido, bajo una adaptación dramática, teniendo plena libertad de interpretar el hecho y presentarnos una versión diferente a la comúnmente narrada y conocida.
La obra de teatro Compañero narra los últimos momentos dramáticos de la vida de Ernesto Che Guevara. El documento base en el que se inspira Vicente Leñero, es en el famoso diario del Che Guevara de sus últimos tres años de vida en Bolivia. Es importante aclarar, que Leñero no lleva a la obra los hechos tal como son contados en el diario por el Che, es por ello que Leñero sobre este punto aclaró:
El plan general de mi obra fue un intento de desmitifación. Yo quería para mí mismo, ante todo, para aclarar y sopesar mis propias ideas -reflexionar libremente sobre Ernesto Guevara- al hacerlo en una obra de teatro, yo estaría, desde luego, construyendo un personaje propio que no obstante provenir de la figura histórica, sería gobernado por las leyes internas de mi obra.”
La obra teatral se centra en la infructuosa lucha del Che Guevara en tierras bolivianas, en un periodo que abarca desde su salida de Cuba en 1965 hasta su muerte en Bolivia en 1967. Tres años después de la trágica muerte del mítico revolucionario, salió publicada esta interesante obra de teatro, donde Vicente Leñero realiza un diálogo interior del yo y el otro yo del Che.
El reparto de la obra se integra con los siguientes personajes: Capitán, Comandante 1, Soldado, Coronel, Maestra, Guerrilleros, Comandante 2, Guerrillero Jefe, Civil 1, Civil 2, Político, Francés.
El diálogo principal de la obra se realiza entre el Comandante 1 y el Comandante 2, ambos personajes representan al Che Guevara. El Comandante 1 es el Che pensador, el hombre reflexivo, el intelectual que todo interroga, pero que también recuerda su pasado: “Comandante 1.- Fue una infancia privilegiada en la ciudad… Recuerdo al primogénito mimado por una madre posesiva. Recuerdo a un estudiante con un porvenir asegurado. Recuerdo a un médico que abandonó su patria para no tener que seguir enfrentando su propia imagen de estudiante burgués.”
El Comandante 2, es el Che práctico y revolucionario, el hombre que habla y actúa, por eso cuando el Comandante 1 duda del camino que eligió y llega a expresar: “(Ambiguo, reflexivo.) Por qué no me quedé trabajando, pacíficamente… (Al Comandante 2.) ¿Por qué?”, el Comandante 2 le responde: “Cada día tiene sus propias exigencias, y cada revolución, distintas etapas. Digo lo que pienso. El título no me ha sellado la boca ni me ha arrancado el valor. No tengo miedo a la verdad. Mi obligación es encontrarla, y gritarla después: lo mismo a nuestros enemigos que a nuestros compañeros. Si las grandes potencias socialistas olvidan sus obligaciones para con los países jóvenes, es preciso reclamarles… Es preciso sepultar al hombre lobo, producto del capitalismo, dar a luz a un hombre nuevo que finque su conciencia en un error sin límites a la humanidad.
Estimado lector, si bien la parte esencial de la obra se encuentra en los diálogos, entre, el Comandante 1 y el Comandante 2. En mi opinión un personaje singular en la obra es la Maestra, ella participa poco en los diálogos, pero a pesar del silencio, su presencia es permanente en todo el drama, y cuando su voz se escucha, pareciera que representa la posición del pueblo que sufre, padece, duda, ama, desea y añora, pero no cree, porque teme y desconfía, sin embargo, considero que al final la Maestra termina convencida de la figura heroica del Che, porque las acciones de su héroe le hicieron recordar la fe de su abuela.
Maestra.- Creo en la fe de mi abuela. (Pausa. Transición.) Mi hermano era un muchacho terrible: malo, ladrón; muy seguido lo sorprendían haciendo calamidad y media. Un día mi abuela, muy enojada, lo llevó hasta el fogón y le dijo: Mira, la próxima vez que sepa yo que has robado, te voy a traer aquí, y con el atizador bien caliente, al rojo vivo, yo misma te voy a atravesar la mano… Mi hermano se asustó porque la abuela siempre cumplía sus amenazas. Pero parece ser que el susto le duró muy poco, y una tarde lo trajo no sé quién acusándolo de robo. Entonces la abuela cogió a mi hermano y le dijo que iba a cumplir su promesa. Lo llevó hasta el fogón, calentó el atizador hasta que se puso al rojo vivo, y antes de que mi hermano y yo nos diéramos cuenta de lo que estaba pasando, ella misma, con el atizador ardiendo, se atravesó su propia mano. (Pausa) ¿Comprende usted eso? Yo tardé mucho, pero un día lo vi todo claro…
Leer la obra Compañero es un verdadero disfrute, si bien Vicente Leñero realiza un ejercicio de ficción creando un doble personaje que representan a la figura del Che Guevara, esa parte de ficción nos permitirá conocer el pensamiento y conducta incorruptible del mítico revolucionario argentino.
Finalmente, sé que la figura de Ernesto Che Guevara provoca pasiones, la propia discusión interna en la obra de teatro es apasionada, intensa, conflictiva, pero todo lo leído y reflexionado, me hizo recordar la última frase que escribió un amigo muy especial llamado Jorge Obrador Capellini, recientemente fallecido: “sé un hombre honesto y habrá un pícaro menos.”


El Juicio

El teatro documental de Vicente Leñero, no sólo sirvió para relatar dramatúrgicamente los acontecimientos contemporáneos a su vida, como es el caso de las obras: Pueblo Rechazado (1968), Compañero (1970), Los traidores (1978). Además, Vicente Leñero a través de este teatro también llamado experimental, llevó a escena parte de nuestra historia, tal es el caso de la obra El Juicio, la cual va a narrar todo el proceso jurídico que se efectuó contra José de León Toral y la madre Concepción Acevedo de la Llata, por el asesinato del General Álvaro Obregón.
En el año de 1928 el General Álvaro Obregón había sido electo Presidente de México por segunda vez, violando el principio de “Sufragio efectivo, no reelección”, en esos mismos años el país vivía una sangrienta batalla llamada “guerra cristera”. La Iglesia Católica Apostólica Romana, mediante diversas leyes había sido duramente censurada y limitada, la Ley Calles: “Castigaba cualquier manifestación externa de culto y limitaba el número de sacerdotes.
Bajo esa intolerante realidad había por lo menos dos grupos claramente inconformes, por un lado los que estaban en contra de la reelección del General Obregón, y por otra parte, el pueblo católico de México por las intolerantes prohibiciones y ofensas que el Gobierno de Plutarco Elías Calles, influenciado por el General Obregón, había realizado contra la fe e institución católica.
En el contexto antes señalado, siendo un 17 de julio de 1928, el General Álvaro Obregón fue asesinado por un católico llamado José de León Toral. El Presidente electo murió al instante, el asesino fue detenido y posteriormente procesado, a partir del mes de julio hasta antes del 8 de noviembre, sobre la muerte del General Obregón todo fue rumor, chismes, intrigas, acusaciones, etc. sin embargo, lo único oficial y no precisamente por ello verdadero, es lo que a continuación relataré.
Un viernes 2 de noviembre de 1928, se inició el juicio contra el asesino del General Obregón, de entrada, José de León Toral siempre declaró que su crimen fue para defender la fe católica, en la introducción de la obra de teatro, Vicente Leñero sobre el juicio comentó: “El juicio se celebró del 2 al 8 de noviembre de 1928 en el Palacio Municipal de la Villa de San Ángel, y en sus diarias ediciones el periódico Excélsior de la época reprodujo consecutivamente, como material informativo, las versiones taquigráficas de las respectivas audiencias. Tratando de alcanzar la mayor objetividad posible por lo que hace a la reproducción del hecho, la tarea de síntesis se realizó sobre estas versiones taquigráficas respetando, hasta donde la lógica y la claridad lo permitían, la sintaxis original de los parlamentos.
La obra de teatro El Juicio está compuesta de dos actos, a pesar de que son varios los personajes que intervienen en el diálogo, el personaje que lleva la voz central es el acusado José de León Toral. Cuando al acusado lo obligan a declarar mediante las conocidas torturas inhumanas que realizan las autoridades, éste manifiesta que no dirá nada hasta que lo lleven con Concepción Acevedo de la Llata, mejor conocida como la Madre Conchita.
En el juicio la Madre Conchita, fue acusada como la autora intelectual del asesinado que ejecutó José de León Toral, se desarrollaron siete audiencias donde se podrán leer los cargos y descargos de los involucrados. En ambas partes lo que se puede encontrar es ignorancia, intolerancia e incongruencia, un ejemplo es cuando Toral está a punto de ejecutar el asesinato, en el primer acto en la audiencia realizada el 2 de noviembre declaró ante el jurado:
Me extrañaba que no me temblara la mano para sostener el block. Yo no sé de dónde saqué esa tranquilidad; es decir, si lo sé: de Dios. Hasta tuve calma para pensar: Esto es lo último que voy a hacer, dentro de poco estaré muerto. Disparé el primer tiro a la cara y bajé la pistola sin saber ya cuántos tiros se dispararon. Dije: no te podrás quejar, ya te subí muy alto. Dentro de poco nos vemos.
Interesante la posición acusadora del entonces Procurador de justicia Ezequiel Padilla, quien estaba muy interesado en comprobar que la Madre Conchita era la autora intelectual del crimen:
“PROCURADOR.- No hay nadie entonces que haya influido en Usted… Sin embargo, ante los Magistrados del Tribunal Superior usted pronunció esta frase: consulta un papel. No tengo más que un cómplice, y ese cómplice es Dios. TORAL.- Si señor, eso dije. PROCURADOR.- Exaltándose: ¡Ha convertido a Dios en asesino, contra todos los preceptos de la religión que profesa! TORAL.- No señor. PROCURADOR.- vamos al punto, ¿Tuvo usted temor, alguna vez, de que el General Obregón le causara algún daño? TORAL.- Me lo causaba como católico. No exclusivamente a mí, sino a todos los católicos. PROCURADOR.- ¿Lo mismo que puede temer del diablo? TORAL.- El diablo tiene quien le ponga un freno, y al General Obregón no había quién se lo pusiera.”
Estimado lector, todo indica que hoy en día, el diablo sigue teniendo más frenos que los políticos, finalmente, en la primera hoja de la obra El Juicio, Vicente Leñero transcribió la siguiente frase de Arthur Miller: “Casi siempre, los que conocen la verdad no la dicen, y los que dicen la verdad no la conocen.
Leer la obra El Juicio, es un verdadero deleite, pero no espere un final esclarecedor, porque al igual que hoy en día como sucede en gran parte del país, todos los casos tienen un oscuro final y aunque contrario al ex-Procurador de Justicia, yo no estoy cansado de escribir.


¡Pelearán! Diez Rounds!

El teatro documental de Vicente Leñero, entre las muchas virtudes que posee, se encuentra el valioso conocimiento que podemos obtener de hechos y personajes, que normalmente nos son familiares, pero que a través de estas obras conocemos detalles íntimos y singulares de sus vidas, sin perder de vista que el escritor le da un enfoque personal e incluso realiza una mezcla de realidad con ficción, es por ello que el resultado de este teatro es magistral, por histórico, real, dramático e irónico.
Este artículo dedicado al teatro y a despedir a Vicente Leñero Otero (1933-2014), es sobre la obra titulada: ¡Pelearan! Diez Rounds, la cual está basada en la historia real del boxeador México-Norteamericano Bobby Chacón. Independientemente si le gusta o no el box, leer ¡Pelearan! Diez Rounds, será un verdadero disfrute, porque Leñero aprovecha el contexto de un deporte violento, para enseñarnos que todas las relaciones humanas y más las matrimoniales son conflictivas, y en ellas está el verdadero teatro dramático de la vida.
La obra ¡Pelearan! Diez Rounds, fue estrenada en el mes de junio de 1985, sobre esta obra se realizó una abundante crítica y la interpretación del mensaje fue variado, para el gran periodista y dramaturgo, Juan Miguel de Mora: “Vicente Leñero presenta en esta obra el boxeo tal cual es. No se ensaña, no exagera, no entra en la hipérbole. Se limita a mostrar que en el boxeo todo es sucio y lamentable, pero no lo dice, sino que lo muestra con un extraordinario apego a la realidad de ese espectáculo en México.
La riqueza es para la televisión, para los promotores, para los manejadores, que a veces traicionan a sus pupilos, cuya salud poco o nada les importa fuera de lo necesario para ganar… o para perder, según sus intereses. Y a la transmisión televisiva del boxeo se debe, entre otros males, al recrudecimiento de la barbarie cotidiana, el hecho de que cuando dos niños se golpean en una escuela todos los demás se conviertan en el público salvaje del boxeo sin pensar para nada en separarlos.
Interesante el análisis que realizó Manuel Capetillo en Unomásuno, donde señaló: “Vicente Leñero al llevar al ring la escena doméstica: revela que la vida conyugal es una pelea de box.” Por supuesto que hay muchos más ejemplos de crítica literaria y análisis que se realizaron sobre la obra de Leñero, pero ha llegado el momento de abrir el telón y de manera general hacer una breve presentación de la obra.
¡Pelearan! Diez Rounds, se desarrolla en dos actos, los personajes centrales son Bobby Terán, el Mánager Hernández, María, quien es esposa de Bobby, Joel Caballo Sánchez y el Cronista de box para la TV. Bobby Terán quien había sido un campeón, tenía dos años de retiro del box, el motivo del retiro fue porque su esposa le exigió prometerle que ya no pelearía más y se dedicaría a ella y a sus hijos.
La pasión por el box, el deseo de grandeza, los sueños, hicieron regresar a Bobby Terán al ring. El Mánager Hernández le dijo a Bobby que todo estaba arreglado:
MANAGER HERNÁNDEZ.- Joel Sánchez. Joel Caballo Sánchez le dicen. BOBBY.- ¿Y qué tal? MANAGER HERNÁNDEZ.- Bien, de tu categoría. Es de los que vienen sonando fuerte. BOBBY.- ¿Qué tan fuerte? MANAGER HERNÁNDEZ.- Lleva ocho victorias al hilo. Siete por nocaut. BOBBY.- ¿De veras? No sabía eso. MANAGER HERNÁNDEZ.- Es de los que vienen sonando fuerte, te digo. BOBBY.- Y cómo un muchacho así puede aceptar una pelea como ésta. MANAGER HERNÁNDEZ.- Porque así es. Porque le conviene, porque después le ofrecen otras oportunidades, por la lana. BOBBY.- con ese récord le convendría más salir a ganar. MANAGER HERNÁNDEZ.- Quién sabe. Depende. Eso es cosa suya… y de su mánager. El caso es que aceptó. BOBBY.- ¿En qué round? MANAGER HERNÁNDEZ.- Ya te dije, en el quinto, cabeza de piedra. BOBBY.- ¿No hay cambios? MANAGER HERNÁNDEZ.- No, pero tiene que ser exactamente en el quinto. Si te adelantas o se te va la mano nos chingamos los dos, acuérdate… ¿Me oíste? BOBBY.- Claro.
Cuando Bobby Terán estaba preparándose para la gran pelea del regreso triunfal que tendría contra Joel Caballo Sánchez, de pronto apareció en escena su esposa María, y llevaba de regalo un pequeño revolver: “MARÍA.- Es para ti, sólo si dejas el box, mi vida. En caso contrario me quedaré con él, para usarlo. Esta vez no habrá errores. Será directo y rápido. Al grano… Así. Tú eliges, Roberto, como en las películas de amor… O el box o yo. Escoge.
Mi estimado lector, el final del primer y segundo actos, son verdaderamente espectaculares y dramáticos. Le anticipo que en el primero ¡puede ser! que la esposa se suicide y en el segundo, la esposa ¡posiblemente! asesina a Bobby. Lo que si queda muy claro es que el pobre Bobby no llegó al quinto round, porque todo indica que su Mánager había arreglado que todo terminara en el cuarto.
La historia completa la podrá leer usted, pero puedo concluir que la obra de teatro ¡Pelearan! Diez Rounds, nos confirma que: “El mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres son meros actores.” Porque en la vida real Bobby Terán es Bobby Chacón, y María, su mujer, fue Valorie, quien dos días antes de que su esposo regresara al ring, se dio un balazo en la sien. Dos días después del trágico suicidio de su esposa, Bobby Chacón en el tercer round destrozó al joven boxeador Juan Salvador Ugalde.
Finalmente: “Bobby cae en el centro de la lona, boca abajo. Se produce un oscuro durante el cual se escucha el conteo del réferi. REFERI.- Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. Seis. Siete. Ocho. Nueve…” Estimado lector, se cierra el telón.

miguel_naranjo@hotmail.com